17 septiembre 2009

Aquellas pequeñas cosas


Normalmente he hablado de regalos que Joaquín ha hecho a otros artistas en forma de canción, en esta ocasión voy a hablar de un regalo que Serrat hizo a la música y a la poesía, son Aquellas pequeñas cosas... . En la gira que los dos primos que no se tocan nada y son hermanos realizaron juntos, Dos pájaros de un tiro, como no podía ser de otra forma nos encontramos con esta obra de arte cantada voz a voz por los dos. Como suele suceder con las canciones excelsas, podemos encontrar multitud de versiones de la misma, aunque ninguna tan mágica como la cantada por El Nano.

Sorprende por la brevedad de la canción y su capacidad de llegarte al corazón, es una de las canciones que siempre que las escuchas te deja una sensación especial por dentro aunque ya la hayas escuchado miles de veces. Si además te pilla en algún momento especialmente sensible es una de las canciones con las que no resulta nada difícil derramar alguna lágrima de nostalgia o añoranza por algo o alguien que ha pasado por tu vida. Es una de las más adecuadas para esos momentos en los que te encuentras extrañamente melancólico y lo que necesitas es estar un rato solo con todas tus disputas mentales.
"Y uno se cree,
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren,
vendió boleto
de ida y vuelta."


El comienzo de la canción no puede estar más cargado de verdad. En muchas ocasiones pensamos que ciertas personas se perderán para siempre por esa maldita distancia, por el tiempo que pasará inexorablemente sin que las veamos y como consecuencia de ello la ausencia de su compañía. Sin embargo, aquellas que son especiales por algún motivo u otro, que en la carpeta de tu memoria se han ganado un lugar privilegiado de tal forma que es imposible que se traspapelen...aparecerán tarde o temprano, de un modo u otro, ante tus ojos o ante tu imaginación. Es aquí donde aparecen esas pequeñas cosas a las que Serrat les canta, y es que muchas veces de la manera más inconsciente o más fortuita provocan que te acuerdes de esa persona, de ese lugar, de ese momento especial.
"Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel,
o en un cajón."


Aquí se pone de manifiesto lo que acabo de comentar, las pequeñas cosas pueden aparecer en cualquier lugar, esperado o no, con la forma más extraña o curiosa que te puedas imaginar. Como dice Serrat, siempre hacen referencia a ese tiempo de rosas, a esos días que no olvidarás jamás a esas experiencias vividas que siempre tendrán un capítulo especial en las memorias de tu vida. Justamente para esos momentos de rosas, para esas personas de rosas, tenemos una serie de respuestas estándar cuando nos preguntan por ellos. Si nos fijamos bien, casi todo el mundo te responde lo mismo pero es evidente que cada uno de nosotros tiene un recuerdo y una opinión personal muy diferente y muy especial. Por eso las pequeñas cosas siempre nos producen una sensación especial al recordarlas, y es por eso que recelamos muchas veces de compartirlas con los demás; quizá si lo hiciéramos perderían toda su magia.
"Como un ladrón
te acechan detrás
de la puerta.
Te tienen tan
a su merced 
como hojas muertas."


La metáfora del ladrón es muy interesante, porque es algo que nunca te esperas pero que sabes que en cualquier momento puede aparecer, porque cuando te lo encuentras te provoca como mínimo una alteración nerviosa y porque él ya estaba esperándote mucho antes de que tu lo supieras o lo sospecharas. Es así como entran en escena esas pequeñas cosas, como son capaces de robarte tu serenidad rutinaria, y como consiguen tenerte a su merced. Si hay alguna forma de controlar a las personas es tocándole su fibra sensible, que con mayor o menor dureza y resistencia todo el mundo la tiene. Siempre existe esa persona capaz de convertir al lobo más feroz en el cordero mas tierno, de ponerle un punto de luz al más negro de los días, o incluso de mantenerte ilusionado durante un tiempo esperando...¿lo adivináis? si, esa pequeña cosa.

"que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que,
lloremos cuando
nadie nos ve."


La mejor forma de describir la sensación que todo esto te produce lo dice Joan Manuel en el final de la canción, es una sonrisa triste. Sonrisa porque en el momento en el que aparecen tu mente automáticamente se traslada a ese momento, a ese lugar, a esa persona con el que tanto disfrutaste y al que volverías con los ojos cerrados. Triste porque todo buen recuerdo lleva atado en la solapa la nostalgia, y una vez recordado todo lo bueno inmediatamente después vuelves a bajar de esa nube de algodón y descubres que no puedes volver al pasado y empiezas a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, que el futuro es como mínimo incierto. Como resultado de todo esto, en muchas ocasiones esto provoca que lloremos, y como ya he dicho antes esas pequeñas cosas son sólo para nosotros, por lo tanto derramaremos las lágrimas cuando nadie nos vea.

El término pequeño cobra mucha importancia en esta canción, ya que se hace referencia a esas pequeñas cosas que son capaces de producirte los cambios más grandes en tu ánimo, o incluso en tu vida. Por eso mismo, esta canción es pequeña, y sin embargo es una de las más grandes de toda la discografía de Serrat en particular y de la música española en general. Son aquellas pequeñas canciones...




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