11 junio 2018

Azul Sabina


Junten a tres de los artistas más importantes de la música latina del siglo pasado y presente. Repartan entre ellos el trabajo de poner música, letra y voz a una canción. Busquen el marco de un género musical clave en la cultura afroamericana, partiendo desde el delta del río Misisipi, cruzando el mar Caribe, retomando las dulces aguas del Amazonas y finalmente añadiendo de nuevo unas gotas de agüita del mar andaluz. El resultado da un blues a manos de Juan Luis Guerra, Juanes y Joaquín Sabina. Como colofón traduzcan el género a lengua Cervantina y apellídenlo. ¿El resultado? "Azul Sabina". 

"Azul

Busco un acorde azul
Un viento suave
Cuatro notas graves
Que me den las llaves de un Blues"


Contaba Juanes como se gestó este blues tan latino, Juan Luis y él afinaron la melodía y se la pasaron a Joaquín para que le pusiera letra. El colombiano ya tenía en la cabeza titular a la canción con el color del mar, y cuando recibió la letra del ubetense decidió que era de justicia acuñar una nueva tonalidad, el azul Sabina. De hecho es el punto de partida de la letra, mentar al azul esperando que su traducción al inglés la convierta en una letra de blues.

"Atrás, duele mirar atrás

Paisa, te acuerdas
Cada vez que pierdas
Date cuerda y vuelve a empezar
No seas una estatua de sal"

El despliegue musical de la canción es espectacular, digno del maestro dominicano Guerra. La presencia del violoncelo y el violín acompañados de una pequeña orquesta te sitúa inmediatamente en una película del Hollywood de hace varias décadas. Es una canción para sentarse en un cómodo sillón mientras remueves con tranquilidad una copa del licor que más recuerdos te traiga. 

"Una canción con un mapa en la voz

Una canción mejor que tú y que yo
A flor de piel, una balada
Con miel tostada y mi sol"

Si los recuerdos son malos, mejor recuperarlos acompañados de la lección que se aprendió, o sacar a relucir la batalla perdida si fue clave para ganar la guerra. Las estatuas que perduran en el tiempo nunca son de sal, a esas se las lleva el primer viento de la mañana. Ni siquiera podrían darnos el cambiazo con una de azúcar, como mínimo deberíamos exigir una de chocolate. Esa sería el avituallamiento perfecto para una travesía en el barco de Peter Pan. 

"Acuérdate de olvidarte de mi
(Nunca de mí)
No dejes que te oxide el porvenir
(El porvenir)"

En el cuaderno de bitácora de tan pintoresca embarcación contaría con un mapa muy sencillo (esta canción) un destino único (la Isla de Robinson) y un equipaje ligero (un verso y un acordeón). Estamos ante un cuento, lleno de fantasía y falto de fórmulas matemáticamente demostrables. Eso sí, con una moraleja muy cristalina: "No digas que no, porque sí". Se deberían exigir unas razones muy poderosas para negar la mayor, para torcer el gesto, para dar un paso atrás. Sin embargo, se deberían conceder las sonrisas, los saltos sin red y los asentimientos sin avales.

"Cuando quieras escapar
En el barco de Peter Pan
A las playas de Robinson
Con un verso y un acordeón"

Dedica siempre el tiempo necesario para recordar olvidarte de alguien. Alguien que mereciera al menos una estatua de chocolate, que te hubiera o te pudiera endulzar la existencia. Vas en el barco de Peter, puedes tirar por la borda a todos los corsarios sin Pedigree que te intentaron oxidar el porvenir. 

"No cuentes cuentas del rosario
De un corsario sin pedigree
No digas que no, porque sí"

¿Ya se terminó la copa y la orquesta sigue tocando? ¿No te olvidas de alguien? ¿Quizás es el Robinson que sabe tocar el acordeón que llevas de equipaje?  ¿Tienes unos versos que riman con Robinson? Pues ya es hora de demostrar el movimiento andando, y dejar que tu mente te siga cantando "No digas que no, porque sí". 

30 mayo 2018

María Dolores Pradera

Ayer nos dejó María Dolores Pradera, una de las mayores exponentes de la canción popular en español. Tanto que incluso algunos se han referido a ella como "La flor de la Canela"; un valsecito peruano de Chabuca Granda que se considera como el himno oficioso del país andino. Una canción que cantó junto a Joaquín Sabina y que dió como resultado un bonito contraste entre la voz de seda de María Dolores y la voz aguardentosa de Joaquín. Probablemente más de una vez Sabina haya cambiado los versos de "déjame que te cuente Limeña, por déjame que te cuente Jimena".

Los dos unidos por su amor eterno a la música latinoamericana, y consiguiendo que gente de generaciones muy posteriores, se haya empapado de grandes canciones de José Alfredo Jiménez, Chavela Vargas o Violeta Parra. La discografía de María Dolores Pradera es la mejor cumbre hispano-americana que se puede hacer. No encontrarán mejores discursos que en esas letras, y nadie transmitirá un mensaje mejor que la voz de María Dolores. 

Además de la canción de Chabuca, Sabina y Pradera nos volvieron a regalar un dueto con otro vals, "Jugar por jugar"; el vals de los recuerdos, el que se debe bailar llorando de alegría. En esa canción se alentaba a dar serenatas en los cementerios muriéndose de risa. Me quedo con esos dos conceptos para despedir a la "Gran Dama" que era capaz de bailar sobre el escenario mejor que nadie con el simple movimiento de sus manos. 





27 mayo 2018

Milonga del moro judío

Es bastante frecuente que nos refiramos a Sabina como "maestro", pero no todos los que lo hacemos podemos considerarnos alumnos suyos, al menos no presenciales. Los que si tienen el privilegio y el talento de ser alumnos presenciales acaban sacando un gran rédito a las clases magistrales de Joaquín. Tal es el caso de Jorge Drexler, al que una sola clase particular con Sabina en varios bares de Montevideo, tras telonearle en un concierto, le hizo más mella que una licenciatura en Medicina. 

La valía de un maestro no se ciñe exclusivamente a sus dotes para transmitir conocimiento, sino también a su capacidad para detectar precoz talento a su alrededor. Una vez detectado, el siguiente paso es ser capaz de colocar a su mirlo blanco en el camino correcto donde poder explotar sus cualidades. Así ocurrió con Jorge esa noche en Montevideo, donde le conminó a cambiar el auscultador por la guitarra definitivamente. Esto ocurrió a mediados de los 90, probablemente la década más prolífica en la carrera de Sabina, en la que también apadrinó a un tal Andrés Calamaro y sus Rodríguez. 

Todo buen maestro que se precie, antes que fraile ha sido cocinero, y esto ayuda a explicar el origen de la Milonga del Moro Judío que enlaza a Drexler con Sabina. Joaquín actuó como intermediario al proporcionarle el estribillo de la misma, unos versos de Chicho Sánchez Ferlosio, quien a su vez fuera uno de los referentes del flaco. Sabina le dictó los versos a Jorge una noche en Madrid, y le desafió a escribir las estrofas de la canción en "décimas". Aquí lo tenemos, el maestro mandando deberes al alumno aventajado. 

Si desconocéis lo que es una "décima", no os preocupéis, Jorge tampoco lo sabía en aquel momento. Recientemente en una charla TED, Drexler contó esta anécdota y explicó lo que son las décimas, así como el trasfondo de esta canción y el por qué de la insistencia por parte de Joaquín en que escribiera la canción. 

El maestro Sabina consiguió que el Doctor Drexler pasara de pasar consulta en un hospital a hacerlo sobre un escenario. De esta manera su lista de pacientes creció de manera exponencial, y de igual manera sus recetas se hicieron más efectivas; ya que muchas veces con una guitarra se es capaz de detectar con más precisión los movimientos del corazón que con un auscultador. 


16 mayo 2018

¡Qué manera de soñar!

Hace quince años que el Atlético de Madrid celebraba su centenario y que Sabina escribía el himno del mismo. En aquel entonces llamó mucho la atención que dentro de la letra de un himno a un club de fútbol apareciera el verso ¡Qué manera de palmar!. En aquellos años todavía estaban muy recientes las heridas provocadas por las cenizas de un bienio en el infierno. Mucho ha cambiado la historia desde entonces, hoy acaba de levantar su tercera Europa League a las que hay que sumar una Liga y una Copa del Rey. 

También dejó hueco para estos momentos de celebración en el himno, contrarrestando el verso anterior con un ¡Qué manera de vencer!. Al igual que la leyenda del pupas tampoco ha dejado de alimentarse en los últimos tiempos. Dos finales de Champions contra el Real Madrid, en la que se infartaron tanto los corazones de la ribera del Manzanares como los de Chamartín; y que hicieron bueno un tercer verso ¡Qué manera de sufrir! al perderlas de manera muy dolorosa. 

Hoy vuelve a ser día de fiesta en el Metropolitano, donde lloraba el abuelo de Sabina, y donde curiosamente puede que un día acaben llorando sus nietos.  Dentro de la convocatoria histórica de jugadores rojiblancos que Sabina hacía en el himno, se encuentra alguien que ha sido pieza clave en que la manera de vencer haya superado a la manera de palmar, el Cholo Simeone. 

Otro verso del himno también podría valer como crónica de este título, ese ¡qué manera de subir y bajar de las nubes! casa perfectamente con el hecho de que esta temporada el Atleti llegó a la Europa League tras una dura eliminación en la fase de grupos de la Champions League. Aquella eliminación cuando se acercaba el frío invierno, ha sido compensada con este título en la plenitud de la primavera. 

Curiosamente este himno cuenta con tres versiones diferentes. La oficial, que me sirvió para ilustrar la primera Europa League, la rockera que ilustró la segunda copa, y por último la versión chirigota que me ayuda a cerrar esta trilogía sabinocolchonera. 

11 mayo 2018

Como un explorador

El perdedor es su universo, así retrataba (entre otros muchos trazos) Aute a Sabina en su directo con Viceversa. Bien pudo tratarse de un bautizo, porque Joaquín hizo bandera de ello en muchas de sus posteriores canciones. Pero esa bandera no la iza en solitario, también la acompaña con la del amor (mayoritariamente con la preposición des). Dos elementos suficientes para resolver la ecuación que presenta la canción "Como un explorador". 


"Después de tanto tiempo al fin te has ido
Y, en vez de lamentarme, he decidido
Tomármelo con calma
De par en par he abierto los balcones
He sacudido el polvo a todos los rincones
De mi alma"

Un explorador que se ve forzado a salir de nuevo a la jungla, al bar y a los horarios que ya creía amortizados tras un periodo de felicidad doméstica. Un bolero que suena de fondo en la habitación, en donde deja secando una almohada regada por lágrimas propias,  mientras se coloca con aseo el sombrero y sale a la calle en búsqueda de miradas ajenas.


"Me he dicho que la vida no es un valle
De lágrimas y he salido a la calle
Como un explorador
He vuelto a tropezar con el pasado
Y he decidido, en el bar de mis pecados
Otra copa de ron"

Estamos ante una canción que cuenta con uno de los elementos Sabineros por excelencia, la sucesión de metáforas para expresar con pasmosa facilidad sentimientos bastante abstractos. Atracar tu velero en otros puertos o colgar tu sombrero en otros percheros son la versión muy mejorada del clavo que saca a otro clavo. Pero es un clavo que no termina de salir, está casi a ras de suelo torácico. Una herida que todavía sangra a poco que haya momentos inoportunos que hurguen en ella. 


"Y en otros ojos me olvidé de tu mirada
Y en otros labios despisté a la madrugada
Y en otro pelo
Me curé del desconsuelo
Que empapaba mi almohada"

Con una discografía tan extensa podemos establecer analogías con el séptimo arte, y encontrar canciones que son precuelas, secuelas, pertenecen a trilogías... etc. Ésta podría ser una precuela del "Posdata" de su último disco. La secuencia empieza con este bolero con bastante nostalgia, y continúa con un amago de ranchera cargado de despecho. El final de la trilogía podría ser "Nos sobran los motivos" aunque no sigan un orden cronológico si lo hacen en nivel de reproche. La primera no quiere romper ningún plato, la segunda ya enseña las uñas, y en la última la vajilla entera vuela por la casa. 


"Con el cartel de libre en la solapa
He vuelto a ser un guapo entre las guapas
Chulapas de madrid
Sólo me pongo triste cuando alguno
En el momento más inoportuno
Me pregunta por ti"

Pero no nos limitemos a buscar en los discos de Joaquín, hagámoslo también en sus libros para llegar al epílogo de esta canción. Situándonos en el Sabina sonetista, este explorador que arrancaba perdiendo se encuentra un as en la manga, "puede celebrar la impúdica belleza de estar triste" y acabar descubriendo que a veces se gana perdiendo a una mujer. 


"Y en otros puertos he atracado mi velero
Y en otros cuartos he colgado mi sombrero
Y una mañana
Comprendí que aveces gana
El que pierde a una mujer"

04 mayo 2018

Quevedo con maneras de Bob Dylan

Cuando Juanito Valderrama compuso su obra más popular, "El emigrante", Joaquín Sabina estaba cumpliendo diez años. Precisamente los diez años que se convertirían en un valor constante que sumar a sus cuarenta, a sus cincuenta y próximamente a sus sesenta. Fue en sus veinte, cuando personificó la figura del emigrante y se marchó de su España querida, probablemente tomando uno de esos sucios trenes que iban hacia el norte. 


"En tus ojos habitan olivares
De tierra cenicienta es tu garganta
Morada habitual de las verdades
Que sólo son verdad si tu las cantas"

Esta historia del siglo XX que une a dos generaciones tiene su broche de oro a comienzos del XXI, cuando Juan Valderrama, hijo de Juanito (curiosamente el diminutivo se aplica en sentido inverso en esta familia), le dedicó una hermosa canción a Sabina. Conviene detenerse en el título "Ahora te toca a tí", se dirige directamente a Joaquín, maestro en dibujar personajes en sus canciones, y le dice que en esta ocasión el modelo es él. 


"Cigarra de la acera incomprendida
Juglar de la derrota incorregible
Guitarra callejera de la esquina
Cara de sacristán, verso terrible"

El retrato va desde sus rasgos más perceptibles, como la tierra cenicienta que rompe su voz, hasta los más intrínsecos a su obra, cuando lo coloca entre Quevedo y Bob Dylan. A la comparación con el músico del medio oeste estamos más acostumbrados que a la del poeta español, pero justamente ahí está el secreto del éxito de Sabina, haberse movido como nadie entre la poesía más pura y el arte más urbano.

"Quevedo con maneras de Bob Dylan
Amigo inseparable de la luna
De acordes y de versos es tu fortuna
Casta y figura digan lo que digan"

Valderrama también lo describe como gitano regalador de talento, no hay que olvidar que sobre la rumba ha cimentado varios de sus clásicos como 19 días y 500 noches o Ruido. Aunque afirme que la Cibeles pueda tener celos del Sabina colchonero que le puso letra a su centenario Atleti; no creo que la Diosa pueda quejarse demasiado a poco que le pregunte a uno de sus leones sobre el interno 16. 


"Gitano que regala su talento
A causas que requieren poesía
Veleta que obedece a un solo viento
Sereno de Calle Melancolía"

Como si del pirata cojo se tratase, Juan le va colando en el traje de muchas vidas. No se reduce a Quevedo, también lo pone en la piel de un Quijote en perpetua busca de su Dulcinea, y es que para llegar a Madrid desde los olivares de Úbeda hay que cruzar la llanura manchega. Pero quizá en el que se sienta más cómodo sea en el de sereno de Calle Melancolía, que no se limita a silbar su melodía sino que firma la banda sonora de todos los viandantes que asoman por las bocas de metro de Madrid. 

28 abril 2018

Insumiso en el cielo

Supongo que un Ángel con alas negras siempre se resiste a llamar a las puertas del cielo, y rehuye la llamada de San Pedro aunque éste le reclame por su nombre.🗝️ Estos días hemos asistido al enésimo episodio de supervivencia de Joaquín Sabina, cuando una trombosis cambió una semana de conciertos por una de hospitales. Hoy vuelve a declararse insumiso en el cielo y regresa a casa, porque si es el escenario el que le grita "ven", la respuesta no se hace esperar demasiado. 

De momento tendrán que seguir esperando en el cielo, aunque no sabemos a ciencia cierta cuál sería el cielo de Sabina. El cielo lejano y alto al que su Calle Melancolía vomitaba humo, o el cielo de almidón y betún bajo el que se removían las arenas movedizas. Quizás sea el cielo al que caía la bolsa según un diario que no hablaba de ti ni de mi, o ése al que a sus puertas le ladraba un perro de nadie.

Podría tratarse también del cielo de Madrid, el que pisaba en vuelo regular a la vuelta de un lugar feliz al que no debiera tratar de volver. Creo que nos estamos acercando bastante, no olvidemos que Madrid se encuentra a mitad de camino entre el infierno y el cielo; y Joaquín siempre presumió de tener un amigo llamado Satán que le espera en un dulce infierno. Aunque también tiene cita desde hace tiempo en el despacho de Dios, para que sea su abogado de oficio el día del juicio final. 

De momento sigue haciendo esperar a ambos, porque no podían robarle este mes de Abril, porque quedan muchas noches en las que seguir inventándose, porque hay más de cien pupilas para verlo vivo,porque todavía tiene que gritarle al cielo con fuerza: "¡Superviviente si, maldita sea!" y porque nosotros nunca nos cansaremos de celebrarlo. 

13 abril 2018

Día Internacional del Beso

Si hubiera que escribir una tesis sobre los besos, un capítulo podría dedicarse en exclusiva a analizar estos en las letras de Sabina. Los primeros de los que tuvimos constancia fueron los "Besos de Judas" en los que jugaba con la ambigüedad de la emisora de los mismos. Al llevarnos a una cama de cristal no sabemos si se refería a una mujer anónima, o a una cuyo nombre acababa en "ína". 

Seguidamente nos encontramos con esos amores eternos, cuya duración se extiende a un corto invierno; y que a cambio de noches, pan, angustia y risa nos corresponden con besos y prisa. Quizás esos besos y esas prisas provengan de aquellos labios urgentes, que con dos besos desaparecen del mapa. Dos también fueron los besos, uno por mejilla, que precedieron a esa secuencia de 19 días y 500 noches. Besos que saben a despedida, a vinagre en las heridas y a pañuelo de estación. 

También los hubo más tímidos, unos besos en la frente, que sirvieron para darle protagonismo a los menos agraciados. Justo en una época en la que no se podía sacar un amplio abanico de filtros de Instagram del bolsillo, Joaquín se abrazaba su verdad desnuda. 

No siempre ha sido tan escueto en la cantidad de besos, de hecho Peor para el Sol cuenta con el récord de los besos que pueden caber en una canción. Tampoco lo ha sido con la calidad de los mismos, un toque de sal les bastó para titular otra canción de Joaquín. Y si además de la sal del mar andaluz, los acompañas de porros, ya tenemos la merienda porteña. 

También nos advertía de sus peligros ya que si los años curan, los besos crean adicción. Y sin embargo, como no podía ser de otra manera, en la canción que es el mayor exponente de las contradicciones, el premio final es para aquellos besos que nunca se dieron. Justamente son esos los que más se recuerdan, o se lamentan si es que acaban donde habita el olvido, por no haber sabido decir "te necesito". 

04 abril 2018

Manolo Tena

Hoy se cumplen 2 años del fallecimiento de Manolo Tena. Alguien que a veces fue amigo, otras enemigo, pero siempre íntimo de Joaquín Sabina. Cómplices de muchas negras noches que ambos amaban, en las que no amanecía jamás y en las que se abrazaban locos y suicidas. Precisamente conductores suicidas fue la canción que Sabina le dedicó a Tena en uno de los momentos más bajos de su amistad.

La canción encierra una anécdota de Tena, en el concierto de los Rolling en 1982 llovió a mares.🌧️ Manolo en ese momento decidió quitarse la camiseta, plegarla y guardársela en el bolsillo. Cuando terminó el recital se la volvió a poner, siendo el único que abandonó el recinto completamente seco. Por eso Sabina lo bautizó como el maestro en el difícil arte de no mojarse bajo un chaparrón.

El desencuentro entre ambos se resolvió de la forma más sencilla. Una noche en el extinto bar la Luna del madrileño barrio de Malasaña, se encontraba Tena sentado cuando apareció Sabina. Los allí presentes se mostraron expectantes ante una inminente bronca entre los dos. Sin embargo, Joaquín agarró la guitarra, se acercó y le dijo "Qué, ¿le cantamos a Marilyn Monroe?". 

A Manolo nos lo robaron en un mes de Abril, justo cuando parecía que ya se había despojado del traje gris que lo arrastró por callejones sin salida durante mucho tiempo.

25 marzo 2018

Jugar por Jugar

Aunque la dirección musical de Sabina ha sido desde hace mucho tiempo el número 7 de la Calle Melancolía, y a pesar de que el tranvía con destino al Barrio de la Alegría siempre se le escapase; de vez en cuando hace incursiones por aquella barriada. Cualquier trayecto o espera, siempre se hace más llevadera cuando hay un juego de por medio. El mayor exponente de esa filosofía es Roberto Benigni, cuando nos convenció de que la vida es bella.  

"Sugiero que el más triste de los presos
Tenga derecho a sábanas de seda;
Bendita sea la boca que da besos
Y no traga monedas"

El vals suele ser una cita clave en cualquier banquete de bodas, pero ese momento a veces peca de un exceso de solemnidad, incluso suele asustar al típico torpe que rima pisotón con tropezón. Muchos temen no ser capaces de salir a flote en El Danubio Azul y acabar braceando a la espera de un salvavidas. No parece ser el mejor pie para entrar en el resto de sus vidas. Aquí tenemos la alternativa, un vals Sabinero. Un vals de los recuerdos, donde bailar es tan sencillo como dejar que los pies tomen el relevo de la cabeza para soñar, y en el que está permitido llorar pero solamente de alegría. 

"Nada de margaritas a los cuerdos,
Hay que correr más que la policí­a
Para bailar el vals de los recuerdos
Llorando de alegrí­a"

Las prisas por hacerse mayor se pierden a la misma velocidad que la infancia pasa a formar parte de recuerdos con filtros sepias. De ahí que Joaquín nos recomiende tomarnos nuestro tiempo cuando estamos recorriendo esa etapa en patinete, esa es la vuelta de calentamiento donde está permitido derrapar y saltarse alguna curva. El resto del circuito viene con cambios de rasante, radares, multas, y los patinetes tienen que pasar la ITV cada vez con más frecuencia. 

"Conviene entrar penúltimo en la meta
De la vuelta a la infancia en patinete
Y fusilar al rey de los poetas
Con balas de juguete"

Aunque tendamos a pesar, medir y calcular todo al milímetro, la vida dista mucho de ser ese libro de cuentas en el que el DEBE y el HABER siempre se equilibran. La realidad es se parece más a esa golondrina sin rumbo fijo y, sobre todo, sin billete de ida y vuelta. El viento puede ayudar o incluso forzar a cambiar el rumbo y la velocidad de crucero, pero nunca te permite volver al pasado. 

"La vida no es un bloc cuadriculado
Sino una golondrina en movimiento
Que no vuelve a los nidos del pasado
Porque no quiere el viento"

Por ese camino se recomienda dar más besos, siempre queda la posibilidad de que alguno acabe en una rana con premio. La mejor dieta que se puede hacer es aquella que nos aleje de tragar demasiadas monedas. La única corrupción que se ve con buenos ojos es la que hace al puritanismo languidecer. Siempre que se pueda, dormir a pierna suelta es la mejor terapia, sin olvidar poner alguna alarma que ayude a darle forma a los sueños. 

"Se aconseja dormir a pierna suelta
Lejos de tentaciones de diseño,
Que no pase de largo por tu puerta
El hombre de tus sueños"

Estas cosquillas para serios que se reclaman en la canción son el vehículo necesario para restar todos los dramas posibles. Dejar de utilizar las banderas para enfrentar o separar, pasarlas por la máquina de coser y hacer con ellas braguitas. A fin de cuentas, llevar esta filosofía de vida hasta las últimas consecuencias, de tal forma que hasta se consiga cambiar el rictus cuando se recuerden a los que ya llegaron al final del juego. 

"¿Por qué no doctorarse en cremalleras?
Como haré la hormiguita por tu espalda
E hilvanar con jirones de banderas
Braguitas rojigualdas

Hacen falta cosquillas para serios,
Pensar despacio para andar deprisa,
Dar serenatas en los cementerio
Muriéndose de risa"