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27 septiembre 2023

La historia de un verso

 

@jsabinablog 🌃 Una noche a las diez de la mañana 🌃 Este verso encierra una curiosa historia que os quiero contar hoy. Ya sabéis que por un verso Joaquín es capaz de discutir y pelear sin descanso. Cuando sacó el disco Alivio de Luto este vino acompañado de una entrevista en la que comentaba que le costaba encontrar buenos versos para arrancar sus canciones. Esto era en el año 2005, ese verso estuvo guardado a buen recaudo hasta el año 2009. ¿Sabéis en qué canción acabó? #sabina #joaquinsabina #joaquínsabina #parati #foryou #sabinabysaavedra  #praga #cristalesdebohemia #versos #alivioDeLuto ♬ sonido original - jsabinablog

05 septiembre 2021

Por el Boulevard de los Sueños Rotos

 


"Joaquín, yo vivo en el Boulevard de los Sueños Rotos". Esa fue la frase que Chavela Vargas le dijo al inquilino del número 7 de la Calle Melancolía. Esa frase fue la semilla de la gran amistad entre la Vargas y Sabina. Con esa frase, el flaco se inspiró para escribir una canción que consiguiera burlar todos los miedos. Una canción que homenajease a Chavela y a la historia de su país adoptivo, apuntalando los puentes que unen las tascas de Chamberí con las cantinas de Ciudad de México. Si alguna vez has silbado por Calle Melancolía o has escuchado las sirenas de los petroleros de Desolation Row, tu ruta tarde o temprano te llevará por el Boulevard. 


"En el Boulevard de los Sueños Rotos,

vive una dama de poncho rojo,

pelo de plata y carne morena.

Mestiza ardiente de lengua libre,

gata valiente, con piel de tigre,

con voz de rayo de luna llena"


Para contar la vida de Chavela Vargas seguramente se necesitarían miles de páginas y varios ríos de tinta. Para hacer una descripción perfecta de ella, a Sabina le bastaron seis versos. Con tres colores basta para dibujarla, el rojo de su eterno poncho, el plateado de las canas que ningún escenario se atrevió a teñirle y el moreno de una piel curtida tras varios reveses de la vida. Con tres conceptos se puede repasar su carácter, la valentía con la que vivió siempre, la libertad con la que rompió esquemas y su irrepetible voz de rayo, que la mecía entre el llanto y el canto. Nunca nadie ha cantado "La Llorona" como ella. Cuando consigues asociar tu nombre propio al de una canción popular, estás afianzando tu paso a la posteridad. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

pasan de largo los terremotos,

y hay un tequila por cada duda. 

Cuando Agustín se sienta al piano,

Diego Rivera, lapiz en mano,

dibuja a Frida Kahlo desnuda" 

Recorrer la biografía de Chavela es como recorrer un museo histórico del México del siglo XX. Estaría repleto de cuadros de Diego Rivera y de Frida Kahlo, y el hilo musical correría a cargo de José Alfredo Jiménez y de Agustín Lara. Si has ido a alguno de los restaurantes mexicanos de "La mordida" en Madrid, habrás comprobado que en sus murales se encuentran dibujados varios personajes memorables del país azteca. Casi todos ellos estuvieron presentes en su vida, y Sabina no dudó un segundo en buscarles acomodo dentro del boulevard. Es aquí donde la canción aumentó sus dimensiones, y no se limitó a ser un homenaje a Chavela Vargas, sino a todo el país. Otro pasito más para que ésta también alcance el status de canción popular en algún momento, si es que no lo ha hecho ya. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

desconsolados van los devotos,

de San Antonio pidiendo besos.

Ponme la mano aquí Macorina,

rezan tus fieles por las cantinas,

paloma negra de los excesos"


Pedro Almodóvar dijo una vez que desde Jesucristo nadie había abierto los brazos igual que Chavela. Si ya la habíamos dibujado antes con tres colores clave, al lienzo basta con añadirle un par de trazos que dibujen sus brazos en esa posición de divinidad absoluta. Si el chavelismo hubiera sido una religión, su lugar de oración no sería otro que una cantina; en la que siempre hubiera una botella de tequila para disipar cualquier duda por profunda que fuera. Entre sus oraciones estarían Macorina y Paloma Negra, dos canciones claves en el repertorio de la Vargas. La primera, una canción de amor a una mujer cubana, mestiza, mitad negra, mitad china. La segunda, una canción de desamor, de las consecuencias de una infidelidad. El canto y el llanto, siempre presentes, siempre en un lugar preferente de la vida de Isabel Vargas Lizano. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

moja una lágrima antiguas fotos,

y una canción se burla del miedo.

Las amarguras no son amargas,

cuando las canta Chavela Vargas,

y las escribe un tal José Alfredo." 


Ese llanto que se escapa cuando de repente se aparece ante ti una vieja foto de un pasado, que aunque se haya superado nunca se olvida; y ese canto que suena con fuerza y sirve para espantar a esos fantasmas del pasado. Un canto que pone de pie a los que siguen brindando por un futuro más brillante. José Alfredo Jiménez firmó letras de infinidad de canciones que seguramente conoces y nunca te has parado a pensar en su autoría (si no te lo crees, te reto a que lo compruebes, no menos de 3 las has cantado más de una vez). Chavela Vargas le ha puesto voz a varias de ellas, y en muchos casos ha dejado el listón tan alto, que nadie ha sido capaz de superar su marca hasta la fecha. 


"Se escapó de una cárcel de amor,

de un delirio de alcohol,

de mil noches en vela. 

Se dejó el corazón en Madrid,

quién supiera reir,

como llora Chavela."


Durante muchos años Chavela escandalizó a la gente de la época, cuando en las salas de fiesta aparecía con vestimenta de hombre. En aquellos años no podía proclamar a viva voz su homosexualidad, pero ella consiguió escapar de esa cárcel de amor. El alcohol fue su siguiente gran infierno, hasta el punto de provocar su retirada prematura de los escenarios a finales de los 70. Pero fue otra batalla que consiguió ganar a principios de los 90, y justo ahí fue cuando Joaquín Sabina apareció en su vida y se colocó la primera piedra de este boulevard. Si Sabina tardó 500 noches en aprender a olvidar a una mujer, Chavela se pasó 1000 de esas largas noches en vela.  


11 marzo 2021

¡Eh, Sabina!

En muchas canciones de Sabina se puede percibir que ciertas andanzas están basadas en hechos reales, en sus hechos reales para ser más concretos. Hay otras canciones en las que él se ha encargado de despejar cualquier género de dudas; aunque en su último disco decidiera darle un giro al guión y nos lo negase todo. Lo niego todo es una canción retrospectiva de su carrera, y ha sido el contrapunto perfecto a otra canción que resultó ser una profecía de su personaje. Se trata de ¡Eh Sabina!. Cuando su carrera empezaba a despegar, Sabina decidió poner las cartas sobre la mesa, dejando claro que sus pasiones (mal llamadas vicios) iban a estar muy presentes. 

"Como fumo demasiado

 mi voz se empieza a quebrar,

sueno tan desafinado,

si, do, re, mi, fa, sol, la...

Vivo del cáncer a un paso

sin hacerles caso a..."

Por aquel entonces apenas se percibía que su voz hubiera empezado a quebrarse, pero quizá el ya era consciente de que el aguardiente se iba a quedar a vivir para siempre en las arrugas de su voz. Si tuviéramos que elegir un objeto que representara a Sabina, seguramente habría consenso con el bombín. Pero no olvidemos que hasta que el siglo XX no llegó a su fin, ese complemento no tuvo un papel tan protagonista. Ampliando el horizonte temporal, el cigarrillo ha sido el único que le ha acompañado desde el principio, y ni siquiera una nube negra consiguió arrebatárselo de las manos. 

"Como bebo demasiado

y no me sé controlar,

del trabajo me han echado

por falta de seriedad.

Que me pongan otro vaso,

no pienso hacer caso a..."

Sabina siempre le mostró sus respetos al Whisky, rápidamente nos dejó claro que él no era de mancillarlo a base de sodas. Como un buen bebedor profesional, era más de dejarlo on the rocks, aunque eso implique que esos pequeños placeres vitales sean tan intensos como efímeros. El tequila también ha ocupado un lugar privilegiado en el Sabina Bar, aunque Chavela Vargas le confirmó que el mejor tequila ya se lo bebieron entre ella y José Alfredo. Sin embargo, la historia nos acabó mostrando como los tequilas acabaron perdiendo la batalla por 6 a 1, frente a su otra pasión, las mujeres. 

"Como salgo demasiado,

con chicas a vacilar.

Del trabajo me han echado,

por falta de seriedad. 

Gozando las noches paso,

sin hacerles caso a..."

Pese a que sus aves de paso todavía no habían roto el cascarón, Sabina ya nos iba avisando de cuál iba a ser su mayor vicio, pasión, inspiración y perdición. Como sus princesas acabarían siendo superstars y su Magdalena acabaría llenando el vacío dejado por su Soledad. Como las medias negras, bufandas a cuadros y minifaldas azules acabarían vistiendo a frentes altas y lenguas largas. Y, finalmente, contra todo pronóstico como una Rosa de Lima acabaría proporcionándole la felicidad doméstica a la que tantas veces burló. 

"Los que me dicen...

Eh, Sabina, ten cuidado con la nicotina. 

Eh, Sabina, ten cuidado con el Paternina. 

Eh, Sabina, ten cuidado con la Josefina.

Naranjas de la China, no,

dame sexo y rock and roll."

25 mayo 2020

El Caso de la Rubia Platino

Se han hecho infinidad de películas con menos guión que esta canción. Si tuviera que resumir la canción en una frase sin duda sería esa. Dentro de las diversas historias que Sabina nos ha cantado a lo largo de los años, tenemos algunas que hablan de lugares, de personajes y de vivencias más o menos autobiográficas. "El Caso de la Rubia Platino" es una novela negra perfectamente adaptable al mismo género cinematográfico. Tiene todos los ingredientes necesarios, una trama, dos personajes protagonistas y carismáticos, planos cortos, planos largos, ambientación, giros de guión y todo ello contado con el nervio que requiere condensarlo todo en un metraje de 5 minutos. 

"Me adelantó un talón de setecientas,
más gastos, sin contar otras quinientas
en fichas del casino. 
Mi último tren llegaba con retraso,
así que decidí aceptar el caso
de la rubia platino"

En la primera estrofa ya conocemos a todos los personajes de la historia así como el escenario en el que se va a desarrollar la historia. Alguien recibe un encargo bien pagado por un caso que involucra a una rubia platino. En el pago van incluidas una buena cantidad de fichas del casino, y además se nos habla de un último tren que no terminaba de llegar. Si sumamos a la ecuación un casino y una rubia platino, nos pueda venir a la mente rápidamente la película de Scorsese protagonizada por Sharon Stone. Pero estas son las primeras pinceladas simplemente, en breves tendremos un par de secuencias que terminen de perfilar ambos caracteres. 

"Yo era un huele braguetas sin licencia,
quemado en la secreta por tenencia,
extorsión y líos de faldas. 
Estaba, como buen ex-policía,
a sueldo de un pez gordo que sabía
cubrirse las espaldas" 

No esperéis nombres propios en esta canción, es parte de la magia, cada uno puede hacer su retrato robot en base a la descripción que Sabina hace de ellos. Empezamos con el "huele-braguetas", un policía que ha sido expulsado del cuerpo por diversos delitos. Alguien acostumbrado a moverse por los lugares más turbios y por las noches más negras, y que en esta ocasión acepta un encargo de un capo. Creo que más de uno ya le está colocando una gabardina, un sombrero y una densa humareda a modo de aureola (de maldito bendito). 

"Ninguna zorra vale ese dinero,
pensé, mientras dejaba mi sombrero
nuevo en el guardarropa. 
Cantaba regular, pero movía
el culo con un swing que derretía
el hielo de las copas" 

En la tercera estrofa entra con fuerza la rubia que da título a la historia. Curiosamente en su descripción ya nos encontramos de bruces con las contradicciones y luchas internas a las que se enfrentará el quemado policía. Empieza desdeñando su supuesto valor cuando todavía no se ha producido el primer encuentro. Pero rápidamente su valor empieza a fluctuar y su movimiento de caderas consigue alterar el estado del hielo de su copa y de su ritmo cardíaco. 

"Cuando salió por fin del reservado,
sentí que las campanas del pasado,
repicaban a duelo. 
La última vez que oí esa melodía,
me recetaron tres años y un día,
más IVA, en la Modelo"

Antes de entrar de lleno en la trama, la narración nos hace un flashback para confirmar que todos los asuntos turbios de este huele braguetas le habían llevado directamente a prisión. Concretamente, tres años en la cárcel Modelo.

"Los besos que dan las chicas malas
salen más caros cuando los regalan
y huelen a fracaso.
Pero el croupier me echaba cartas buenas
y la rubia platino era morena
y el caso era un gran caso" 

Una vez que tenemos claros los perfiles, podemos entrar de lleno en la trama que une a esta pareja, tan extraña y tan común en el imaginario colectivo. El ex policía empieza a ganarse la confianza de la rubia y ambos ruedan al mismo ritmo que las ruletas del casino. Curiosamente empieza a ver como la fortuna del juego y la amorosa se van poniendo de cara. No se dice explícitamente el tiempo que transcurre en esta conquista, se deja abierto a la imaginación. En estos asuntos cada uno tiene sus técnicas, sus tiempos, sus gestos, sus detalles y sus sutilezas en el interlineado de los mensajes. Algunos son expertos en explosivas carreras de velocidad, otros se manejan mejor en carreras de fondo. En ambos casos, lo importante es alcanzar la meta el primero; la medalla de oro de un velocista tiene los mismos kilates que la de un fondista.

 A partir de aquí comienzan diversas revelaciones importantes, la rubia se torna en morena, y comenzamos a olvidar el mandato original era acabar con su vida. Incluso podemos cuantificar esta transformación de forma muy objetiva, al principio consideraba que su precio estaba sobrevalorado, ahora le acaba confirmando que se había quedado muy corto en aquella estimación. 

"En un bistró del puerto de Marsella
nos fuimos demorando entre botella
y botella de Oporto. 
Los que pusieron precio a su cabeza,
le dije exagerando su belleza,
se habían quedado cortos"

En una historia donde nos encontramos combinaciones tan explosivas como la belleza de la rubia y la peligrosidad del ex agente de la ley, no es casualidad que la acción discurra en Marsella. Una ciudad que también cuenta entre sus adjetivos más calificativos los de bella y peligrosa. En una historia donde las situaciones límite son frecuentes, tampoco es casualidad que se haga referencia al Oporto. Una bebida que se encuentra en el límite de ser considerado como un vino o como un licor, y que cuenta con un porcentaje de alcohol que puede ser traicionero. 

"Puede que me estuviera enamorando
porque antes del café cambié de bando,
de hotel y de sombrero. 
Mi viejo puso un cuarto con dos camas,
fingiendo que la dama era una dama
y su hijo un caballero"

Llegados a este punto el giro del guión inicial ya se ha consumado. Los sentimientos se le han cruzado y han puesto patas arriba el negocio que se traía entre manos al principio. Redirige sus pasos y en vez de dirigirse a un hotel, le abre la puerta de su dormitorio y jugando con la ambigüedad de la caballerosidad asistimos a la consumación de la intensa relación. 

"Ni siquiera, señores del jurado,
padezco, como alega mi abogado,
locura transitoria. 
Disparé al corazón que yo quería
con premeditación, alevosía
y más pena que gloria"

Pero esta historia había empezado en blanco y negro, con una presencia mucho más notable de los tonos oscuros que los claros, y parecía que estaba empezando a teñirse de color de rosa. Nada más lejos de la realidad. Tras una elipsis brutal, el guión vuelve a dar otro giro, completando los 360 grados y volviendo a la posición de partida. El ex policía vuelve a dejar de escuchar el compás que su corazón le había ido marcando hasta ahora, y acaba disparando a la dama, completando el encargo para el que había sido contratado. De repente nos encontramos con él testificando, como un pez de ciudad más, ante un jurado al que le confirma que ya no le quedan agallas para eludir la justicia. 

"Para jugar al BlackJack y ser un duro
andar de escaso de efectivo
es igual que pretender envidar
con un farol al futuro. 
No por casualidad 
me temen en los casinos. 
Diez de los grandes por seguirle los pasos
a la rubia platino"

"Para no ser un cadáver en el tranvía
aparte de tener gramática parda,
hay que saber que las faldas son una lotería. 
Con luz de gas, brilló mi lámpara de Aladino. 
Me daban diez de los grandes
por el caso de La Rubia Platino" 

Ya sabíamos que este personaje había pasado más de una noche en la posada del fracaso y que se encontraba plenamente cómodo en el universo del perdedor al que tanto ha cantado Joaquín. El cierre final de la canción nos lo sitúa barruntando que esos diez de los grandes que le habían prometido, más el escarmiento de no haber ganado nunca el premio de la lotería que esconden las faldas; eran suficiente justificación para la decisión que había tomado. Ahora ya solamente nos queda dar paso al plano final, un fundido a negro, una cámara que se aleja del patio de la prisión donde este villano volverá a cumplir condena, y finalmente, un brindis en memoria de la rubia platino con esa copa cuyos hielos sublimó a golpe de cadera. 



 

22 marzo 2020

Siete Crisantemos

El número siete fue el primero que nos indicó Sabina cuando empezó a cantarnos historias sobre la melancolía, y a ese número regresó unos cuantos años después para darle otra vuelta de tuerca a ese concepto tan conocido y extraño a la vez. El siete, conocido como número de la suerte, se convierte en el conductor principal de la canción que recorre varios de los caminos más tortuosos de la vida. Siete Crisantemos es una de las canciones crípticas de Joaquín en la que se van intercalando muchas de sus frases más célebres, y probablemente sentase las bases del acuario de los Peces de Ciudad. 


Al igual que en las obras maestras del cine, el arranque de la canción ya te agarra fuerte de las solapas y te suelta un par de sentencias que te dejan claro, que vas a asistir a una clase magistral de lecciones de vida. Quién más, quien menos ha oído hablar del Karma y sus consecuencias, de cómo es el responsable de balancear las acciones de héroes y de canallas. 


"Si alguna vez me han dado más de lo que tengo,
he dado algunas veces más de lo que doy."


Podemos situar a Calle Melancolía y a Peces de Ciudad como precuelas y secuelas de Siete Crisantemos. Cuando Sabina paseaba por su calle, nos pedía que no preguntásemos hacia donde dirgía sus pasos. En Peces de Ciudad nos recomendaba que al lugar dónde habíamos sido felices no tratásemos de regresar. Aquí se encuentra justamente en ese cruce de caminos, quiere olvidar ese desolado paisaje de antenas y de cables, y duda de la existencia de ese lugar (Comala) al que quiere dirigir sus pasos. 


"Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo,
y puede que no exista el sitio a dónde voy."

Alguien que alargó su juventud hasta sus cuarenta y diez, que usó los bares de oficina y cuyas noches se midieron usando la escala 19:500 no podía abrazar jamás el calor del hogar. Aquí nos está mostrando el estilo de vida que llevó hasta el límite. Respecto a las noches pasadas en el infierno, esto le suele ocurrir a los valientes y a los desdichados. Y de entre ellos, solamente los más dotados son capaces de regresar y no muchos se atreven a reconocerlo. Joaquín si lo hace, y es a partir de aquí donde nos abre otra puerta para avanzar a una fase mucho más compleja. 

"A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado,
del calor de la lumbre del hogar me aburrí. 
También en el infierno llueve sobre mojado,
lo sé porque he pasado más de una noche allí."

Comienza un viaje en busca de respuestas a preguntas que nunca se hicieron o que no se quisieron contestar. Hay secretos que acaban en la tumba, hay nostalgias de cosas que no sucedieron jamás, hay caminos que nunca se atrevieron a recorrer. Los crisantemos y el cementerio son las dos imágenes más extremas, son el final de la historia. 

"En busca de las siete llaves del misterio,
siete versos tristes para una canción,
siete crisantemos en el cementerio,
siete negros signos de interrogación." 

Continúamos por caminos angostos, y precisamente en estos tiempos (de cuarentenas y pandemias, hago este inciso por si estás leyendo esto cuando hayan pasado muchos años del turbio 2020) estamos comprobando lo que ocurre cuando vienen mal dadas. Los falsos profetas afloran hasta debajo de las piedras y la humanidad es capaz de demostrar los extremos que puede alcanzar; tanto de bondad como de ruindad. El siguiente verso nos confirma que esta canción es una intervención sin anestesia y que opera directamente en el alma (cada uno que la sitúe en la parte del cuerpo dónde crea tenerla). La angustia de ver al cielo alejarse y la crudeza de saber que en un debate sobre el amor no siempre ganen los buenos. 

"En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas,
y muchas golondrinas huyen de la ciudad.
El asesino sabe más de amor que el poeta,
y el cielo cada vez está mas lejos del mar." 

Todo esto sirve de preámbulo para una de los versos más compartidos de toda la obra de Joaquín. Una clase magistral de la vida y el amor, de sus consecuencias, de las explicaciones irrefutables a reacciones que no atienden a la lógica. El paso de los años tiene un poder curativo para casi todos los reveses de la vida, aunque a veces dejen notables cicatrices a modo de recuerdo para ti y de aviso a navegantes. Al mismo tiempo las interacciones humanas, las reacciones, los besos, los abrazos nos pueden sacar de la carretera por la que transitamos de forma brusca; a veces para meternos en callejones sin salida y a veces para sacarnos de oscuros laberintos. 

"Lo bueno de los años es que curan heridas,
lo malo de los besos es que crean adicción. 
Ayer quiso matarme la mujer de mi vida,
apretaba el gatillo cuando se despertó."

El colofón de esta canción viene con otra frase lapidaria, y es que esta canción podría ser el testamento emocional de Joaquín Sabina (el vital ya nos lo dejó con A Mis Cuarenta y Diez). Es un epitafio musical y extendido, de la especial relación que Sabina ha tenido con el amor, la melancolía, la noche y la poesía. "Me enamoro de todo, me conformo con nada" es la explicación más concisa y más certera de la montaña rusa que se recorre cuando una persona te ilusiona y te hace subir hasta el punto más alto y luego te hace precipitarte. Quizá el secreto esté en disfrutar la subida, que suele ser más lenta que la caída; y en ser conscientes de que la montaña rusa es un circuito cerrado que también te lleva de lo más bajo a lo más alto. Paradójicamente después de haberle dado la vuelta completa, siempre nos quedan las ganas de pedir otra vuelta más. 

"Me enamoro de todo, me conformo con nada. 
Un aroma, un abrazo, un pedazo de pan. 
Y lo que buenamente me den por la balada,
de la vida privada de fulano de tal."

Resulta complicado dar una explicación concreta a la inmumerable sucesión de elementos abstractos y complejos que se agolpan en esta canción. Pero al mismo tiempo pone sobre la mesa situaciones y reacciones tan cotidianas y tan humanas que no resulta complicado verse reflejado en ellas. Creo ques una de esas canciones de Joaquín que han bebido de otras y han servido de alimento para otras tantas. No se puede llegar a los siete crisantemos sin haber silbado la melodía de Calle Melancolía, y al mismo tiempo este es un peaje obligatorio para escuchar las sirenas de los petroleros en Desolation Row. 

"Siete crisantemos en el cementerio,
siete versos tristes delante de mi. 
Siete crisantemos en el cementerio,
siete veces no, siete veces si." 


13 enero 2020

Negra Noche

Luis Eduardo Aute nos señaló que el perdedor era el universo de Sabina. Echemos un vistazo a la definición de universo, es la totalidad del espacio y del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan. Ahora desgranemos un poco esos términos que forman parte de la definición.

La ecuación del espacio/tiempo Sabinero se puede despejar con bastante facilidad. El tiempo comienza cuando el Sol se mete en la cuna del mar, y se para cuando insolentemente vuelve a entrar por la ventana. El espacio se circunscribe a la barra del próximo bar que puede servir tanto de oficina como de notaría para firmar un pacto caballeroso. En cuanto a las leyes que gobiernan, se puede afirmar que la única que impera es la del deseo. Y si hablamos de un universo Sabinero, a las constantes físicas siempre habrá que sumarle las químicas.

En resumen, que la noche ocupa el centro del universo, y de ésto ya veníamos advertidos desde hace mucho tiempo. Negra Noche se encuentra en el disco Ruleta Rusa, y resultó ser la profecía del vicio que acabó por cumplirse (o no). Los cuatro primeros versos se podrían haber esculpido en piedra porque han resultado ser las tablas de la ley para Joaquín.

"La noche que yo amo es turbia como tus ojos,
larga como el silencio, amarga como el mar.
La noche que yo amo crece entre los despojos,
que al puerto del fracaso arroja la ciudad."

Es una canción que sabe a aguardiente, que huele a humo y te dibuja un escenario en el que podrían actuar varios de los personajes del cancionero de Sabina. En ese puerto del fracaso tienen su amarre el macarra de ceñido pantalón, el explorador, el capitán de su calle, el ciudadano cero, el menor de los tres chicos y hasta el hijo de un Dios. Si los primeros versos se debían esculpir, el octavo se debería tatuar para que perdurase como un recuerdo de su pasado bucanero. "La noche que yo amo, no amanece jamás".

"La noche que yo amo tiene dos mil esquinas,
con mujeres que dicen: "¿Me das fuego, chaval?".
y padres de familia que abren sus gabardinas
la noche que yo amo no amanece jamás."

La paternidad de esta canción está compartida entre Joaquín Sabina e Hilario Camacho, de hecho existe una versión del propio Hilario con cambios sutiles en la letra y sustanciales en la música. Creo que esta es una de las canciones que han quedado olvidadas en la carrera de Sabina, no tenemos ninguna versión en directo de la misma y se ha escapado de los diversos tributos realizados al maestro. Tratándose de una declaración fundamental de los derechos Sabinianos, creo que se merecería volver al estudio de grabación y que la voz rota de Joaquín diera fe de las veces que le dejaron entrar en esos sótanos oscuros.

"La noche que yo amo es un sótano oscuro,
donde van los marinos que quieren naufragar.
Hay siempre algún borracho sujetando algún muro,
llamas de madrugada y te dejan entrar."

En estos primeros años de los 80, era cuando Joaquín podía permitirse sentarse en el rincón de un bar y ponerse a escribir canciones. Igual que tenemos en mente la imagen de un pintor sentado enfrente de un lago, plasmando el paisaje sobre el lienzo, Sabina capturaba ese plano secuencia en el que los locos de atar salían a bailar bajo un chaparrón de notas más o menos afinadas. Estas noches negras muchas veces deparan guiones que arrasarían con los Óscar al mejor guión original, están plagadas de actores secundarios que en cualquier momento pueden adquirir el papel protagonista.

"Los profetas urbanos salen de sus guaridas,
cuando la noche calza sus botas de metal.
Y bailan abrazados el loco y el suicida,
la noche que yo amo no amanece jamás."

Si a lo largo de la canción se nos ha ido hablando de la noche en tercera persona, en el estribillo se detiene y le habla de tú a tú, mostrándole sus respetos y reproches. Volviendo a ella sin importar las veces que haya salido de allí apaleado, obviando la cuenta de las noches que pasaron de ser negras a ser perdidas. Si de la letra se podría desprender de manera implícita un olor denso a humo, de forma explícita nos lo mezcla con el intenso olor a pachuli. A mi me gusta imaginar que en estos personajes que se adivinan en Negra Noche, se encontraba la Magdalena. Ya sabéis, esos personajes secundarios que en algún momento les llega su papel principal.

"Negra noche, no me trates así,
negra noche, espero tanto de ti.
Noche maquillada, como una maniquí,
noche perfumada, con pachuli, con pachuli." 

09 diciembre 2019

69 Punto G

Cuando se mira la discografía de Sabina con la perspectiva que nos dan sus 70 abriles matariles podemos hacer unos ejercicios de asociación y contraste muy interesantes. La canción 69 Punto G nos habla de esa emisora de radio que jamás tendría cabida en las recetas de vida ordenada que se nos dieron en Pastillas para no soñar; pero a nadie se le escapa que esos estudios radiofónicos se encuentran tras esa puerta a la que llamabas de madrugada en Negra Noche y te dejaban entrar. 

En la 69 punto G
tiene el corazón una oficina
donde Don Nadie gana al ajedrez
y los adivinos adivinan
y los aladinos aladinan
y de propina, imagínate.

El juego de palabras es constante en esta canción, donde utilizando la metáfora de esa emisora de radio con un dial tan sugerente, lanza mensajes muy directos para atrapar a esa audiencia dispersa a horas malditas que apuntan el cierre de los bares; pero esconden la apertura de otros lugares más cercanos al Templo del Morbo. Otra tirada más del dado, al filo de la madrugada, para esas noches perdidas.

Seremos tu cordón umbilical,
tu confesionario, tu pomada.
Ponte los cascos en la oscuridad
si te da la espalda la almohada,
busca la frecuencia modulada
una coartada para alunizar.

Seguro que a muchos sesudos publicistas les costaría horrores enlazar cuatro mensajes tan claros, tan directos y tan sugerentes para vender un producto de estas características. Un cordón umbilical que cree un vínculo carnal, un confesionario donde se prometan guardar los secretos y una pomada que cure las heridas más internas. La coartada perfecta para acometer finalmente el viaje hacia esa luna en cuyo hombro han recostado muchas noches su cabeza. 

Las epidemias fueron anteayer,
las arrugas son de plastilina.
En la academia del amanecer
da clases de morbo Mesalina
y, en una pecera con espinas,
flotan las ruinas de los cabarets.

Ya conocemos los servicios que ofrece este lugar tan onírico, ahora Sabina se detiene en detalles más atractivos. Mesalina, que llevó la lujuria por bandera, toma las riendas de este lugar donde todos los problemas se relativizan y el placer se abre paso. Un lugar donde no existe la represión para las fantasías. 

Ven a la 69 punto G
cuando te canses de crecer
y los sueños tarden en venir,
que un B.B. King
sentimental
toca en el dial
la sonatina de Rubén,
déjanos jugar
contigo al escondite inglés
en la 69 punto G.

El éxtasis completo llega cuando la música, el cine y la poesía se abren paso. En la 69 Punto G te aseguran que cuando lo alcances, comenzarán a sonar fantasías tan exóticas como un B.B. King tocando "La Sonatina" del poeta Rubén Darío. La Sonatina nos habla de una hermosa princesa con anhelos de amor y libertad. Quizá ella también necesite sintonizar este dial y acudir a este recóndito lugar donde se agilizan los papeleos del corazón y el morbo es una asignatura obligatoria. 

Toca en el dial
la polonesa de Chopin,
vamos a soplar
la raya del amanecer
en la
69 punto G.

Un suspenso en religión como Sabina también necesita de su paraíso particular, un lugar en el que le gustaría pasar el resto de sus días. En esta canción hace una reconstrucción mística de ese sitio, donde tienen cabida sus fantasías sexuales, musicales y poéticas. Aunque ahora niegue haber sido el profeta del vicio, todos sabemos cuál sería su dial de la frecuencia modulada.  

20 octubre 2019

No permita la Virgen

Aunque Sabina siempre ha manifestado que se considera como un poeta metido a cantante, lo cierto es que hubo una época en la que la que sus canciones comenzaron a tener un peso lírico mayor. Especialmente durante primera década de este siglo, "No permita la Virgen" es un claro ejemplo de esa transición. Se trata de una de las letras más crípticas de Joaquín, y por ende más complicadas de interpretar (o con mayor número de puertas abiertas para nuestra imaginación). La idea principal si puede estar algo más clara, se trata de una crítica o de un aviso a navegantes sobre las consecuencias de alcanzar la fama, el poder y sus compañeros de viaje. 

"No permita la virgen que tengas poder,
sobre lágrimas, egos, haciendas. 
Cuando labios sin ánima quieran
quererte al contado, liquida la tienda"

Sabina nos coloca rápidamente los naipes encima de la mesa, y pese a haber ambicionado barajarlos al estilo del triunfador, en esta ocasión implora todo lo contrario. Con los primeros versos nos está gritando "paso" al reparto de poderes sobre cuestiones tan materiales como el vil metal y tan cruciales como el poder sobre los daños sentimentales a terceros. Seguidamente, lanza una advertencia sobre cómo actuar en caso de que alguien vacío de alma parezca quererte. Mejor cerrar la tienda por liquidación que acabar cerrando por derribo. Cuando a todos se nos viene a la cabeza "por el interés te quiero Andrés", a Sabina se le viene a la pluma "cuando labios sin ánima quieran quererte al contado, liquida la tienda". 

"No te pases un pelo de listo,
no inviertas en cristos, no te hagas el tonto. 
Las hogueras a primera vista,
cuché de revista, se apagan bien pronto"

La siguiente recomendación es estar siempre alerta y aplicar la prudencia cuando decidas embarcarte en aventuras vitales. La inclusión del papel cuché de las revistas en la metáfora de la hoguera no es casual. El común de los mortales sabe que las apariencias engañan, y lo que arranca como una historia sólida puede acabar desmoronándose con pasmosa facilidad. Si nos trasladamos al mundo de la farándula esta máxima se cumple con mayor frecuencia e intensidad. En esos lares el mercadeo de afectos está a la orden del día. 

"El caballo de Atila no sabe trotar,
sin hoyar azulejos silvestres. 
Los vencejos con ánimo de molestar,
coleccionan estatuas ecuestres"

Llegando al ecuador de la canción nos topamos con dos de las metáforas más potentes de la letra, que también dejan una gran libertad para su interpretación. Todos sabemos que por donde pisaba el caballo del rey de los hunos, no volvía a crecer la hierba. Aquí nos está avisando de que hay ciertas personas que cuando pasen por nuestra vida será imposible que no dejen su marca. Y esto deja marca tanto en el presente, en el momento que el trote se hace notar, como en el pasado que de vez en cuando aparece en nuestro recuerdo. Las estatuas ecuestres se erigen como homenajes a vidas pasadas de personas ilustres, pero ni siquiera éstas se quedan a salvo de la erosión que sobre ellas provocan los pájaros. 

"La belleza es un rabo de nube,
que sube de dos en dos las escaleras. 
Un carnet exclusivo de socio,
del pingüe negocio de la primavera"

Sabina ya nos habló de la falsa belleza de la que huía aquel sabio que no cambiaba París por su aldea. En esta ocasión vuelve a detenerse sobre ella, aprovechando para hacerle un guiño a la canción de Silvio Rodríguez, y nos alerta de la enorme velocidad a la que desaparece. Aquí podríamos enlazar fácilmente con la advertencia de no invertir en negocios ruinosos, y la belleza es algo que por definición no dura demasiado. Por si no nos hubiera quedado suficientemente claro, Joaquín dedica una sucesión de metáforas que reinciden sobre la misma idea. 

"Un barril de cerveza que mata de sed,
un melón con pezón de sandía.
Un espía enemigo, un contigo al revés, 
un ombligo de bisutería"

Cosas de quita y pon,
mariposas de sangre marrón,
no me quieras querer,
no me quieras matar, corazón"

Un barril puede ser todo lo bonito que quieras, pero en el momento que se queda vacío de contenido pierde su principal utilidad; salvo que te conformes teniéndolo como adorno. Ahora relean la frase anterior cambiando el término barril por persona. El melón con pezón de sandía, puede representar esa prórroga artificial que se le puede dar a la belleza cuando ésta empieza a languidecer, y el ombligo de bisutería podría ser el complemento material que le añada algo de brillo. En resumen, que todas las cosas que sean de quita y pon deben ser valoradas en su justa medida. Hasta la más bella mariposa necesita que su interior le permita batir sus alas con fuerza. 

19 agosto 2019

Pastillas para no soñar

El estilo de vida de Joaquín Sabina ha quedado plasmado en más de una letra, probablemente Eh Sabina fue la primera en la que nos sentó las tres patas de su banco (Nicotina, Paternina y Josefina). Aunque recientemente negase todas las mayores que teníamos por certeras, en el imaginario colectivo siempre quedará la figura del profeta del vicio. Paradójicamente una de sus canciones más celebradas en los conciertos es "Pastillas para no soñar" dónde hace apología de una vida muy sosegada que nos permita alcanzar la centuria sin despeinarnos. Aunque como si de una cajetilla de tabaco se tratase, viene con un mensaje disuasorio "si lo que quieres es vivir 100 años, no vivas como vivo yo". 

Si lo que quieres es vivir cien años,
no pruebes los licores del placer. 
Si eres alérgico a los desengaños,
olvídate de esa mujer. 

Como si de una guía de buenas prácticas se tratase, el ubetense nos va recomendando todo aquello que nos llevará a poner tres dígitos en nuestra tarta de cumpleaños. Pero, ¿qué historias podría contar a sus nietos alguien que jamás se salió un centímetro de la rectitud?. En el extremo opuesto se encuentran aquellos que se empeñan en que sus años humanos cuenten como si fueran caninos, y acaban doblando la servilleta antes de llegar al segundo plato. 

Compra una máscara antigás,
mantente dentro de la ley. 
Si lo que quieres es vivir cien años,
haz músculos de cinco a seis. 

Prescindir completamente de los sueños o darle la exclusiva de tu vida es una cuestión compleja de resolver. Sabemos que Sancho Panza es un personaje crucial en la novela de Cervantes, pero el que le dio título fue sin duda el soñador empedernido Don Quijote. 

Evita el humo de los clubs,
reduce la velocidad.
Si lo que quieres es vivir cien años,
vacúnate contra el azar. 

La canción tuvo un destinatario, un famoso ministro socialista de principos de los 90, cuyas ideas y modos un tanto represores no gustaban nada a Joaquín. Se trataba de José Luis Corcuera, que pasó a la posteridad por su ley de la patada en la puerta. La seguridad y la libertad, esos dos conceptos tan altos que llevan a la mayoría de los políticos por el camino de la represión. Y es que la política, al igual que la Tierra, es redonda; por lo que avanzar mucho por la derecha y por la izquierda acaba por colocar a ambos extremos en el mismo lugar. 

Y ponte gomina que no te despeine,
el vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine,
más rey que la seguridad. 

Consciente desde el principio que esta canción era una burla a aquellos hombrecillos de traje gris, una de las sentencias más firmes de la letra, es que si de verdad buscamos alcanzar el siglo de vida no sigamos el estilo de vida Sabinero. Sin embargo, con ciertas nubes negras por el camino, su mala salud de hierro lo ha llevado más lejos de lo que muchos, que se apresuraban a enterrarlo antes de tiempo, pensaban. Supongo que la virtud estará en una mezcla equilibrada de Zumo de Neón y Pastillas para no soñar. 

Y si en tus noches falta sal,
para eso está el televisor. 
Si lo que quieres es vivir cien años,
no vivas como vivo yo. 

En la grabación de la canción original, que se publicó en el disco Física y Química, contó con la participación de la Banda Municipal de Getafe. Un gran despliegue musical que le va como anillo al dedo a esta canción, que bien podría utilizarse en un pasacalles sabinero. Un pasacalles en el que participasen los personajes más icónicos que salieron de su bombín (La Princesa de la boca de fresa, el Jóven Aprendiz de Pintor, La Magdalena, Viridiana, Tolito, El Dioni, su Vecino de Arriba, Calixto, El Hombre del Traje Gris, El Capitán de su calle, El Nano, Las Churumbelas, El Jaro, todo su Delirium Tremes y cerrando la comitiva Todos menos tú). 

Deja pasar la tentación,
dile a esa chica que no llame más.
Y si protesta el corazón,
en la farmacia puede preguntar,
¿tienen pastillas para no soñar?

El que haya acudido a alguno de los conciertos del flaco, sabe que en el momento que agarra los platillos hay dos noticias, una buena y otra mala. La buena es que da comienzo la canción más circense de todo su cancionero, la mala, que el concierto va tocando a su fin. 

10 junio 2019

Hay (con Haydée Milanés)

A Joaquín Sabina y a Pablo Milanés los hemos visto buscar juntos a quién les había robado el mes de Abril, cantarle a Yolanda y entonar al alimón La Canción más hermosa del Mundo. En esta ocasión se vuelven a juntar los apellidos Sabina y Milanés, pero cambiando el nombre propio del apellido cubano. Se trata de Haydée, la hija de Pablo, que ha sacado un disco homenaje a su padre llamado "Amor". Disco en el que recorre la carrera del negro Milánes de la mano de varios grandes artistas, y entre ellos, se encuentra Joaquín.

"Hay un río que espera mi reposo,
hay un cielo que espera mi cantar,
hay un libro que espera por mi goce,
son tantas cosas que no sé como empezar."

El tema elegido ha sido "Hay", una canción que recorre de manera sencilla y certera todos los ingredientes que conforman esta complicada receta a la que conocemos como vida. Son tantos que Milańes no sabe por donde empezar, y tantos son que prefiere terminar la canción. Recorre sus filias, nos plantea sus dudas, nos muestra sus conjuros y se enorgullece de sus amores.

"Hay un pueblo que espera silencioso,

hay un cuerpo que quiero desnudar,

hay un amigo lejano y mentiroso,
son mis amores que me obligan a pensar"

Ese cielo que espera su cantar, para mí tiene varias interpretaciones. Por un lado, todo buen trovador siempre proyecta su voz hacia el cielo, para que éste haga de hilo conductor y reparta su mensaje por infinidad de lugares. De igual manera, cuando la voz de un trovador se apaga, la gente sigue escuchando eternamente sus canciones. Quizá porque el cielo tiene memoria y sigue reproduciendo los viejos mensajes que son dignos de escuchar, o porque el trovador le sigue cantando al cielo, proyectando en este caso su voz desde las nubes.

"Hay una risa al final de cada llanto,
una luz para toda enfermedad,
un corazón que rechaza los quebrantos,
son los conjuros que me da mi mocedad"

En cuanto a los conjuros, nos cuenta que la mejor forma de ponerle
fin a cualquier llanto, es abriéndole la puerta a la risa, ya que esta suele venir acompañada de una luz que ataca a la más oscura enfermedad. La risa es el combustible perfecto para que el auténtico motor de nuestras vidas, que es el corazón, pueda con las subidas más sinuosas que tengamos que afrontar. Esas subidas en las que la cabeza dice no se puede, pero que a golpe de sístole y diástole se terminan por subir. 

"Un espacio al final del cementerio,
de una vez borrará tu vanidad,
que otra vida vendrá si es un misterio,
son esas dudas que me suelen desvelar"

Una canción que hable de la vida, necesariamente tiene que darle un pequeño espacio a la muerte, para que actúe como contrapunto. Nos recuerda que la parca será quien encienda la hoguera de esas vanidades que todos tenemos. En cuanto a la posibilidad de que otra vida exista, como no hay certeza, no puede haber verso ni canción sobre ella. Así que lo mejor es seguir cantándole a la que ya conocemos.

18 abril 2019

La Saeta

La Saeta es la marcha procesional más célebre pero su historia encierra una interesante paradoja. Tienen dos padres, y ninguno de ellos pensó que acabaría convirtiéndose en lo que hoy en día es. El primero fue Antono Machado, que escribió el poema "La Saeta" allá por 1912. En contra de lo que podría pensarse a primera vista, encierra una crítica velada a la Semana Santa de Sevilla. Por un lado es un homenaje a las tradiciones de estos días, a la fe de sus mayores y de su pueblo que se vuelca con sus cofradías. Pero por otro, el propio Machado se siente ajeno a esas costumbres, de ahí que prefiera cantarle al Cristo que anduvo en la mar, y no al que está clavado en el madero. 

"Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús El Nazareno?"

Pasaron muchos años del siglo XX, algunos muy largos, hasta que en 1969 Joan Manuel Serrat rescató varios de los poemas de Antonio Machado, les puso música y de ésta forma consiguió hacerlos llegar a un público mucho más amplio.Los discos homenajes de Serrat a Machado y Miguel Hernández han hecho más por la cultura de este país, que muchas de las reformas de la ley educativa. En ese disco se encontraba La Saeta, a la que puso una hermosa música. En ese mismo año en una entrevista Serrat afirmó que no creía en Dios, que era agnóstico y creía mucho más en el hombre como ente espiritual.

"Oh, la saeta el cantar
al Cristo de los Gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar. 
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz." 

Volvieron a pasar varios años del siglo pasado, y en los años 80 la música original de Serrat fue adaptada para banda y orquesta. La versión que todos conocemos hoy en día se estrenó en 1988 por la Agrupación Musical "Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras". A lo largo de estos 30 años, esta pieza musical ha ido ganando protagonismo hasta situarse entre las más queridas y solicitadas por el público. Una adaptación musical realizada por un agnóstico sobre una letra escrita por un escéptico de la Semana Santa. El mundo está lleno de contradicciones y paradojas, ojalá todas fueran tan hermosas como ésta.  

"Cantar de la tierra mía,
que echa flores,
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores.
Oh no eres tú mi cantar,
no puedo cantar ni quiero,
a ese Jesús del Madero, 
sino al que anduvo en la mar."