13 abril 2018

Día Internacional del Beso

Si hubiera que escribir una tesis sobre los besos, un capítulo podría dedicarse en exclusiva a analizar estos en las letras de Sabina. Los primeros de los que tuvimos constancia fueron los "Besos de Judas" en los que jugaba con la ambigüedad de la emisora de los mismos. Al llevarnos a una cama de cristal no sabemos si se refería a una mujer anónima, o a una cuyo nombre acababa en "ína". 

Seguidamente nos encontramos con esos amores eternos, cuya duración se extiende a un corto invierno; y que a cambio de noches, pan, angustia y risa nos corresponden con besos y prisa. Quizás esos besos y esas prisas provengan de aquellos labios urgentes, que con dos besos desaparecen del mapa. Dos también fueron los besos, uno por mejilla, que precedieron a esa secuencia de 19 días y 500 noches. Besos que saben a despedida, a vinagre en las heridas y a pañuelo de estación. 

También los hubo más tímidos, unos besos en la frente, que sirvieron para darle protagonismo a los menos agraciados. Justo en una época en la que no se podía sacar un amplio abanico de filtros de Instagram del bolsillo, Joaquín se abrazaba su verdad desnuda. 

No siempre ha sido tan escueto en la cantidad de besos, de hecho Peor para el Sol cuenta con el récord de los besos que pueden caber en una canción. Tampoco lo ha sido con la calidad de los mismos, un toque de sal les bastó para titular otra canción de Joaquín. Y si además de la sal del mar andaluz, los acompañas de porros, ya tenemos la merienda porteña. 

También nos advertía de sus peligros ya que si los años curan, los besos crean adicción. Y sin embargo, como no podía ser de otra manera, en la canción que es el mayor exponente de las contradicciones, el premio final es para aquellos besos que nunca se dieron. Justamente son esos los que más se recuerdan, o se lamentan si es que acaban donde habita el olvido, por no haber sabido decir "te necesito". 

04 abril 2018

Manolo Tena

Hoy se cumplen 2 años del fallecimiento de Manolo Tena. Alguien que a veces fue amigo, otras enemigo, pero siempre íntimo de Joaquín Sabina. Cómplices de muchas negras noches que ambos amaban, en las que no amanecía jamás y en las que se abrazaban locos y suicidas. Precisamente conductores suicidas fue la canción que Sabina le dedicó a Tena en uno de los momentos más bajos de su amistad.

La canción encierra una anécdota de Tena, en el concierto de los Rolling en 1982 llovió a mares.🌧️ Manolo en ese momento decidió quitarse la camiseta, plegarla y guardársela en el bolsillo. Cuando terminó el recital se la volvió a poner, siendo el único que abandonó el recinto completamente seco. Por eso Sabina lo bautizó como el maestro en el difícil arte de no mojarse bajo un chaparrón.

El desencuentro entre ambos se resolvió de la forma más sencilla. Una noche en el extinto bar la Luna del madrileño barrio de Malasaña, se encontraba Tena sentado cuando apareció Sabina. Los allí presentes se mostraron expectantes ante una inminente bronca entre los dos. Sin embargo, Joaquín agarró la guitarra, se acercó y le dijo "Qué, ¿le cantamos a Marilyn Monroe?". 

A Manolo nos lo robaron en un mes de Abril, justo cuando parecía que ya se había despojado del traje gris que lo arrastró por callejones sin salida durante mucho tiempo.

25 marzo 2018

Jugar por Jugar

Aunque la dirección musical de Sabina ha sido desde hace mucho tiempo el número 7 de la Calle Melancolía, y a pesar de que el tranvía con destino al Barrio de la Alegría siempre se le escapase; de vez en cuando hace incursiones por aquella barriada. Cualquier trayecto o espera, siempre se hace más llevadera cuando hay un juego de por medio. El mayor exponente de esa filosofía es Roberto Benigni, cuando nos convenció de que la vida es bella.  

"Sugiero que el más triste de los presos
Tenga derecho a sábanas de seda;
Bendita sea la boca que da besos
Y no traga monedas"

El vals suele ser una cita clave en cualquier banquete de bodas, pero ese momento a veces peca de un exceso de solemnidad, incluso suele asustar al típico torpe que rima pisotón con tropezón. Muchos temen no ser capaces de salir a flote en El Danubio Azul y acabar braceando a la espera de un salvavidas. No parece ser el mejor pie para entrar en el resto de sus vidas. Aquí tenemos la alternativa, un vals Sabinero. Un vals de los recuerdos, donde bailar es tan sencillo como dejar que los pies tomen el relevo de la cabeza para soñar, y en el que está permitido llorar pero solamente de alegría. 

"Nada de margaritas a los cuerdos,
Hay que correr más que la policí­a
Para bailar el vals de los recuerdos
Llorando de alegrí­a"

Las prisas por hacerse mayor se pierden a la misma velocidad que la infancia pasa a formar parte de recuerdos con filtros sepias. De ahí que Joaquín nos recomiende tomarnos nuestro tiempo cuando estamos recorriendo esa etapa en patinete, esa es la vuelta de calentamiento donde está permitido derrapar y saltarse alguna curva. El resto del circuito viene con cambios de rasante, radares, multas, y los patinetes tienen que pasar la ITV cada vez con más frecuencia. 

"Conviene entrar penúltimo en la meta
De la vuelta a la infancia en patinete
Y fusilar al rey de los poetas
Con balas de juguete"

Aunque tendamos a pesar, medir y calcular todo al milímetro, la vida dista mucho de ser ese libro de cuentas en el que el DEBE y el HABER siempre se equilibran. La realidad es se parece más a esa golondrina sin rumbo fijo y, sobre todo, sin billete de ida y vuelta. El viento puede ayudar o incluso forzar a cambiar el rumbo y la velocidad de crucero, pero nunca te permite volver al pasado. 

"La vida no es un bloc cuadriculado
Sino una golondrina en movimiento
Que no vuelve a los nidos del pasado
Porque no quiere el viento"

Por ese camino se recomienda dar más besos, siempre queda la posibilidad de que alguno acabe en una rana con premio. La mejor dieta que se puede hacer es aquella que nos aleje de tragar demasiadas monedas. La única corrupción que se ve con buenos ojos es la que hace al puritanismo languidecer. Siempre que se pueda, dormir a pierna suelta es la mejor terapia, sin olvidar poner alguna alarma que ayude a darle forma a los sueños. 

"Se aconseja dormir a pierna suelta
Lejos de tentaciones de diseño,
Que no pase de largo por tu puerta
El hombre de tus sueños"

Estas cosquillas para serios que se reclaman en la canción son el vehículo necesario para restar todos los dramas posibles. Dejar de utilizar las banderas para enfrentar o separar, pasarlas por la máquina de coser y hacer con ellas braguitas. A fin de cuentas, llevar esta filosofía de vida hasta las últimas consecuencias, de tal forma que hasta se consiga cambiar el rictus cuando se recuerden a los que ya llegaron al final del juego. 

"¿Por qué no doctorarse en cremalleras?
Como haré la hormiguita por tu espalda
E hilvanar con jirones de banderas
Braguitas rojigualdas

Hacen falta cosquillas para serios,
Pensar despacio para andar deprisa,
Dar serenatas en los cementerio
Muriéndose de risa"

11 marzo 2018

Una canción se burla del miedo


“Yo vivo en el boulevard de los sueños rotos” esa fue la frase que Chavela le dijo a Joaquín el día que se conocieron en Madrid. Ella no lo sabía, pero acababa de plantar en la cabeza de Sabina la semilla de una canción que sería un himno para México. No hay concierto de Sabina en el que no rinda tributo a su cuatacha la Vargas.

Si Diego Rivera retrataba a Frida Kahlo, Sabina hace lo propio con Chavela. Con pluma en lugar de pincel, los primeros trazos son para el tono de piel morena coronada por piel de plata. Los siguientes son más abstractos, pero consiguen que veamos a la gata valiente de piel de tigre. Y el último retazo le dibuja su inseparable poncho rojo. Si ese cuadro hablase, lo haría con voz de rayo de luna llena.

Joaquín comentaba que nunca se había tomado copas con sus ídolos Dylan, Cohen o Brassens; pero la Vargas fue la excepción, no sin antes advertirle que ya no quedaban tequilas buenos, porque ya se lo habían bebido José Alfredo Jiménez y ella. Probablemente en esas noches sería difícil distinguir las risas de los llantos.

Con esta canción Sabina además de un homenaje a Chavela, se lo hace al México que más ama; un amor muy correspondido además. Ninguno de los dos artistas nació en el país azteca, pero ambos darían la vida por él.  

Según palabras de Sabina: “Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender”. Creo que en eso ya estaban hermanados desde hace mucho tiempo, y el ubetense fue alumno aventajado de la tica en esa materia.

Cuando podría pensarse que el boulevard era la canción definitiva para plasmar la relación entre Chavela y Joaquín; éste se sacó del bombín, cuando el siglo XX estaba en el tiempo añadido, otra obra maestra titulada “Noches de boda”. En la introducción que hace ella, se encuentra una anécdota que ocurrió el día que se conocieron.

La historia contada por Joaquín:

“Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo del que nunca nos libramos...”

La historia contada por Chavela:

“Desde el primer día que nos vimos en los Madriles. Me caíste re bien. Me gustaste por sincero. Me dijiste que me fuera al carajo...Todas las noches de luna serán para Joaquín y para mí pues.”

El artífice de ese encuentro fue el cineasta manchego Pedro Almodóvar, quien afirmaba sobre la Vargas lo siguiente:

Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella


22 febrero 2018

Forges, con un par.

Hoy el cielo tiene a uno de los mejores viñetistas, Antonio Fraguas "Forges". Hijo de un gallego y una catalana, casado con una cordobesa y nieto de sorianos. Probablemente esa diáspora territorial le ayudó a dibujar como nadie las situaciones cotidianas y plasmar la actualidad en las viñetas. Forges consiguió que una de las prácticas más habituales al comprar un periódico, fuera buscar "el Forges del día". 

Contaba el propio Forges, que cuando de pequeño le comentó a su padre que se quería dedicar a dibujar chistes; éste le dijo que tenía que ser original, y que para eso sus dibujos se deberían reconocer a 15 metros. Antonio se puso manos a la obra, y cuando tenía un dibujo hecho, se colocaba a 15m y llamaba a su padre; así lo hizo varias veces hasta que al final su padre asintió. 


Esa anécdota curiosamente me ha servido para recordar una canción de Sabina "Con un par", en cuyo videoclip aparecen varios dibujos de Forges. Rebuscando un poco más he descubierto que la portada de ese single también estaba firmada por el genial viñetista. 



A través de las viñetas de Forges, podríamos recorrer varias décadas de nuestra vida, siempre con la aplicación del filtro humorístico. Las canciones de Sabina también tienen mucho de crónica social, y algunas de ellas incluyen una pizca de humor e ironía. Probablemente, "Con un par" sea el mejor ejemplo, una canción que cuenta la archiconocida historia de "El Dioni. Sí, hubo una época que los atracos bancarios se hacían desde fuera, no desde dentro como ocurre ahora.



Si su padre le puso como objetivo 15m de distancia para que se reconociera su trabajo, Forges ha conseguido cambiar la unidad de medida y convertirla en años luz. Si hoy ojearon el periódico buscando el Forges del día, ahí estaba, engrandeciendo aún más el dicho de "genio y figura hasta la sepultura". A partir de mañana, habrá que pedir para su obra un hueco en los museos. 


30 enero 2018

Abuelos que siempre ganaban batallas

La letra de Más de cien mentiras contiene infinidad de imágenes que nos animan a mirar a la parte brillante de la vida. De todas ellas me gustaría detenerme en la de “tenemos abuelos que siempre ganaban batallas”. Aquellos afortunados que pudieron compartir tardes con sus abuelos, probablemente acuerden conmigo que esos recuerdos tienen copia de seguridad en su memoria.

A muchas de las películas que cuentan historias fascinantes, se les coloca la guinda cuando aparecen sobreimpresionados los rótulos de “basada en una historia real”. Precisamente esas son las batallas que nos cuentan los abuelos, historias reales a las que nos gusta que el narrador le incluya efectos especiales o se tome licencias literarias.

Siempre nos gusta empatizar con el protagonista de una historia épica, intentamos ponernos en la piel del personaje y casi hacemos propias sus victorias al final del visionado. Esto es mucho más fácil cuando el actor en cuestión lleva tu apellido, te ha legado su apodo o el reloj que sincronizaba para su hazaña ahora adorna tu muñeca.

Aunque en el imaginario colectivo, ganar una batalla suele asociarse a derrotar a un feroz enemigo, no siempre es así. A veces es más meritorio abandonar una guerra absurda, para regresar a casa con quién en un futuro será la abuela que sonría al verle contar viejas aventuras. Sonría pensando para dentro “eso no ocurrió tan así”, y se abstenga aplicando la máxima de que la realidad no debe estropear una bonita historia.  

También ocurre que con el paso del tiempo, nuestra memoria tiende a difuminar los malos recuerdos y a priorizar los buenos. Eso sucede de forma exponencial, así que no debería sorprendernos que cuando el guionista peina canas, nos ofrezca la mejor versión de la historia. Consciente quizás, de que lo que realmente le va a sobrevivir a él son precisamente eso, sus historias. 

13 enero 2018

Like a Rolling Stone

Siempre que se hablan de los referentes de Joaquín Sabina, hay uno que encabeza la lista, un tal Roberto Zimmerman; más conocido como Bob Dylan. Aunque justo hace un año negase ser el Dylan español, la influencia del americano en la obra del ubetense es notoria. Desde que en la cueva de La Mandrágora hiciera una versión libre de "Dios puso nombre a los animales", hasta que sobre las tablas del Luna Park hiciera otra versión más libre de "Ese no soy yo". Pero esos ejemplos son simplemente la punta del iceberg, si buceamos por las obras de ambos encontramos muchas más canciones que se pueden dar la mano.

En este blog han aparecido numerosos artistas que aparecen como relacionados a poco que escuchemos a Sabina en Spotify, pero nunca me había asomado por las nevadas calles de Minnesota. Eso me va a permitir añadir el tema que coronó la lista de las 500 mejores canciones de la historia según la revista Rolling Stone. Se trata de la canción "Like a Rolling Stone", que pese a lo que muchos pueden pensar de primeras, no trata sobre el grupo de Mick Jagger (aunque los Stones la canten en sus conciertos). Nos cuenta la historia de una mujer que hace el camino inverso a La Cenicienta.

¿Os suena de algo? La identidad de esa mujer, salvando las distancias, bien podría coincidir con la de Princesa o la de Barbi Superstar. En una entrevista Sabina afirmó que "Si mi carrera y la de Dylan se parecen en algo es en que todo lo que yo he hecho el cabrón de Dylan ya lo había hecho veinte años antes". Pues aquí tienen la prueba, la de Bob data de 1965 y la de Joaquín de 1985. 

“Once upon a time you dressed so fine
Threw the bums a dime in your prime, didn't you?
People call say 'beware doll, you're bound to fall'
You thought they were all kidding you
You used to laugh about
Everybody that was hanging out
Now you don't talk so loud
Now you don't seem so proud
About having to be scrounging your next meal”

Simplemente con la primera estrofa de la canción ya tenemos una sinopsis completa de la historia que nos cuenta Dylan. Una mujer de esa clase tan alta que provoca recelos a los que miran desde un poco más abajo. Siempre resulta algo morboso asistir a la debacle de algún poderoso un tanto antipático, y ese parece ser el perfil de Miss Lonely. De hecho, muchos han definido a esta canción como una venganza, también podría ser como el sermón que le sucede a una importante cura de humildad. Esas pequeñas pausas que preceden a las alusiones directas a la caída en desgracia, a las duras palabras escupidas a la cara.  

“How does it feel, how does it feel?
To be without a home
Like a complete unknown, like a rolling stone”

El estribillo incide en esas reprimendas, le pregunta insistente ¿y ahora qué? ¿Cómo te sientes? Es una dura forma de invitarle a pasar a un mundo más sórdido donde el oro no se luce, se empeña. Le recuerda que de quien renegó en un momento dorado, ahora le dice que no a ella. Dylan asiste expectante al descenso a los infiernos mientras va dándose tumbos, como un canto rodado, like a rolling Stone. 

“You say you never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He's not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And say do you want to make a deal?”

También le recuerda errores del pasado que le han podido conducir
a esta situación. El poco valor que se le otorga a las cosas cuando te las hacen o te vienen dadas directamente. Y, siguiendo este hilo concluye la canción haciéndole ver la parte positiva de su nuevo status (no sin falta de ironía): cuando no tienes nada, hay poco que perder; cuando eres invisible ya no tienes secretos que esconder. 

“Ah you never turned around to see the frowns
On the jugglers and the clowns when they all did tricks for you
You never understood that it ain't no good
You shouldn't let other people get your kicks for you”

“When you ain't got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you've got no secrets to conceal”

Esta canción, al igual que otras muchas de Sabina, es un relato urbano, una descripción anónima a la que cada uno puede bautizar como más guste. No es un single al uso, de ahí que su duración ronde los 6 minutos. Característica que comparten muchas de las canciones del brillante disco 19 y 500 Noches de Joaquín. También podemos encontrar una referencia directa esta canción en el colofón de Tan Joven y Tan Viejo.  Hay infinidad de versiones de esta canción, aparte de la ya mencionada de los propios Rolling Stones, me gustaría destacar una adaptación que MClan hizo recientemente en su directo del Circo Price titulada “Sin rumbo y sin dirección”. Aquí está la letra completa traducida al castellano. 


29 diciembre 2017

Pongamos que hablo de Madrid

Han pasado más de tres décadas desde que Sabina introdujera una de sus grandes obras describiendo a Madrid como una ciudad "invivible pero insustituible". Muchos años en los que ha presenciado, atónito, como su crítica canción con la capital de España se convertía en el himno oficioso de la misma. Como homenaje a la canción he recogido seis de las múltiples versiones que hay de ella, y las he juntado todas para crear un "mashup".

17 diciembre 2017

Corazón de Neón

Cemento, hormigón y polución, tres conceptos que cuando van juntos nos están avisando de que llegamos a la gran ciudad. Una canción escrita a finales de los 80 y que el paso de los años le ha ido dando la razón en cada una de las ideas allí expuestas. De hecho el arranque es tan demoledor como inapelable, las grandes ciudades han crecido de espaldas al cielo. No han tenido reparos en escupirle vómitos de humo y todos sabemos lo que, tarde o temprano ocurre cuando le escupes al cielo. Si en Pobre Cristina hay gente tan pobre que no tiene más que dinero, en Corazón de Neón hay ciudades con tantísima gente que lo que conforman es un mapa superpoblado de soledades. Pasa lo mismo que cuando llegas a un sitio donde hay tantas personas que los das a todos por saludados.

“La ciudad donde vivo ha crecido
de espaldas al cielo,
la ciudad donde vivo es el mapa
de la soledad.”

Una estampa que se suele repetir es la llegada a la gran urbe desde un pueblo de provincias, con la maleta cargada de sueños (afortunadamente los sueños no le quitan espacio en la maleta a los tuppers) y el dinero cosido a los bolsillos por tu madre. Esa vez te apeas cuidadosamente para no introducir el pie entre el andén y el vagón, lees la cartelería de la estación y te esperas cuando el semáforo empieza a parpadear. Pero poco después alguien te da a probar ese caramelo relleno de ansiedad, y te conviertes en otro elemento más de la urbe que siempre va con demasiada prisa para perder el tiempo.

“Al que llega le da un caramelo
con el veneno de la ansiedad,
la ciudad donde vivo es mi cárcel
y mi libertad.”

Mi cárcel y mi libertad, una contradicción y una tautología al mismo tiempo. La ciudad te ofrece una infinidad de oportunidades y posibilidades, pero bajo la pequeña condición de no poder abandonarla. No resulta extraño encontrar a muchas personas quejarse amargamente de la ciudad en la que viven, para afirmar al mismo tiempo que no serían capaces de vivir en otro lugar. No es casual que en la letra se haga mención a Estocolmo, porque muchos sufren su síndrome y acaban necesitando a ese ogro con dientes de oro.

“La ciudad donde vivo
es un ogro, con dientes de oro,
una amante de lujo que siempre
quise seducir.”

Si se desea tener un muestreo rápido de la diáspora de personajes que deambulan por sus calles, el transporte público es la mejor opción; por allí se mueven rutinariamente Dios y el Diablo, y hay horas bisagras que unen al funcionario y al travesti en la misma dirección pero distinto sentido. También hay hueco para figuras tan duras como la de un niño limpiando un fusil, que nos viene a recordar que estamos en una jungla dónde el más fuerte suele tener la ley de su parte; o un pájaro herido envuelto en papel celofán, mostrándonos la asepsia que se instala ante las adversidades ajenas.   

“La ciudad donde junta a Dios y al Diablo,
al funcionario y al travesti,
la ciudad donde vivo es un niño,
limpiando un fusil.
La ciudad donde vivo es un monstruo
con 7 cabezas, es un pájaro herido
envuelto, en papel celofán.”

Aunque hasta este punto la letra parezca un alegato en contra de las grandes villas, en la parte final le concede un hueco al bien dentro de este templo del mal construido hasta el momento. Este barril de cerveza que sigue dando de beber a todo el que se acerca a él, y que sigue creciendo a pasos agigantados ante la afluencia de sedientos. Sedientos y algo conscientes de que en algún momento puede llegar a estallar.

“Corazón, corazón, corazón, corazón de cemento
corazón, corazón, corazón, corazón, de hormigón
corazón, corazón enfermo de polución,
corazón, corazón, corazón, corazón de Neón.”


El neón ha sido una figura muy recurrente en muchas de las letras de Sabina. En sus comienzos nos enseñó la receta del Zumo de Neón, luego le abrió el Corazón de Neón a la Orquesta Mondragón primero y a Los Rodríguez después. Finalmente, cuando empezó a recordarnos que se hacía tan viejo como tan joven, nos confesó que confundió con estrellas las luces de neón.  

18 noviembre 2017

Cuando era más joven

Cuando era más joven, bastante joven, tanto que de los dos palmos que levantaba del suelo, la mitad correspondían a mi flequillo; solía hacer excursiones a la habitación de mi hermana. Allí había un cajón en particular que me encantaba revolver, el de las cintas de casete. Así conocí por primera vez a un tal  Joaquín. A partir de ese momento, esas cintas se multiplicaron y empezaron a frecuentar mi radio-casette, mi walkman y la radio del coche de mi padre. En uno de los viajes amenizados por las canciones de Sabina, recuerdo a mi madre decirme que él tenía los dientes amarillos por decir palabrotas.

“Cuando era más joven viajé en sucios trenes que iban hacia el norte
Y dormí con chicas que lo hacían con hombres por primera vez,
Compraba salchichas y olvidaba luego pagar el importe.
Cuando era más joven me he visto esposado delante del juez.”

Aunque ahora los niegue todos, Sabina nos ha ido cantando muchos pasajes de su vida, tomándose las licencias literarias que fueran necesarias. “Cuando era más joven” fueron unas memorias adelantadas, ya que cuando la estrenó apenas llevaba un lustro pisando las tablas. No obstante, llevaba unas cuantas peripecias a sus espaldas dignas de ser relatadas. Ahora sabemos de ellas gracias a los diversos libros que se han escrito sobre su vida y obra, pero por aquellos años el gran público las desconocía; y esta canción resultó ser uno de los primeros testimonios autobiográficos del flaco.

La nostalgia por los años 80 está resultando muy exitosa últimamente en el mundo de las artes. Estamos asistiendo a secuelas y remakes de películas míticas de aquella década, y cada vez hay más producciones nuevas ambientadas en esos años. Aunque sepamos que esta canción está firmada en 1985, la letra nos permite hacerla atemporal. Básicamente la podemos dividir en dos bloques, separados por un célebre estribillo.

“Cuando era más joven cambiaba de nombre en cada aduana,
Cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor,
Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana,
Cuando era más joven buscaba el placer engañando al dolor.”

En la primera parte tenemos el flashback, viajamos a un pasado que nos gusta recordar y por lo general a puntos de inflexión en nuestras vidas. Nuestra mente gusta de navegar por episodios importantes, y la memoria muchas veces se encarga de remasterizar las viejas historias para que luzcan mejor en el presente. Hoy nos gastamos un dineral en un televisor 4K, para luego quedarnos embobados viendo los dibujos animados de nuestra infancia.  

“Pasaron los años, terminé la mili, me metí en un piso,
Hice algunos discos, senté la cabeza, me instalé en Madrid,
Tuve dos mujeres, pero quise más a la que más me quiso,
Una vez le dije: "¿Te vienes conmigo?" Y contestó que sí.”

En la segunda parte, finaliza el viaje y nos sitúa de nuevo en el momento actual. Ahí llega el momento de hacer balance, comprobar si las alforjas fueron necesarias y comparar nuestra figura actual con el holograma del recuerdo. Un ejemplo de esos contrastes está en la letra, cuando era más joven dormía de un tirón y comer era un privilegio; y ahora hay veces que pierde el apetito y no puede dormir. Cosas que antes eran un lujo y ahora damos por descontado, cosas que antes nos resultaban fáciles y ahora requieren de un esfuerzo.

“Hoy como caliente, pago mis impuestos, tengo pasaporte,
Pero algunas veces pierdo el apetito y no puedo dormir
Y sueño que viajo en uno de esos trenes que iban hacia el norte.
Cuando era más joven la vida era dura, distinta y feliz.”

Los trenes están muy presentes en varias de sus canciones, y también han sido el motivo principal en la decoración de sus escenarios en bastantes ocasiones. A la chica de las medias negras, que en un principio la vio en un paso de cebra toreando autobuses, la recolocó años después en la estación de Linares-Baeza toreando tranvías. Esos trenes que de joven le parecían sucios y que ahora suspira por volver a subir en ellos. Esas chicas a las que sacaba la lengua cuando paseaban del brazo de otro tipo, y a las que le gustaría invitar aunque olvidara pagar el importe.  ¿Chicas que eran princesas, y tipos cuyo traje se tornó gris?

“Dormía de un tirón cada vez que encontraba una cama,
Había días que tocaba comer, había noches que no,
Fumaba de gorro y sacaba la lengua a las damas
Que andaban del brazo de un tipo que nunca era yo.”


Los cambios de nombre, casa, oficio y amor son mucho más frecuentes y fáciles cuando el mañana se ve lejano, y el pasado mañana ni se contempla. Con el paso del tiempo se le va dando más importancia a no errar el tiro, a quedarse con quien más te quiera (tan simple y tan complicado) buscando la felicidad doméstica. Justamente para luego poder echarle la culpa de otras cosas, como Joaquín hacía hace poco al lamentar que las musas le habían abandonado; como contraprestación a esa felicidad. Afortunadamente, la parte de la letra en la que dice que sentó la cabeza no era cierta, y todavía dudamos de que haya sucedido.  Se suele decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero se suele convenir en que fue duro, distinto y feliz.  

Sabina cuando era más joven

Sabina cuando era menos joven