19 marzo 2017

Canción de Primavera

Dudo que sea casualidad que el lanzamiento del nuevo disco haya ocurrido en fechas tan cercanas al equinoccio de Primavera. Es sin lugar a dudas su estación (Atocha aparte) preferida, quizá desde aquella vez que le robaron el mes de Abril o desde el día que descubrió que la Primavera duraba un segundo. En esta ocasión le da la bienvenida en forma de buenas noches, a sabiendas de que el saludo le será correspondido con un "y buena suerte".
"Buenas noches, primavera
Bienvenida al mes de abril
Te esperaba en la escalera del redil"
La aritmética es curiosa en numerosas ocasiones, no sé si alguna vez se habían parado a pensar, que son precisamente nueve los meses que tarda la Primavera en llegar. Es el periodo de gestación del calendario, el tiempo de espera hasta que Marzo da a luz y nos empieza a regalar esos primeros días soleados de paseíto y chaqueta doblada en la mano. A pesar de que el calendario sea común, cierto es que las estaciones no llegan a todos sitios por igual ni al mismo tiempo. De ahí el llamamiento a acercarse al sur, que cuenta con el enorme privilegio de ser el primer anfitrión de tan agradable visita 
"Nueve meses oxidada
En el fondo de un baúl
Si no estás enamorada
Vente al sur"

No hace falta tirar de encuestas para saber que las tardes de Domingo cuentan con mala fama, hasta el propio Joaquín les dedica el título de una canción en este disco, asegurando que acaban mal. Pero aún siendo así, creo que las tardes de los lunes son peores. En las jornadas vespertinas del domingo no es extraño ver los parques llenos de gente, pero es que las de los lunes lo que está a rebosar son los gimnasios.Se suele hablar de que no hay nada más anodino que un domingo sin fútbol; y al mismo tiempo no hay cosa que irrite más al aficionado, que ver cómo el partido de su equipo es empujado a la noche del lunes. Tampoco esos novios que extraña Sabina en los cines irán un lunes, la tarde del domingo también es idónea para esos clásicos momentos.
"Sobran lunes por la tarde
Faltan novios en los cines
Camarero, ponme un par de Dry Martínez"
No falta tampoco en este tema un guiño autobiográfico con aroma a despedida, que es un poco el leitmotiv de "Lo niego todo".  Es significativo leer en el propio disco a Benjamín Prado comentando una confesión de Joaquín dónde asegura que no le importaría que éste fuera su último trabajo. Pero esos guiños siempre tienen un giro final, dónde le pide al árbitro que añade un buen puñado de minutos al descuento. Aquí la petición va dirigida a la primavera, a la que insta a ponerle un par de cuernos al crudo invierno, del que ya sabe como se las gasta cuando aprieta el frío.
"Líbrame del sueño eterno,
Da cuerda al despertador
Ponle cuernos al invierno, por favor"
Pero nuevamente, no sitúa sus años en el invierno, que vendría a ser la puesta de sol definitiva; los coloca en el otoño. Estación en la que todavía nos podemos encontrar con agradables días y donde el Sol quema menos pero aún calienta. Así que, sin prisas, que su bombín todavía se dejará ver por los escenarios de medio mundo. En otro orden de cosas, en su particular técnica de palo y zanahoria con Madrid, esta vez le toca recibir uno de los primeros; y es que la capital no se libra de uno de los malos endémicos de las grandes urbes. ¿Quizá sea culpa de ese vómito de humo de Calle Melancolía?.

"Otoñales van mis años
Por el río Guadalquivir
Maquillando el ceño huraño
De Madrid"
En el epílogo de la canción se nos revela su verdadera naturaleza, aunque ya nos había ido dejando pistas bastante claras, se trata de una canción de amor. Además, en contra de lo que ha sido la tónica general en estos temas de Sabina, dónde rara vez las destinatarias tenían nombre y apellidos, aquí sí lo tiene. La canción finaliza con un contundente "Primavera, novia mía". Y Joaquín la espera en el cine, para ver con ella una de romanos desde la fila de los mancos. 



"Ven a reavivar mi hoguera
Cenicienta de mis días
Buenas noches primavera
Novia mía"