19 agosto 2019

Pastillas para no soñar

El estilo de vida de Joaquín Sabina ha quedado plasmado en más de una letra, probablemente Eh Sabina fue la primera en la que nos sentó las tres patas de su banco (Nicotina, Paternina y Josefina). Aunque recientemente negase todas las mayores que teníamos por certeras, en el imaginario colectivo siempre quedará la figura del profeta del vicio. Paradójicamente una de sus canciones más celebradas en los conciertos es "Pastillas para no soñar" dónde hace apología de una vida muy sosegada que nos permita alcanzar la centuria sin despeinarnos. Aunque como si de una cajetilla de tabaco se tratase, viene con un mensaje disuasorio "si lo que quieres es vivir 100 años, no vivas como vivo yo". 

Si lo que quieres es vivir cien años,
no pruebes los licores del placer. 
Si eres alérgico a los desengaños,
olvídate de esa mujer. 

Como si de una guía de buenas prácticas se tratase, el ubetense nos va recomendando todo aquello que nos llevará a poner tres dígitos en nuestra tarta de cumpleaños. Pero, ¿qué historias podría contar a sus nietos alguien que jamás se salió un centímetro de la rectitud?. En el extremo opuesto se encuentran aquellos que se empeñan en que sus años humanos cuenten como si fueran caninos, y acaban doblando la servilleta antes de llegar al segundo plato. 

Compra una máscara antigás,
mantente dentro de la ley. 
Si lo que quieres es vivir cien años,
haz músculos de cinco a seis. 

Prescindir completamente de los sueños o darle la exclusiva de tu vida es una cuestión compleja de resolver. Sabemos que Sancho Panza es un personaje crucial en la novela de Cervantes, pero el que le dio título fue sin duda el soñador empedernido Don Quijote. 

Evita el humo de los clubs,
reduce la velocidad.
Si lo que quieres es vivir cien años,
vacúnate contra el azar. 

La canción tuvo un destinatario, un famoso ministro socialista de principos de los 90, cuyas ideas y modos un tanto represores no gustaban nada a Joaquín. Se trataba de José Luis Corcuera, que pasó a la posteridad por su ley de la patada en la puerta. La seguridad y la libertad, esos dos conceptos tan altos que llevan a la mayoría de los políticos por el camino de la represión. Y es que la política, al igual que la Tierra, es redonda; por lo que avanzar mucho por la derecha y por la izquierda acaba por colocar a ambos extremos en el mismo lugar. 

Y ponte gomina que no te despeine,
el vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine,
más rey que la seguridad. 

Consciente desde el principio que esta canción era una burla a aquellos hombrecillos de traje gris, una de las sentencias más firmes de la letra, es que si de verdad buscamos alcanzar el siglo de vida no sigamos el estilo de vida Sabinero. Sin embargo, con ciertas nubes negras por el camino, su mala salud de hierro lo ha llevado más lejos de lo que muchos, que se apresuraban a enterrarlo antes de tiempo, pensaban. Supongo que la virtud estará en una mezcla equilibrada de Zumo de Neón y Pastillas para no soñar. 

Y si en tus noches falta sal,
para eso está el televisor. 
Si lo que quieres es vivir cien años,
no vivas como vivo yo. 

En la grabación de la canción original, que se publicó en el disco Física y Química, contó con la participación de la Banda Municipal de Getafe. Un gran despliegue musical que le va como anillo al dedo a esta canción, que bien podría utilizarse en un pasacalles sabinero. Un pasacalles en el que participasen los personajes más icónicos que salieron de su bombín (La Princesa de la boca de fresa, el Jóven Aprendiz de Pintor, La Magdalena, Viridiana, Tolito, El Dioni, su Vecino de Arriba, Calixto, El Hombre del Traje Gris, El Capitán de su calle, El Nano, Las Churumbelas, El Jaro, todo su Delirium Tremes y cerrando la comitiva Todos menos tú). 

Deja pasar la tentación,
dile a esa chica que no llame más.
Y si protesta el corazón,
en la farmacia puede preguntar,
¿tienen pastillas para no soñar?

El que haya acudido a alguno de los conciertos del flaco, sabe que en el momento que agarra los platillos hay dos noticias, una buena y otra mala. La buena es que da comienzo la canción más circense de todo su cancionero, la mala, que el concierto va tocando a su fin. 

31 julio 2019

Resumiendo

La discografía de Sabina está salpicada de canciones más o menos autobiográficas, en algunas se potencia el mito (Eh Sabina) y en otras lo intenta desmontar (Lo niego todo). Dentro de este género podemos encontrar aquellas en las que hace que su vida pase ante nuestros oídos (A mis cuarenta y diez) y otras en las que hace un recorrido más introspectivo sobre su carrera musical; éste es el caso de Resumiendo. 

"Resumiendo que tengo un cajón de la firma Pandora,
treinta y siete chançons, c'est a dire, una y media por hora. 
Sin contar los sonetos, las coplas, los epistolarios,
los tinteros borrachos de tinta que ordeño a diario"

El arranque de la canción se centra exclusivamente en su producción musical, sin dejar de lado la producción poética que no es para nada desdeñable. La figura del tintero sería retórica para muchos artistas, en el caso de Joaquín (alejado de todos los dispositivos electrónicos) no lo es, las letras de sus canciones pasan directamente de su mente a la tinta que ilustra sus cuadernos, libretas, servilletas o lo cualquier derivado del papel que pueda inmortalizarlas. 

"Nos tocaba crecer y crecimos, vaya si crecimos.
Cada vez con más dudas, más viejos, más sabios más primos. 
Pero todo se acaba, ya es hora de decirte chao,
me ha citado la Luna en Corrientes, esquina Callao"

A continuación parece dirigirse a algún viejo compañero que no le pudo acompañar en su viaje meteórico hacia el éxito. Quizá alguien que se quedó en los tiempos de La Mandrágora y nunca llegó a pensar que desde aquel sótano se podría llegar a los míticos escenarios de Buenos Aires. 

"Hace siglos que quiero enviarte palomas de humo,
antes de que carcoma el invierno la culpa que asumo. 
Ten a bien recibir de mi parte un abrazo de amigo,
cuando estalle la guerra estaré en la trinchera contigo"

Con este abrazo de amigo se llega a muchas personas, a las que el tiempo o la distancia las dejó algo más apartadas pero nunca llegaron a habitar en el olvido, y también a las que se tienen más cercanas. Al final lo que cuenta es que si estalla una guerra, se tenga claro el bando y con quién se compartirá la trinchera. En la trinchera de Joaquín tendríamos desde los parroquianos de La Mandrágora hasta los poetas del club de Rota, pasando por muchos otros que se subieron con él al escenario o le cerraron el último bar después de un concierto. 

"Una noche te vimos con Tola bajar la escalera,
yo rompía una copa y Javier destrozaba La Hoguera"

Para comprender los dos versos anteriores basta con hacer una escucha completa del disco La Mandrágora. Allí se puede escuchar perfectamente esa copa caer al suelo y a Javier explicando por qué de entre todos los métodos de tortura prefería la hoguera. 

"Resumiendo, sabes donde estoy,
resumiendo, si me llamas voy"

En el estribillo Joaquín aprovecha para lanzar varios mensajes al aire, intercalados entre cada resumiendo. Algunos tienen algún destinatario concreto y otros son lanzados al aire, quizá en esas palomas de humo. Lo que ha quedado claro con el paso del tiempo, es que el escenario le sigue gritando ven y él sigue acudiendo a su llamada. 

"Resumiendo, que me grita el escenario ven"

En el videoclip se suceden varios de los que podrían ser sus compañeros de trinchera y aparecen varias de las obras que salieron de tinteros borrachos de tinta. Este resumen tan peculiar de Sabina habría que actualizarlo, porque en los 15 años posteriores a su publicación su trinchera y su obra creció considerablemente. Lo que nunca sabremos es cuántas se quedaron en ese cajón de tan inquietante firma. 

10 julio 2019

Amo el amor de los marineros

Cuando se enumeran adjetivos calificativos para describir a Sabina, poeta es el que suele aparecer con más frecuencia y en mayúsculas. Él mismo se autodefine como un poeta metido a cantante. Como tal, hay que buscarle referentes tanto en la música como en la poesía. Y en esta última aparece el poeta chileno Pablo Neruda, de quién Joaquín afirmó "¿Quién no le ha copiado un poema a su novia diciendo que es suyo propio y luego lo ha descubierto porque había leído a Neruda".

"Para que nada nos amarre,
que no nos una nada,
ni la palabrá que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras."

Conocer a los grandes poetas más allá de su nombre implica un hábito de lectura que no todo el mundo desarrolla. Sin embargo, al ponerle música a algunos de sus más célebres versos, consiguen llegar a un público mucho más amplio. Esa tarea la realizó con ahínco Serrat, de ahí que muchos poemas de Antonio Machado o Miguel Hernández, los hayamos escuchado en un disco antes que leído en un libro.

"Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana,
para que nada nos amarre,
que no nos una nada."

Joaquín Sabina realizó esta tarea con el poema "Farewell y Los Sollozos" de Pablo Neruda, seleccionando algunos versos y adaptándolos a una canción titulada "Amo el amor de los marineros". Y es que junto al cartero, la profesión de marinero es la que primero se nos viene a la cabeza al oír hablar de Neruda. Cuando estrenó la canción, allá por 2004, Sabina afirmó "es un tema que tenía preparado desde hace mucho tiempo, lo cantaba por dentro, lo canto siempre".

"Desde el fondo de ti y arrodillado,
un niño triste como yo nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas."

Es un poema que ahonda mucho en la clásica figura del marino que todos tenemos en mente, ese que deja un amor en cada puerto. Neruda se detiene esta vez en la figura de esa mujer que se queda en tierra, embarazada del marinero que lanza una moneda (quién sabe si trucada) al aire para decidir si el amor será eterno o fugaz. Cuyo compromiso no alcanza más allá de una promesa. Quizá el estilo de vida de alguien que cada día se hace a la mar sin saber si volverá a pisar tierra, complique que su mirada pueda alcanzar largos plazos.

"Amo el amor de los marineros que besan y se van, 
amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
En cada puerto una mujer espera,
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar."

Besan y se van, como si fueran las olas que rompen en la orilla. Olas que al irse no son inocuas, y dejan erosión en todo aquello que en algún momento tocaron. El marinero solamente se aferra a la tabla que pueda librarle de la única que no aceptará un no por respuesta y le llevará a dormir en el lecho del mar.

10 junio 2019

Hay (con Haydée Milanés)

A Joaquín Sabina y a Pablo Milanés los hemos visto buscar juntos a quién les había robado el mes de Abril, cantarle a Yolanda y entonar al alimón La Canción más hermosa del Mundo. En esta ocasión se vuelven a juntar los apellidos Sabina y Milanés, pero cambiando el nombre propio del apellido cubano. Se trata de Haydée, la hija de Pablo, que ha sacado un disco homenaje a su padre llamado "Amor". Disco en el que recorre la carrera del negro Milánes de la mano de varios grandes artistas, y entre ellos, se encuentra Joaquín.

"Hay un río que espera mi reposo,
hay un cielo que espera mi cantar,
hay un libro que espera por mi goce,
son tantas cosas que no sé como empezar."

El tema elegido ha sido "Hay", una canción que recorre de manera sencilla y certera todos los ingredientes que conforman esta complicada receta a la que conocemos como vida. Son tantos que Milańes no sabe por donde empezar, y tantos son que prefiere terminar la canción. Recorre sus filias, nos plantea sus dudas, nos muestra sus conjuros y se enorgullece de sus amores.

"Hay un pueblo que espera silencioso,

hay un cuerpo que quiero desnudar,

hay un amigo lejano y mentiroso,
son mis amores que me obligan a pensar"

Ese cielo que espera su cantar, para mí tiene varias interpretaciones. Por un lado, todo buen trovador siempre proyecta su voz hacia el cielo, para que éste haga de hilo conductor y reparta su mensaje por infinidad de lugares. De igual manera, cuando la voz de un trovador se apaga, la gente sigue escuchando eternamente sus canciones. Quizá porque el cielo tiene memoria y sigue reproduciendo los viejos mensajes que son dignos de escuchar, o porque el trovador le sigue cantando al cielo, proyectando en este caso su voz desde las nubes.

"Hay una risa al final de cada llanto,
una luz para toda enfermedad,
un corazón que rechaza los quebrantos,
son los conjuros que me da mi mocedad"

En cuanto a los conjuros, nos cuenta que la mejor forma de ponerle
fin a cualquier llanto, es abriéndole la puerta a la risa, ya que esta suele venir acompañada de una luz que ataca a la más oscura enfermedad. La risa es el combustible perfecto para que el auténtico motor de nuestras vidas, que es el corazón, pueda con las subidas más sinuosas que tengamos que afrontar. Esas subidas en las que la cabeza dice no se puede, pero que a golpe de sístole y diástole se terminan por subir. 

"Un espacio al final del cementerio,
de una vez borrará tu vanidad,
que otra vida vendrá si es un misterio,
son esas dudas que me suelen desvelar"

Una canción que hable de la vida, necesariamente tiene que darle un pequeño espacio a la muerte, para que actúe como contrapunto. Nos recuerda que la parca será quien encienda la hoguera de esas vanidades que todos tenemos. En cuanto a la posibilidad de que otra vida exista, como no hay certeza, no puede haber verso ni canción sobre ella. Así que lo mejor es seguir cantándole a la que ya conocemos.

18 abril 2019

La Saeta

La Saeta es la marcha procesional más célebre pero su historia encierra una interesante paradoja. Tienen dos padres, y ninguno de ellos pensó que acabaría convirtiéndose en lo que hoy en día es. El primero fue Antono Machado, que escribió el poema "La Saeta" allá por 1912. En contra de lo que podría pensarse a primera vista, encierra una crítica velada a la Semana Santa de Sevilla. Por un lado es un homenaje a las tradiciones de estos días, a la fe de sus mayores y de su pueblo que se vuelca con sus cofradías. Pero por otro, el propio Machado se siente ajeno a esas costumbres, de ahí que prefiera cantarle al Cristo que anduvo en la mar, y no al que está clavado en el madero. 

"Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús El Nazareno?"

Pasaron muchos años del siglo XX, algunos muy largos, hasta que en 1969 Joan Manuel Serrat rescató varios de los poemas de Antonio Machado, les puso música y de ésta forma consiguió hacerlos llegar a un público mucho más amplio.Los discos homenajes de Serrat a Machado y Miguel Hernández han hecho más por la cultura de este país, que muchas de las reformas de la ley educativa. En ese disco se encontraba La Saeta, a la que puso una hermosa música. En ese mismo año en una entrevista Serrat afirmó que no creía en Dios, que era agnóstico y creía mucho más en el hombre como ente espiritual.

"Oh, la saeta el cantar
al Cristo de los Gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar. 
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz." 

Volvieron a pasar varios años del siglo pasado, y en los años 80 la música original de Serrat fue adaptada para banda y orquesta. La versión que todos conocemos hoy en día se estrenó en 1988 por la Agrupación Musical "Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras". A lo largo de estos 30 años, esta pieza musical ha ido ganando protagonismo hasta situarse entre las más queridas y solicitadas por el público. Una adaptación musical realizada por un agnóstico sobre una letra escrita por un escéptico de la Semana Santa. El mundo está lleno de contradicciones y paradojas, ojalá todas fueran tan hermosas como ésta.  

"Cantar de la tierra mía,
que echa flores,
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores.
Oh no eres tú mi cantar,
no puedo cantar ni quiero,
a ese Jesús del Madero, 
sino al que anduvo en la mar." 

31 marzo 2019

Congreso de la Lengua Española

Así arrancaba Joaquín Sabina su intervención en el VIII Congreso de la Lengua Española celebrado en la ciudad argentina de Córdoba. 

"Comprenderán ustedes que entre tanto poeta y tanto erudito, me sienta un poco impostor. Pero siempre me ha gustado sentirme impostor, es decir, asistir a fiestas a las que se supone que no tendría por qué ser invitado. No estoy en absoluto dotado para la teoría, ni para la erudición. Aunque con el auge de los pequeños nacionalismos que por desgracia estamos sufriendo en el mundo, yo me considero de una patria mucho más grande, que es mi lengua, a lengua española. Creo que es un milagro que ustedes se hayan reunido hoy para oir poesía y para oir palabras. Palabras llenas de magia, porque la misma lengua que sirve para pelearse con alguien en un bar, o para cualquier cosa, sirve para darles una gotita de magia". 

Coincido con Sabina en que la verdadera patria es nuestra lengua, y es de lo que verdaderamente hay que sentirse orgulloso. Poder cantar con alguien Y nos dieron las diez en un bar, y que los dos puedan pensar que ese pueblo con mar estaba en su patria, por muchos kilómetros que los separen. 

25 marzo 2019

Balada de Tolito

Existen grandes canciones que nos dibujan a personajes entrañables que nos gustaría que hubieran existido, y existen grandes personas cuya vida se merece una buena canción. Tolito fue aquella persona y la "Balada de Tolito" es esa canción. Tolito fue un mago en aquella España de los años grises, cuando esa profesión estaba muy alejada del brillo que hoy en día suele acompañarla. Ahora diríamos que era un mago bohemio, pero eso puede confundirnos fácilmente, porque ahora alguien bohemio es el que vive en un barrio hipster de una gran ciudad, viste ropa vintage y se pasea en bicicleta. Tolito era un mago trashumante, de ahí que siempre estuviera subiendo al primer tren que lo llevara de feria en feria, de pueblo en pueblo. 

"Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma"

Realizar un preciso retrato robot de Tolito, le lleva a Sabina exactamente cuatro versos. Con ellos conocemos sus herramientas de trabajo, sus achaques, sus vicios, su uniforme y su rutina diaria. Aquí es la primera vez que se nos habla de los caminos, que le llenan de polvo su ligero equipaje y que a diferencia de los demás no los utiliza para llegar a Roma. Su destino siempre es la próxima plaza del pueblo en la que arrancar una sonrisa a los más pequeños, que suelen ser los que más disfrutan de la magia. Quizá porque todavía la vida no les ha engañado, y en un truco de magia, disfrutan de la magia y no se obsesionan con descubrir el truco. 

"Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela."

Tolito dignificó la profesión de titiritero, con sus limitados medios y su ilimitado corazón. Nadie definiría un oficio como sencillo, pero el de Tolito quizá era el más complicado de todos. Conseguir que por unos momentos su público consiguiera olvidar sus penas, y se asomara a la ventana de fantasía que el mago bilbaíno les abría. Era un mago que venía a buscarte a ti, en la plaza del pueblo, en el andén de la estación o incluso en el vagón del tren. No era un mago al que tú fueras a ver previo pago de la entrada, es un pequeño matiz que hace que la experiencia sea mucho más satisfactoria. La magia es mucho más poderosa cuando no te la esperas, así evitas que tu mente se ponga en funcionamiento para descubrir el truco y se limite a ser fascinada. 


"A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía". 

Esta canción surgió como un encargo que RTVE le hizo a Sabina para el programa "Vivir cada día" en el año 1984. También resultó ser la primera canción a la que puso música su inseparable Pancho Varona. Ambos se unieron al equipo de grabación y acompañaron a Tolito en una de sus "giras" por tierras manchegas durante una semana. El propio Pancho afirmó que aquella gente les resultó tan humilde y encantadora que Joaquín desechó una letra que había escrito antes de conocer a Tolito. Ese es el poder de la gente a la que el corazón se le sale de la camisa. 


"Si quieres verlo ven, busca en el andén,
Tolito siempre está bajando de algún tren.
Si quieres verlo ven, busca en el andén,
Tolito siempre está subiendo al primer tren."

Result parajódico saber que en esos mismos años en los que Tolito hacía el truco del huevo y la bolsa de tela, ante la gente que compraba billetes de segunda en el tren; David Copperfield hacía desaparecer la Estatua de la Libertad frente a un grupo exclusivo de personas. Los caminos de los dos no podían ser más dispares, pero de haberse cruzado seguramente Tolito no hubiera tenido reparos en compartir con él sus trucos. Tolito iba acompañado de un muchacho que acabó tomando su testigo como mago, bajo el nombre de Kofrán. 


"Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá."

Para alguien que toda su vida fue ambulante, siempre en camino en busca de un techo bajo el cual pasar la noche, la muerte no podía significar otra cos que "dejar de caminar". Tolito dignificó el noble trabajo del mago, con su melena a lo Rafael Alberti y su voz aguardentosa. No tuvo una vida fácil, pero la dedicó a alegrar la de aquellos que acudían a su circo que cabía en un vagón o en una ajada cartera de piel. La Estatua de la Libertad sigue ahí, y esta preciosa Balada de Tolito, también. 

21 marzo 2019

Día Mundial de la Poesía




Hace unos años Sabina escribió dos sonetos hablando de sus poetas y lo que cada uno de ellos le había aportado. 

I]


De Rubén aprendí la peregrina
alquimia del diamante y la madera,
de Cernuda el olvido y la quimera,
de Vallejo los húmeros, la espina.


De Neruda la fronda y la sentina,
de Manrique verdura de las eras,
de Garcilaso la égloga tercera,
de Juan Ramón la esencia y la rutina.


De Federico el Nueva York gitano,
del pastorcico el rayo que no cesa,
de Blas el ángel fieramente humano,


de Borges el enigma en letra impresa,
de Machado la biblia del pagano,
de Espronceda la epístola a Teresa.


II]


De Ángel González la palabra breve,
la risa generosa de cantina,
de Jaime Gil la cita clandestina,
la margarita que a volar se atreve.


De San Juan de la Cruz el vuelo leve,
de Lope una aventura en cada esquina,
de Bécquer las oscuras golondrinas,
de Campoamor la tarde cuando llueve.


De Sor Juana el amor a contrapelo,
de Gelman la orfandad y el desconsuelo,
de Violeta la décima inocente,


de Góngora lo oscuro cristalino,
de Quevedo el ardid luciferino,
de García Montero el pan urgente. 

04 marzo 2019

Chirigotero en Cádiz

"Queríamos hacer este concierto en Carnavales, que molan más que la Cuaresma". Así introducía Joaquín Sabina la canción "Cuando era más joven" en su primer disco en directo "Sabina y Viceversa", allá por 1986. Como si de una profecía se tratase, 33 años después, Joaquín tuvo el honor de ser el pregonero del Carnaval de Cádiz, el más importante del mundo (porque es el carnaval del pueblo y no hay mayor distinción ni institución que esa).  

Vestido de pirata, con su tripulación habitual (Mara, Pancho y Antonio) atracó su barco en la playa de la Caleta y comenzó a cantar su canción bailando alegre en la popa. Siempre supimos que de todas las vidas posibles, Sabina se quedaba con la del pirata cojo con pata de palo. 

Hubo un homenaje también al instrumento más característico del carnaval, el pito. Sabina lo definió como un "arma de entonación masiva" y una "orquesta que cabe en los labios", recordó como junto a Javier Krahe lo introdujeron en Madrid vía "La Mandrágora"; y Jesús Bienvenido cerró el círculo regalándole el pito de su comparsa. Si alguien dudaba de la cercanía que Sabina pudiera tener con el Carnaval, aquí quedaron disipadas. Una escucha de La Mandrágora basta para comprobar como las risas acudían como a los cuplés chirigoteros; y una escucha de "Cuervo ingenuo" para presenciar la crítica social sobre el escenario, que es la otra parte imprescindible del Carnaval gaditano. 

"¡Viva la Broma!" gritó Sabina en su alegato para espantar a la seriedad que nos acompaña el resto del año, y predicó con el ejemplo. Arrancó bromeando con las quinielas que se hacían sobre una posible "espantá" del maestro. Invitó al escenario a la chirigota del Vera y a la agrupación callejera "Los Huesitos" y nos deleitó con una "batalla de gallos" invitando al repentista Alexis Díaz-Pimienta. Una batalla en la que nadie tiró el micrófono al suelo, y donde los golpes eran genialidades que rebuscaban en los infinitos recursos del castellano. Seguro que ningún académico de la RAE ha conseguido que alguien se interese por las "décimas". 

"Tenemos amigos" cantaba Sabina en sus "Más de cien mentiras", y eso también quedó demostrado en el pregón. Montó un bar en el escenario, sin hora maldita de cierre, y por allí empezaron a aparecer los mejores artistas del momento. Vanesa Martín demostró que ya está en el selecto grupo de artistas que pueden cantar todos los versos de "Noches de Boda" con la autoridad que esa canción requiere. Rozalén tomó el testigo que en aquel 1986 enlazó a Sabina con Aute con el "Pongamos que hablo de Joaquín". Jorge Drexler le agradeció a aquel Martínez que le cambió la vida entera en Montevideo, y Leiva nos enseñó que los acordes de "Princesa" arrancan más fuerte desde su guitarra.

Carlos Cano dijo que "Cádiz es La Habana con más salero, y La Habana es Cádiz con más negritos". Sabina tampoco se olvidó de su amigo granadino y Pasión Vega cantó "Cómo te extraño", la letra que Sabina y Martínez Ares escribieron para recordar al coplero. No era casualidad que al "tenemos amigos" le precediera un "tenemos memoria". 

Para mí el momento más emocionante fue cuando pidió a los invitados "más gaditanos" del pregón, que le acompañaran en el escenario para cantar "Contigo" . Creo que esa imagen, con gente de cien mil raleas, acompañando la voz rasgada de Joaquín, fue la mejor manera de reflejar el infinito cariño que este país le tiene.  Esos coros éramos todos los que alguna vez hemos cantado "una de Sabina". Guarden en su retina esa foto, porque es Sabina rodeado de sus Sabineros pisando tierra santa, la del escenario. ¡Por fin un homenaje del pópulo en vida! 

24 febrero 2019

Pablo Milanés

Hoy cumple años Pablo Milanés, uno de los compadres más queridos de Joaquín Sabina. Uno de los fundadores de la nueva trova cubana y al que hemos podido encontrar en numerosas ocasiones dentro de la discografía de Joaquín. La primera vez que lo pudimos escuchar en un disco de Joaquín, fue en "Esta boca es mía" cuando cantó con él "La casa por la ventana", y la última fue en el último disco de Sabina, donde Pablo le puso música a su "Canción de Primavera". 

En el camino que une a ambos discos, lo hemos podido encontrar también en una colaboración exquisita para cantar "La canción más hermosa del mundo". Cuando "La Habana" hizo un disco para cantarle a Sabina, también estuvo ahí MIlanés versionando "Una canción para La Magdalena". 

Las colaboraciones han sido mutuas, ya que Joaquín le acompañó en 1994 en un concierto de la "Fundación Pablo Milanés" que se celebró en Madrid. Allí se les pudo escuchar a ambos cantar "Yolanda", "¿Quién me ha robado el mes de Abril?" o "Que se llama Soledad". Hay pocas combinaciones que suenen también como la voz dulce de Milanés con la aguardentosa de Sabina. 

¡Felicidades Pablo!

12 febrero 2019

Felices 70 Sabina

Hace casi 35 años que Joaquín Sabina nos comenzó a contar historias de Cuando Era Más Joven, y su vida era dura, distinta y feliz. Quizá muchos pensaran que aquella canción servía para marcar el final de su juventud, pero nada más lejos de la realidad, la estiró hasta que el cansado siglo XX llegó a su fin. Ahí fue cuando, a sus cuarenta y diez, nos dejó su testamento con la advertencia de que su traje de madera estaba todavía sin plantar. Y como 20 años no son nada, aquí estamos celebrando sus 70 abriles. 

Con su mala salud de hierro ha ido viendo como, contra pronóstico de algunos, han ido pasando los años; y todos aquellos que quisieron enterrarle no se dieron la prisa que su costumbre de resucitar precisaba. Sospechamos que con su amigo Satán llegó a algún tipo de pacto, y seguramente parte del acuerdo implicaba que mientras siguiera sobre el escenario, él le iría tiñendo las canas. En sus últimos conciertos las iba tiñendo a grito de "Superviviente si, ¡maldita sea!". 

70 años esperando a la Primavera en Madrid, guardando con celo el mes de Abril, buscando la canción más hermosa del mundo bajo las teclas de una Hispano Olivetti, renunciando a tomar pastillas para no soñar, pidiendo un tequila por cada duda, disparando contra el olvido y soñando con los pies. 

70 años en los que su bloc ha sido mucho más trotamundos que cuadriculado, en los que ha demostrado que América se conquista subido en un cascarón de nuez, a golpe de pluma y guitarra. 

 ¡Felicidades Joaquín!

06 febrero 2019

Reina Roja

Es muy frecuente escuchar que las canciones de Sabina conforman la banda sonora de varios episodios de nuestra vida. En lo que hemos caído tanto es que ya hay numerosas expresiones Sabineras que podríamos incorporar a nuestro vocabulario perfectamente, ¿o acaso no sabemos cuánto duran dos peces de hielo en un wishky on the rocks?. Esta reflexión me ha venido a la cabeza tras leer la última novela de Juan Gómez Jurado, "Reina Roja". Novela muy ambientada en Madrid, tan ambientada, que está salpicada con diversos Sabinismos. 

Al principio de la novela me encontré con este fragmento:

"Jon estaba pensando en Desiree Gómez, alias la Desi, alias la Brillos. Desi tiene diecinueve años mal cumplidos, y ya lleva tres en la calle. Pateándola, durmiéndola, metiéndosela en la vena. Muñequita de salón, tanguita de serpiente. Nada que Jon no haya visto antes. Pero algunas de estas chicas se te cuelan en el corazón sin saber tú cómo, y de pronto todo es una canción de Sabina. Nada serio. Una sonrisa, un invitarla a un café a las seis y nunca de la mañana."

De repente mientras mi mente empezaba a navegar para ir dándole forma a los personajes de la novela, me encontré con Vinagre y Rosas y con Yo, mi, me, conmigo. Al principio me pareció una curiosa anécdota, pero a medida que iba avanzando en los capítulos del libro, me iba encontrando con más y más "huevos de pascua" denominación de origen Sabina. Pronto se sumó a la intriga de ir avanzando en la historia de la Reina Roja, la de ir coleccionando los guiños al cancionero del flaco.   

Entre la multitud de Sabinismos (creo que se debería acuñar este término como una nueva figura literaria) que  Juan ha ido intercalando en su novela, me alegra ver que no ha incluído el de "Ya no sueña aquel niño, que soñó que escribía". Porque yo ya espero cada novela nueva de Juan, con la misma ilusión que un disco nuevo de Joaquín.

No es la primera novela que leo de Gómez Jurado, intentando colarme en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré. Todo arrancó en una sala de espera sin esperanza para "El Paciente". Después comprobé como un espía de Dios podría firmar un contrato con él, seguramente para que sea su abogado de oficio el día del juicio final. Más tarde vi que seguíamos teniendo Sanchos y más de cien motivos para gritar "¡al ladrón, al ladrón!", pero no encontré ningún bálsamo que pudiera curar su "Cicatriz"; y con "El emblema del traidor" conocí el sabor del helado de fresa de la venganza.  



Seguro que no será la última vez que venga a decirle que su última novela me excita más que todo Camilo José Cela. 

30 enero 2019

Tiempo Después

A la salida del cine, si la película que te ha gustado, una de las reacciones más comunes es recomendársela a algún amigo. Para ello hay que encontrar el complicado equilibrio entre hacer una sinopsis que despierte el interés en el filme sin destripar su contenido. Si te llamas Joaquín Sabina, le haces una canción monumental que alcanza ese equilibrio. Eso ocurrió con la película de José Luis Cuerda, "Tiempo Después", a la que Joaquín le puso la guinda con una canción que la resume perfectamente. Si además la música consigue ponerle el traje verbenero, que tan bien le sienta a Joaquín (y que tanto echábamos de menos), el éxito está garantizado. 

No es la primera vez que Sabina ha aparecido por los lares del séptimo arte. Sus participaciones han sido muy variopintas. Arrancó en 1984 poniéndole música al arranque de la película "Dos mejor que uno", prosiguió en 1988 cuando en "Sinatra" la banda sonora llevó su firma y "La del hombre del traje gris" y en la que también tuvo un papel secundario. Ya en el siglo XXI, le puso música al epílogo de Torrente 2, y unos años después volvió a juntarse con Santiago Segura haciendo un cameo  y una canción para Isi Disi. 

El albaceteño Cuerda, con su humor y estilo tan particular, le da un buen repaso a cuestiones tan profundas como el capitalismo, la izquierda o la lucha de clases. Ahora que se le quieren poner tantos límites al humor, el veterano director nos vuelve a demostrar, 30 años después de su "Amanece que no es poco", que eso es lo mismo que ponerle puertas al campo. 

La canción, al igual que la película, intercala reflexiones bastante ácidas y mensajes desalentadores, que contrastan con esa música festiva que te invita a bailar como si de una fiesta Balkan se tratase. Entre las últimas letras de Sabina se encontraba su negación de haber sido "un rojo de salón", pero nos ha vuelto a recordar que sigue siendo un "enfant de La Patrie" aunque ya no le quede París.


21 enero 2019

Noches de boda


Poner el broche de oro a una obra maestra es la tarea más complicada de todas. Numerosas películas o series con un prometedor inicio y un brillante nudo, pero que patinaron con el desenlace vieron como su sobresaliente nota se quedó en un notable. Sin embargo, ponerle la guinda al pastel hace que se disfrute del primer corte al último y se acabe lamiendo el cuchillo. "19 días y 500 noches" es el pastel más delicioso de Joaquín, "Noches de Boda" es la guinda que corona sus trece cortes; y para cortar el pastel, la hoja del cuchillo viene afilada por Chavela Vargas. 

Joaquín siempre ha situado entre sus referentes a la propia Chavela, a José Alfredo Jiménez y a Bob Dylan. En esta canción podemos encontrar a los tres, una de forma explícita y los otros de forma implícita. La voz de rayo de luna llena de Chavela aparece al principio, relatando la forma en que conoció a Sabina. José Alfredo aparece en el momento en que empiezan a sonar las notas de la canción, que tiene un pie en el vals y otro en la ranchera. Finalmente a Bob Dylan, lo podemos encontrar entre líneas, entre versos para ser más exactos, y es que la letra de Noches de Boda tiene el mismo aroma que su "Forever Young". Es una letra que podría ser la carta a los Reyes Magos de un adulto, en el que cada verso pide un regalo y esperar recibirlo implica una mezcla de magia e ilusión. 

"Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas"

Los primeros versos son la mejor prueba de que esta canción es tan atemporal como El Quijote. Justo ahora se ha hecho viral un reto de mostrar los cambios que 10 años han hecho en nuestro aspecto físico, se aplica ese maquillaje (real o virtual) para intentar huir de un calendario que nos parece apresurado, cuando realmente lo que ha cambiado en ese tiempo es el equipaje que llevamos encima. Un equipaje con peso variable que en momentos facilita alzar el vuelo y en otros obliga a tomar tierra. 

"Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo"

Las contiendas más comunes que se libran a diario, son aquellas que enfrentan a dos bandos irreconciliables, los del quiero y los del puedo. La magnitud de las mismas varía, tenemos guerrillas, escaramuzas, batallas, guerras civiles y guerras mundiales. Los del puedo suelen ganar accionando un botón rojo, los del quiero tienen que meterse en la trinchera y pelear más la victoria. Cuando gana el puedo, suele haber un silencio sepulcral; cuando lo hace el quiero suele celebrarse con desfile triunfal. 

"Que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo"

Si tuviéramos un diccionario Sabinero, una de las posibles acepciones del término "Karma" podría ser este verso en el que se implora que los que matan se mueran de miedo. Además podríamos situarlo como un caso resuelto por justicia poética sin posibilidad de apelación. 

"Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni como ni cuando,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana"

A pesar de que el latín murió hace varios siglos, es una lengua a la que se suele recurrir con cierta asiduidad. "Carpe Diem" es uno de sus términos más utilizados, si buscáramos una explicación a ese término dentro del cancionero del ubetense la más certera sería "que el fin del mundo te pille bailando" apostillada por "que te aproveche mirar lo que miras". No merece la pena cumplir cien años, si para ello se tienen que comprar pastillas para no soñar. 

"Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira
que no te den la razón los espejos
que te aproveche mirar lo que miras"

De pequeños nos enseñaron que si mentías te crecía la nariz, pero de mayores comprobamos como muchos mentirosos compulsivos tienen las narices muy chatas. Pero como no estamos hechos de madera como Pinocho, sería mucho más útil que las mentiras tuvieran un olor característico solamente perceptible por el receptor. Respecto a los espejos, son tan fácilmente trucables que no habría que aceptar sus verdades como absolutas. 

"Que no se ocupe de ti el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena"

Puestos a corregir injusticias, la canción pide que se penalice la cobardía y se premie la valentía mucho más de lo que se hace. Que aquellos que se atreven a luchar contra gigantes subidos a lomos de un rocín flaco no acaben con sus huesos enganchados en las aspas de un molino de viento. 

"Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina"

Esta epístola también contiene un par de advertencias vitales, hay que huir de los que pretenden pescar peces de ciudad manteniendo el trasero seco. Si la rosa no pincha y si la rosa es muy barata, probablemente sea de plástico. Del maestro aprendimos que no hay horas más malditas que aquellas en que los bares a punto están de cerrar, salvo que sea la barra la del último bar de un pueblo con mar, y las horas venideras sean las diez, las once, las doce, la una, la dos y las tres. Así que cuando se enfila la parte final de la canción desea que siempre tengas abierto el bar de la esquina; porque aquí, a diferencia de los yankees, nuestras grandes historias surgen en las tascas, no en los garajes de las casas con jardín. 

"Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel."

Que Sabina es un poeta a estas alturas no lo duda nadie, solamente él tiene licencia para negarlo todo. Y las armas de un poeta son la cabeza y el corazón, Joaquín cierra la canción haciendo bandera del segundo, no quiere que se pase de moda; y se resiste a que todas las decisiones se muevan a golpes de córtex prefrontal, en vez de al compás de sístoles y diástoles. Otro de los innegociables de un poeta es la llegada de la Primavera, pero en esta ocasión Joaquín pide que el menguante sol otoñal también pueda teñir la piel. Supongo que si pudiéramos conseguir que el calendario tuviera dos meses de Abril, habría menos preocupación por si alguien nos robase uno. Seguro que en eso se pondrían de acuerdo Chavela, José Alfredo y Bob. 

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