17 abril 2010

Y si amanece por fin


Seductor, uno de los calificativos que mejor retratan la figura de Sabina. Su larga lista de conquistas lo pueden certificar, y gracias a ellas, tenemos una extensa colección de canciones de amor (o desamor como a él le gusta llamar). Decir las palabras mágicas en el momento preciso, ahí es donde radica la delgada línea que existe entre el éxito y el fracaso. Porque una cosa es tener la habilidad de seducir, y otra muy distinta es tenerlo todo para seducir. En el mundo actual, una buena tarjeta de crédito lo tiene todo para ganar cualquier batalla que se le presente. Afortunadamente tenemos a gente capaz de sobreponerse a todo eso a base de arte, y el flaco de Úbeda es el ejemplo perfecto. 

En esta canción se recogen muchas situaciones que se nos presentan y ante las que no sabemos muy bien como reaccionar. Hay factores que siempre están presentes y nos atenazan a la hora de tomar una decisión, de afrontar un problema. En esas décimas de segundo, huir parece la solución más sensata; pero lo único que haces es ganar tiempo para lamentarte posteriormente, cuando ya no hay solución. Hacer lo que se supone correcto en muchas ocasiones sólo te da quebraderos de cabeza.
“Y si amanece por fin y el sol incendia el capó de los coches,
baja las persianas,
de ti depende, y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche,
hoy por la mañana.”
Dice el refrán que dos no se pegan si uno no quiere, si lo pudiéramos adaptar a los temas sentimentales, deberíamos decir que "dos no se aman si uno no quiere intentarlo”. La cabeza muchas veces ejerce su poder absoluto sobre el corazón, y se suelen dejar de pasar ocasiones de oro que probablemente no se vuelvan a repetir. La complicidad y el cobijo de la noche contrasta directamente con la luz cegadora del Sol que irrumpe sin pedir permiso en la habitación. Esa luz, esa exposición al mundo exterior es a lo que muchos temen, siempre resulta más fácil esconder la cabeza que encararse de frente.
“Olvídate del reloj,
nadie se ha muerto por ir sin dormir
una vez al currelo.
¿Por qué comerse un marrón,
cuando la vida se luce poniendo ante ti
un caramelo?.”
Siempre se dice que ser responsable es una virtud, pero siendo honestos, las cosas de las que luego fardamos delante de los demás suelen ser de irresponsabilidades. El anecdotario particular de cada uno suele estar salpicado de las veces que nos liamos la manta a la cabeza, no de cuando cumplimos a rajatabla con nuestro deber. Nadie leería la biografía de una persona que jamás se haya salido de una línea marcada. Los grandes genios de la historia siempre son personas excéntricas de un modo u otro. Desviarte del camino que se supone que debes seguir puede llevarte a un mundo lleno de oportunidades que ni si quiera podrías imaginar. Sin embargo, por regla general estamos tan acostumbrados a comernos los marrones, que ni nos damos cuenta de los caramelos que nos ponen delante de las narices.
“El tiempo es un microbús
que sólo cruza una vez esta breve
y absurda comedia.
Y yo no soy Mickey Rourke
ni tú Kim Bassinger, ni tengo nueve
semanas y media.”
La referencia cinematográfica a la película Nueve Semanas y Media, nos mete de lleno en las relaciones de amor del séptimo arte. Suelen ser idealizadas, y no se por qué, siempre hay un sentimiento colectivo de que deben terminar siendo felices y comiendo perdices. ¿Por qué luego no lo llevamos a la práctica en la vida real?. ¿Por qué siempre estamos muy ocupados como para pensar en ser felices?.
“La buena reputación
es conveniente dejarla caer
a los pies de la cama.
Hoy tienes una ocasión
de demostrar que eres una mujer
además de una dama.”
Este último fragmento es la joya de la corona de esta canción. No se puede ser más directo a la par que sutil. Decir lo que muchos pensamos pero ninguno somos capaces de expresar. En la intimidad se suele ser más auténtico que de cara al público, cuando nos libramos de las ataduras que nos impone la sociedad “justa y correcta”. Como se suele decir, “El movimiento se demuestra andando”. O como diría Sabina…”Se demuestra cantando”.
“Anda, deja que te desabroche un botón;
que se come con piel la manzana
prohibida.
Y tal vez no tengamos más noches
y tal vez no seas tú
la mujer de mi vida.”
Siempre se recuerdan más los trenes que no pudimos coger, los que se nos escaparon o dejamos escapar. Hay personas que siempre necesitan un empujoncito para decidirse por algo. No todo el mundo es de espíritu aventurero, es más, hay muchos que son anti-aventureros; se resignan a aceptar que su vida no cambiará un ápice y que el éxito es un coto privado de algunos privilegiados. Y tal vez tengan razón, y tal vez sea una pérdida de tiempo ser un iluso…Pero tal vez no. Nunca sabes lo que te puedes encontrar al doblar la esquina. Es algo tan verídico como tópico. Para finalizar, siendo sinceros, ¿a quién no le apetece morder de la manzana prohibida?. Pero, ¿cuántos se atreven?. 

1 comentario:

  1. Más de cien entradas, más de cien motivos para dar una enhorabuena bloggera para el artista detrás del artista de este blog sabinero y saavedrero

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