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01 agosto 2012

Su primo el Nano VI: Algo Personal

Existen algunas canciones a las que el paso del tiempo no les sienta demasiado bien,  hay otras que acaban por ser inmortales y también se da el caso de aquellas que hoy en día tienen un significado mucho mayor al que tuvieron cuando fueron concebidas. Personalmente, creo que este es el caso de "Algo personal", una canción que Serrat escribió en 1983 y que seguramente a más de uno se le haya venido a la cabeza en los últimos meses. 

"Probablemente en su pueblo se les recordará
como cachorros de buenas personas,
que hurtaban flores para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.


Probablemente que todo eso debe ser verdad,
aunque es más turbio cómo y de qué manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quién sirven cuando alzan las banderas."

El Nano retrata a la perfección a toda esa casta política que nos (des)gobierna, que durante la campaña ponen cara de no haber roto nunca un plato; pero raro es el que se marcha de su cargo sin haberse cargado alguna que otra vajilla.  Se plantea la duda de a quien sirven estos señores, cada vez queda más claro que a los intereses de la sociedad no. Yo iría un paso más allá en la cuestión y directamente preguntaría ¿sirven?. 

"Hombres de paja que usan la colonia y el honor
para ocultar oscuras intenciones:
tienen doble vida, son sicarios del mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,

viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato."

Son verdaderos especialistas en adornar sus discursos, y dar una cantidad ingente de rodeos a la hora de explicar sus medidas; creyendo quizás que la gente es tonta y dirá amén a todo sin rechistar. Afortunadamente cada vez son más los que no comulgan con ruedas de molino y levantan la voz. Aunque ellos ya se cuidan bien de rodearse y cubrirse las espaldas para poder hacer y deshacer a su antojo. La mentira, algo considerado gravísimo en el mundo anglosajón, ha pasado a convertirse en un recurso más en su día a día. Otra afición que tienen es la de poner placas en todos los edificios que inauguran, para que su nombre pase a la posteridad. Resulta curioso ver como el nombre de muchos políticos están en las puertas de escuelas y hospitales, esos mismos que ahora están desmantelando poco a poco. 

"Se gastan más de lo que tienen en coleccionar
espías, listas negras y arsenales;
resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que la tiene más grande.

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,

juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal."

"Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades", esta es la frase de moda en los últimos tiempos que nos repiten una y otra vez. Tienen la poca decencia de culparnos de todo despilfarro, cuando en realidad los que han tirado (cuando no robado) millones y millones han sido ellos. Han jugado durante mucho tiempo al estúpido juego de ver quien la tiene más grande, y ahora el tamaño que medimos es el de la deuda que dejan. 

"Y como quien en la cosa, nada tiene que perder.
Pulsan la alarma y rompen las promesas
y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer
nos ponen la pistola en la cabeza.

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar

van a cagar a casa de otra gente
y experimentan nuevos métodos de masacrar,
sofisticados y a la vez convincentes."

La rotura de promesas ya a nadie sorprende, y por eso no se preocupan demasiado en disimularlo. Se jactan de gobernar con mano de hierro, y de no temblarles el pulso a la hora de tomar medidas "difíciles"; pero al mismo tiempo se bajan los pantalones frente a los poderosos. Caso aparte es el bochornoso comportamiento que tienen entre ellos cada vez que asisten a un debate, donde el "y tu más" es el leitmotiv de cada una de sus intervenciones. 

"No conocen ni a su padre cuando pierden el control,
ni recuerdan que en el mundo hay niños.
Nos niegan a todos el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal."

Cada vez más confunden cual es el rol que deben desempeñar, y pasan con demasiada frecuencia de dirigentes a propietarios de un país. Olvidan fácilmente que en el mundo hay niños...o niñas (figura muy recurrente cuando lanzan sus proclamas en las elecciones). Joan Manuel decía que entre esos tipos y él había algo personal, creo que a medida que pasa el tiempo somos más los que nos unimos a su causa porque "entre esos tipos y nosotros hay algo cada vez más personal".

04 junio 2011

Su primo el Nano V: Pendiente de ti

Serrat tiene el don de contar historias cotidianas, cercanas, humanas, mundanas con una exquisitez absoluta y un ingenio del que muchos carecen. Juega como nadie con las metáforas y no le tiembla el pulso a la hora de mandar algún mensaje, con la contundencia del gancho de derecha de un púgil. “Pendiente de ti” es una de esas canciones en las que se pone sobre la mesa un mal de muchos y que escucharla puede hacer que nos consolemos tontamente.
¡Eres tan egoísta...! Sólo piensas en ti.
Vienes en mi busca cuando necesitas cuartelillo,
y en cuanto lo consigues me dejas y te vas
sin fumarte, siquiera, un cigarro conmigo.
Hablando de mensajes directos, no puede empezar de manera más contundente que acusando al otro de ser un completo egoísta. Es el innegable derecho al pataleo que a todos nos queda cuando nos sentimos derrotados. Continúa hablándonos del tópico “por el interés te quiero Andrés”, que en mayor o menor medida se repite una y otra vez. A veces de una forma más sutil y otras veces con mayor descaro. ¿Quién no se ha sentido alguna vez como un Andrés? y por extensión ¿quién no se ha rodeado/servido de alguno?.
Siempre la misma jugada.
Me utilizas y a otra cosa.
No hablamos nunca de nada.
Ni te esfuerzas en mentir.
Ni me sacas a cenar.
Ni te quedas a dormir.
En esta partida de ajedrez tan particular, en la que todos queremos ser reyes, no es plato de buen gusto verse relegado al papel de simple peón. Tener los movimientos limitados, no ser nunca el protagonista principal de las mejores jugadas, ser el primero en la lista de los descartables y que nadie lamente tu marcha en exceso. Con este panorama, lo más probable sería abandonar la partida; pero de vez en cuando te recuerdan que llegando al final del tablero, te aguarda el premio de convertirte en una figura.
No sé quién eres tú
ni lo que soy para ti.
Si hay algo entre tú y yo
te importa un pito.
Entre tantas idas y venidas, tantos altibajos, tantos vuelos y tantos arrastres a ras de suelo; no es difícil que acabes dudando de todo. Por momentos ya no sabes con quién estás tratando, qué esperas y lo más importante de todo, por qué esperas. Esas dudas pueden llegar a extenderse hasta a ti mismo, haciendo que te replantees si quizá la culpa sea tuya, si estés haciendo todo mal; mientras ves como te adelantan por la derecha, por la izquierda y tu no sepas que pedal pisar para evitarlo.
No sabes que vivo
pendiente de ti
y tengo también
mi corazoncito.
A veces es necesario recordar las cosas, alzar la mano y quizá también la voz. Darnos la importancia que algunos nos niegan e intentar remover alguna que otra conciencia. Coger un taburete y subirnos a él, para que no sólo se fijen en los más altos. Reclamar nuestro sitio y no conformarnos con bonitas palabras, que de tan repetidas cada vez son más feas.
Así le habló la rama al pajarillo...
Vienes en mi busca cuando necesitas cuartelillo.
Y así lo repetían, desencantados,
una musa a un poeta y un voto a un diputado.
Y el cordel a la peonza,
y un rayo de sol a un viejo,
y las montañas al eco,
y el soldado al comandante;
y la guitarra a la canción
y la canción al cantante.
Después del lanzamiento de mensajes, llegamos al turno del juego de metáforas, donde El Nano nos describe gráficamente los dos roles que se dan en esta historia. El cordel que está cansado de darle el empujón a la peonza, para que una vez iniciado su baile se desentienda totalmente de él. El soldado ninguneado y en ocasiones humillado por el comandante cuando aparecen otros con más estrellas en la solapa. Las musas que sirven de apoyo al poeta cuando está necesitado, y se olvidan de ellas cuando el éxito aparece. El votante que recibe elogios sin parar, se siente especial y cree tener un sitio preferencial en la memoria del diputado. El eco que busca a las montañas porque saben que sólo ellas le pueden dar el impulso que necesita.
Pero te prevengo que no voy a permitir
que sigas jugando con mis sentimientos.
Vendrás a buscarme cualquier día de estos
y tal vez entonces ya no estaré aquí...
La canción termina con una advertencia, la típica advertencia en estos casos, sobre la posibilidad de que llegue un momento en el que te canses de esperar y de aguantar. De aguantar la vida de peón sabiendo que en otro tablero podrías ser perfectamente el rey.

16 febrero 2011

Su primo El Nano IV: Barquito de papel

En la inmensa discografía de Serrat, si hiciéramos una clasificación de todas sus canciones, habría un extenso grupo en las que la nostalgia y la niñez son el leitmotiv principal. Además, si a esto le unimos el sello tan característico que El Nano le imprime a todas sus canciones; tenemos auténticas joyas en las que es difícil no echar la vista atrás. Barquito de papel es una de esas canciones, un tema muy sencillo, tan sencillo como la época de la vida que pretende retratar. También la melodía que la acompaña hace por donde para transportarnos a esa época de babis y dibujos animados.
“Barquito de papel,
sin nombre, sin patrón
y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriente quiera.”
El barquito de papel es el símil perfecto para hacer referencia a nuestra infancia. Algo tan pequeño, tan endeble y tan insignificante como un barco hecho de papel, no tiene para nosotros valor alguno ahora mismo. Sin embargo, cuando éramos pequeños era algo maravilloso, y cuando tu padre o tu abuelo te hacía uno eras el niño más feliz del mundo. Es una tónica constante eso de añorar siempre lo que no se tiene, justo ahora nos acordamos de lo bien que estábamos en esos años. Vivir sin patrón, sin bandera, sin obligaciones, pensando solamente en salir a jugar a la calle. Pero claro, lo que no decimos es cuanto ansiábamos cumplir años y hacernos mayores. Lo de navegar sin timón, dejándonos llevar por la corriente es algo que seguimos haciéndolo de adultos. Aunque no nos demos cuenta, en muchas ocasiones no somos dueños de nuestro propio timón y es la corriente la que nos empuja, muchas veces en contra de nuestra voluntad.
“Aventurero audaz,
jinete de papel
cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal.”
Aquí tenemos una de las joyitas de esta canción, la descripción que hace del niño calificándolo como “jinete de papel cuadriculado” es simplemente espléndida. Cuantas hojas de cuadritos habremos rellenado en nuestro pupitre, y como de doloroso era dar el salto al folio en blanco; donde nos sentíamos como un trapecista sin red, escribiendo sin ninguna línea que nos sirviera de guía. Esa mano sin pasado, que rellenaba cuadernos de rubio y hacía caligrafías para conseguir la letra más redondeada posible. Con el paso del tiempo, esas mismas manos se van llenando de historias que contar.
“Barquito de papel,
en qué extraño arenal
han varado
tu sonrisa y mi pasado,
vestidos de colegial.”
Supongo que con todos los recuerdos pasa lo mismo, siempre se tiende a exagerar (tanto lo bueno como lo malo); y en el caso de la infancia, normalmente se recuerda como uno de los periodos más felices. Quizá el inconformismo sea el culpable, ya que éste se manifiesta de varias maneras. Por un lado, esperando conseguir en un futuro más o menos lejano algo más y mejor de lo que tenemos. Por el otro, añorando volver a reverdecer viejos laureles o revivir experiencias pasadas.
“Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar,
y navegar
era jugar con el viento,
era una sonrisa a tiempo,
fugándose feliz
de país en país,
entre la escuela y mi casa,
después el tiempo pasa
y te olvidas de aquel
barquito de papel.”
La vida poco a poco se va convirtiendo en una constante lucha por ir salvando los diferentes obstáculos que se nos presentan, y que por lo general aumentan de manera inversamente proporcional a nuestras fuerzas. Quizá por eso, sea ahora cuando más se acuerda uno de que navegar era jugar con el viento, porque con eso ya no vale, ahora para navegar hay que remar y remar y remar… El tiempo pasa inexorablemente, y como dice Serrat, poco a poco nos vamos olvidando de aquel barquito de papel que lo era todo para nosotros. Hoy, todo nunca es suficiente. Canciones como estas siempre vienen bien para despejar un poco nuestra mente de todos los asuntos urgentes y súper importantes, y acordarnos de ese barquito de papel en el que nos sentíamos los reyes del mundo. 

25 diciembre 2010

Su primo el Nano III: Es Caprichoso el Azar

¿En qué nos basamos cuando afirmamos que una canción es muy buena? Probablemente siempre tendamos a fijarnos en su calidad musical, la profundidad de su letra, la interpretación del artista… .Sin embargo, yo creo que hay algo más que muchas veces no conseguimos percibir, al igual que existe con las personas, las canciones tienen alma. 

Esos 21 gramos de peso que se le atribuyen, ya que en esta vida nos empeñamos en medirlo y pesarlo todo, también deberían imputárselo a las canciones. Con tan etéreo elemento, podríamos explicar lo inexplicable, esas sensaciones que de repente nos afloran al escuchar ciertas canciones; y que se mezclan con nuestros recuerdos personales, haciendo propias las historias que alguien nos canta. Por otra parte, al igual que con las personas, también existen canciones desalmadas; pero esas no se merecen demasiado tiempo, y en este blog no os voy a hacer perderlo con ellas. 

Es el turno de su primo, nuestro primo, El Nano, y de una canción que supongo que conoceréis bastante bien ya que la interpretó en la gira “Dos Pájaros de un tiro”: “Es caprichoso el azar”. Os presento al azar, caprichoso según Serrat, y protagonista indiscutible en muchas situaciones de nuestra vida. Destinatario de todas nuestras iras cuando le da por ser esquivo con nosotros, y aliado perfecto cuando nos guiña un ojo allanándonos el camino.
“Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.”
La historia que nos cuenta Serrat comienza intentando dar un paso a un lado, queriendo apartarse del camino, delegando la responsabilidad en otros; bueno más que en otros, en otro que ya os he presentado, el azar.  Afortunadamente, ya iremos viendo que eso no es del todo así. A pesar de afirmar que no se buscaban explícitamente, inconscientemente si que lo estaban haciendo. Quizá lo llevaban haciendo tanto tiempo, que cuando se encontraron no repararon en ello y la emoción del momento les impidió mirar hacia atrás.
“Tú estabas donde
no tenías que estar;
y yo pasé,
pasé sin querer pasar.”
Muchas veces nos pasamos demasiado tiempo esperando el momento idóneo para que algo suceda, como si eso estuviera en nuestra mano. Esa espera es muy peligrosa, ya que es probable que nunca encontremos la situación perfecta que habíamos imaginado. Por eso es mucho más bonita, la escena que nos dibuja El Nano. Salirse del guión establecido, improvisar, actuar guiados por nuestro instinto, olvidarse del tiempo pasado por un momento y no hacer cábalas sobre lo que pueda venir.
“Y me viste y te vi
entre la gente que
iba y venía con
prisa en la tarde que
anunciaba chaparrón.”
Si la canción se tratase de una película de Hollywood, en este momento se ralentizaría el movimiento de la cámara, se difuminaría el fondo para enfocar mejor a los dos protagonistas y comenzaría a sonar alguna de esas “bandas sonoras de nuestra vida”. Aquí se nos presenta otra escena muy curiosa, esa gente que iba y venía con prisa, esa tarde que anunciaba chaparrón. Todo eso resulta indiferente ya, aunque no siempre es así. 

Es precisamente la gente con prisa la que te influye, la que te condiciona en tus actuaciones, la que emite permanentemente juicios de valor como si tuvieran potestad para ello. El chaparrón es otro condicionante muy importante, muchas veces nos ha caído encima, y es por eso que siempre salimos con el paraguas abierto. Por miedo a volvernos a mojar, no apartamos el paraguas y nos perdemos un sol espléndido que nos está esperando. No obstante, hasta al más desencantado, al que lleva el paraguas más grande y más oscuro, le llega el momento en el que se choca con alguien y descubre que hace tiempo que dejó de llover.
“Pero prendió el azar
semáforos carmín,
detuvo el autobús
y el aguacero hasta
que me miraste tú.”
Como toda buena película que se precie, debe tener un final feliz, y seguramente habréis podido adivinar que esta canción no va a echar un borrón al final. En esta ocasión vamos a ser generosos con nuestro amigo el azar, y vamos a otorgarle la autoría de ese momento tan especial. Aunque siendo justos, los verdaderos artífices de ello son esos dos que queriendo, y estando donde debían de estar prendieron el azar para que éste se encargase de los pequeños detalles. La canción comenzaba con un engañoso “Fue sin querer”, pero como os adelanté fue cambiando la tendencia hasta llegar a sus últimos versos…
“Tanto tiempo esperándote...”
 

28 noviembre 2010

Su primo El Nano II

Retomo la sección que inauguré hace un tiempo, bajo el nombre de “su primo El Nano”, donde os iré comentando canciones de Joan Manuel Serrat. Al igual que con Sabina, siempre resulta complicado escoger algún tema de su prolífica discografía. En esta ocasión he optado por un tema que rezuma sinceridad, algo que cada vez brilla más por su ausencia en nuestra sociedad. Se trata de “Sinceramente tuyo”.
“No escojas solo una parte
tómame como me doy
entero y tal como soy
No vayas a equivocarte”
Desde el principio ya tenemos toda una declaración de intenciones, una puesta de cartas encima de la mesa sin pudor. Demasiadas veces intentamos reinventarnos a nosotros mismos para conseguir impresionar a alguien, aunque seamos conscientes de que esa treta nos durará poco tiempo. En un mundo gobernado por la imagen, parece casi imposible resistirse a la tentación de mostrar nuestro mejor perfil, aunque sea escandalosamente artificial.
“Soy sinceramente tuyo
pero no quiero mi amor
ir por tu vida de visita
vestido para la ocasión
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor”
Muchas veces nos empeñamos en intentar corregir todo lo que no nos gusta de alguien, pensando que todo eso son defectos que debemos erradicarle. Haciendo esto corremos el riesgo de convertirnos en lo que quieren que seamos, no en lo que verdaderamente somos. Demasiadas veces vemos como alguien cambia drásticamente, hasta el punto de terminar haciendo cosas que no hace tanto tiempo detestaba. Como dice Serrat, es preferible poder reconocerse a uno mismo, a ser un simple maniquí al que poder vestir y desvestir al gusto del consumidor.
“Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado”
Resultan irritantes esas personas que, al igual que los fondos de escritorio, tienen una imagen personalizada para cada usuario. Esta camaleónica cualidad, deriva en no saber cómo son realmente, cuál es su verdadera opinión sobre las cosas o cuando te dicen lo que piensan o lo que tú quieres oír. Estos yernos ideales que van siempre camuflados, lo hacen precisamente porque esconden algo, quizá su miedo a ser juzgados por alguien que espera de ellos tal o cual comportamiento. Lo malo que tiene eso, es que hay que ser un perfecto actor las 24 horas del día, porque si no, tarde o temprano te quedas con el culo al aire. Esos que pretenden ser súper amigos de todo el mundo, acaban por no tener un verdadero amigo; básicamente porque nadie sabe realmente como son.
“No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien
Ni que me suba a un taburete
si quieres probaré a crecer”
Vivimos en un mundo en el que cuando alguien siempre piensa en voz alta, y dice exactamente lo que le dicta la cabeza y el corazón; acaba siendo criticado por la multitud. Desafortunadamente, la sinceridad, además de escasa, está mal vista; y lo que es peor, se confunde con arrogancia y mala educación. Se pretende que nuestro mundo sea tan perfecto y tan feliz, que no se tienen reparos algunos en maquillar todas las miserias, o en tapar los agujeros con una bonita fachada. La metáfora del taburete es simplemente magistral. Cuando se pretende ser lo que no se es, se tiene la opción de optar por el engaño, o por reconocer la realidad e intentar poner otros medios para mejorarla. El primer camino es bastante sencillo, y durante un tiempo te puede llegar a funcionar. El segundo, es bastante más tortuoso y no te asegura el éxito final.
“Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto
Del derecho y del revés
uno es siempre lo que es
y anda siempre con lo puesto
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio”
El cierre de la canción es tan magistral como su autor, los dos últimos versos engloban a la perfección el objetivo de este tema. No debemos obcecarnos en ver los defectos del otro, es una práctica mucho más útil el intentar buscarle sentido a sus acciones (aunque a veces sea harto complicado). Por otra parte, tampoco es fácil decir “este soy yo, soy consciente de mis defectos y no los oculto”. La simplicidad muchas veces ha servido para lograr grandes éxitos, pero a menudo nos resulta tan poco atractiva, que optamos por caminos más enrevesados sin saber muy bien lo que buscamos. No hay que empeñarse en intentar cambiar la verdad, como dice Serrat, no tiene remedio.

30 septiembre 2010

Su primo El Nano

Renovarse o morir, así que en "Pongamos que hablo de Joaquín" hoy tenemos el estreno de una nueva sección. La he titulado "Su primo El Nano", y como la mayoría de vosotros ya habréis podido deducir; aquí hablaré de las canciones de Serrat. Dos pájaros de un tiro fue la explosión absoluta de este gran binomio que desde siempre han formado Sabina y Serrat, Joaquín y Joan Manuel. Por lo general, si te gusta uno, te gusta el otro; aunque siempre se tiene más afinidad por uno de ellos. Pero siendo tan diferentes y a la vez tan semejantes, resulta extraño encontrar gente que no simpatice con los dos a la vez. Yo, me incluyo en el grupo de los que sienten admiración por los dos, aunque mi ojito derecho siempre será el de Úbeda. 

Para abrir boca, hoy os traigo un tema que quizá el gran público desconoce, pero que es una auténtica obra maestra; se titula "Bienaventurados". Y, al contrario de lo que pueda parecer, no se trata de una versión musical de las Bienaventuranzas de La Biblia; aunque también nos resultan tremendamente útiles para nuestra vida cotidiana. 

Esta es una de esas canciones que tienen como objetivo arrancarte una sonrisa, y cambiar tu ánimo por completo consiguiendo que te afilies al Partido Optimista.
"La vida te la dan
pero no te la regalan.
La vida se paga
por más que te pese.
Así ha sido desde que
Dios echó al hombre del Edén,
por confundir
lo que está bien
con lo que le conviene."
La canción comienza advirtiendo lo que más o menos todo el mundo sabe ya, o si no, no tardará mucho tiempo en aprender. En resumen, que aquí nadie te va a regalar nada; y que nunca debes confiar demasiado en tu buena fortuna porque en cuestión de segundos todo se puede ir al traste. De esto no se libra casi nadie, sobre todo ahora, en el que ese Edén estaba demasiado "enladrillado" y muchos de los que se creían propietarios del Paraíso acabaron dando con sus huesos en la cruda realidad.
"Si a plazos o al contado
la vida pasa factura,
rebaña y apura
hasta las migajas.
Que si en cada alegría
hay una amargura,
todo infortunio esconde alguna ventaja."
Eso sí, también se presentan ante nosotros multitud de oportunidades, y está en nuestras manos cogerlas o dejarlas de pasar. También es importante recordar que no existe la felicidad absoluta y, por el contrario, que hasta en el túnel más oscuro siempre hay un camino hacia la luz. Afrontar las adversidades intentando verle siempre la cara positiva, es la actitud más gratificante pero también la más complicada.
"Bienaventurados los necios
que se arriesgan a prestar consejos
porque serán sabios a costa
de los errores ajenos."
El miedo al fracaso siempre es la primera barrera que se nos presenta cuando tenemos ideas que, nosotros pensamos que pueden ser geniales, pero quizá tememos que los demás las consideren absurdas. La voluntad de aprender, la capacidad de asumir nuestras incapacidades y la honestidad de asumir nuestros errores, son tres de las herramientas más útiles que podemos utilizar.
"Bienaventurados los pobres
porque saben, con certeza,
que no ha de quererles nadie por sus riquezas.
Bienaventurados los dueños del poder y la gloria
porque pueden informarnos de qué va la cosa."
A la pregunta de ¿Quién quiere ser millonario?, todo el mundo contesta afirmativamente y sin titubear con un rotundo sí. Quizá, no valoramos con visión de futuro las posibles adversidades que eso conlleva; e incluso hacemos burla de esos tópicos que nos dicen que el dinero no da la felicidad, que los ricos también lloran, que hay cosas que el dinero no puede comprar... . Hay otro tipo de riquezas que, a simple vista, no están tan valoradas, pero que a la postre son las únicas que no se deprecian. Muchas veces es mejor mantenerse al margen de todos esos "asuntos importantes" y que luego te cuenten lo que quieran. En este sentido, vivir en la ignorancia puede ser mucho más saludable.
"Bienaventurados los que alcanzan la cima
porque será cuesta abajo el resto del camino.
Bienaventurados los que catan el fracaso
porque reconocerán a sus amigos."
Hay gente que no consigue despegarse jamás de la ambición, siempre están pensando en el próximo objetivo y nunca de conforman con nada. Esto, a nivel empresarial, es el empleado perfecto. No obstante, la vida tiene sus etapas y creo que todo el mundo se merece parar en un momento determinado, para poder disfrutar de todo lo trabajado anteriormente. En el caso opuesto, cuando te abandona el éxito los amigos interesados se suelen marchar con él. Así que, mirándolo por el lado bueno te ahorran el trabajo de dilucidar quien estaba a tu lado por tu cuenta corriente y quien no, se van delatando ellos mismos.
"Bienaventurados los castos
porque tienen la gracia divina
y la ocasión de dejar de serlo
a la vuelta de la esquina."
Es bastante común encontrarse con gente que dice haber vivido a tope, haberlo probado todo y recriminar a la gente que todavía no lo ha hecho. Pues bien, como dice Serrat estos últimos tienen la ventaja de seguir teniendo muchas cosas por experimentar y un mundo por descubrir.
"Bienaventurados los que aman
porque tienen a su alcance
más de un cincuenta por ciento de un gran romance"
Dos no se pelean si uno no quiere, pero si cambias el verbo pelear por amar, podríamos afirmar que si uno quiere y está convencido de ello, es mucho más probable que acabe teniendo éxito. Demasiadas veces nos encerramos en nuestras convicciones de que jamás tendremos opciones, pero llevando el asunto a términos matemáticos, deberíamos tener en cuenta que tenemos en nuestra mano la mitad del tesoro.
"Bienaventurados los que presumen de sus redaños
porque tendrán ocasiones
para demostrarlo."
A mí, personalmente, me ponen de mala leche esas personas que constantemente están contando las maravillas que han hecho, y que siempre presumen de "tenerla un poco más grande que el resto". Pero, como dice Serrat, lo bueno de esto es que tarde o temprano tú siempre tendrás la ocasión de dejarlos en evidencia; y ellos de demostrar sus bravuconadas.
"Bienaventurados los que contrajeron deudas
porque alguna vez alguien hizo algo por ellos."
La palabra deuda nos asusta a todos sobremanera, especialmente cuando se trata de asuntos monetarios. Sin embargo, nunca nos paramos a pensar que cuando se hacen entre amigos esto es una manera de fortalecer más la relación. Inconscientemente, podemos iniciar una cadena de favores; aunque hablando de dinero siempre sacamos el Emilio Botín que todos llevamos dentro. Siempre pensamos en lo que le debemos a los demás, pero nunca en la estima que nos deben tener para haberse decidido a echarnos una mano. Nos olvidamos de los verdaderos motivos que les llevaron a hacernos un favor.