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31 diciembre 2009

Especial: Fin de Año


Aunque no haya llenado el blog de pequeños Santa Claus revoloteando en sus trineos, estamos en plenas navidades, y si mi calendario no me falla hoy es el último día del año, hoy es Nochevieja. Al encontrarnos en un día tan especial he rebuscado en la “sabinoteca” y he dado con un vídeo del archivo histórico de RTVE donde aparece Joaquín junto con Ana Belén, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Rosa León y Amaya, cantando “Cualquier tiempo pasado fue peor” en un especial de Nochevieja de…nada más y nada menos que 1986. En ese año yo no estaba ni proyectado. Sin embargo, muchas de las canciones de Sabina no pierden vigencia con los años y “Cualquier tiempo pasado fue peor” es un claro ejemplo.

Cuando llegan estas fechas solemos echar la vista atrás, las televisiones se llenan de resúmenes del año, los que nos dejaron, las bodas, los nacimientos, los hechos más relevantes… . También es en este día en el que solemos echar cuentas (a veces resoplamos) del número de Nocheviejas que llevamos en el mundo, de como hemos cambiado, ahora que está tan de moda sacar imágenes del pasado en la TV. Recordamos normalmente los buenos momentos y tendemos a pensar que antes éramos más felices, disfrutábamos con menos cosas, éramos más inocentes…en resumen, acabamos afirmando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
“Sacude el polvo de tu corazón,
no esperes a que den las doce,
cualquier tiempo pasado fue peor,
más viejos éramos entonces.”


Por eso resulta extraño ver como en esta canción se promulga todo lo contrario, te anima a dejar de mirar el pasado con nostalgia y una cierta idolatría para adentrarte en el futuro más próximo, que puede ser tan bueno o incluso mejor que lo ya vivido. Aparte de esto, son muy acertados los guiños que hacen cada uno de estos artistas a sus propias carreras musicales,  en sus intervenciones individuales dentro de la canción. Así, Amaya de Mocedades comienza con la siguiente estrofa.


“Moza de Mocedades
con la piel acribillada de preguntas,
sola al vacío saltaré sin red,
el nuevo año que despunta.”

El 1 de Enero debería ser bautizado como San Prometeo, ya que es el día en el que más promesas se realizan. Muchas de ellas desde el momento que nacen se sabe que van a ir directas al saco de las falsas ilusiones, de lo contrario el negocio de la tabacalera ya habría dado en quiebra, los gimnasios serían una mina de oro y las academias de Inglés no darían a basto. Mejor que llenarnos la boca prometiendo imposibles, será imaginar en lo que nos pueda suceder sin previo aviso, en aquellas pequeñas cosas (que diría Serrat) que hacen que cada resumen del año sea distinto. Continuamos con Miguel Ríos.
“En el ruedo del rock & roll crecí
con un cometa por montera,
el pan con mis amigos compartí,
viviendo en la carretera.”


Acabo de decir que cada fin de año es distinto, pero todos tienen algo en común, la gente que te rodea. Año tras año vas viendo gente que pasa por tu vida, unos duran más que otros, pero hay algunos que pase lo que pase siempre comparten tus uvas de la suerte. Descontando a la familia, que afortunadamente y por lo general siempre está, es un buen ejercicio ver cuáles de tus amigos de esos que te felicitan el nuevo año efusivamente, estaban los años anteriores, y cuáles estarán los años venideros. Turno para Ana Belén.
“Sólo le pido en esta noche a Dios,
que cierre siempre la muralla,
al miedo, la violencia y el rencor,
que gane el beso su batalla.”

Los buenos propósitos y los buenos deseos también forman parte del protocolo navideño, aunque muchas veces vayan acompañados de la hipocresía. Es muy bonito tener ideas grandiosas, pensar en la paz en el mundo…pero resulta curioso que al mismo tiempo, por ejemplo, seamos incapaces de mantener un buen ambiente en nuestro entorno más cercano, incapaces de salvar viejas rencillas, de evitar meter el dedo en la yaga. A veces queremos ganar demasiado rápido y demasiado fácil el Nobel de la Paz; y hasta ahora solo lo ha conseguido Obama. Ahora alegremos la cara porque llega la intervención de Joaquín.
“Pongamos que hablo del Madrid aquel,
papel de todos mis pecados,
mi canción y mi casa levanté,
con los escombros del pasado.”


Aunque lo bonito sea acordarse de todo lo bueno realizado, quizás sea más productivo hacer memoria de todos los fallos o de las cosas que desafortunadamente se torcieron. Con esos escombros que dice Sabina, en vez de tirarlos al contenedor y olvidarlos lo más rápido posible, podemos hacer nuevas construcciones en el futuro; utilizando la experiencia como muro de carga y la ilusión como forma de decoración. Seguimos con Rosa León.

“Al alba del presente desperté,
con una flor en la cintura,
vuelvo a los diecisiete cada vez,
que el amor me pasa su factura.”

Aunque a medida que vamos creciendo, lo que hacemos es quemar etapas, no se trata de un viaje de no retorno. En determinadas ocasiones, resulta bueno volver a sentirnos como cuando éramos más jóvenes, disfrutar como cuando éramos pequeños, olvidarnos por un instante de nuestras obligaciones y responsabilidades. Son viajes efímeros, pero que consiguen hacernos disfrutar mucho. Por último, hace su aparición en escena Víctor Manuel.

“Soy aquel corazón tendido al sol,
comprometido en la aventura,
de pedir cada año al rey Melchor,
más tiempo para la ternura.”

Aparte de los propósitos, al nuevo año solemos pedirle muchas cosas. La mayor parte de ellas son materiales, o tópicas, pero casi nunca pedimos algo de valor tan incalculable como es el tiempo. Se pueden acumular muchas riquezas, pero si no tenemos tiempo para disfrutar de ellas es como si no valieran nada. Para poder disfrutar de algo, lo primero que se debe tener es tiempo. Por eso al nuevo año le pido tiempo para disfrutar, de la forma de disfrutar ya me encargo yo.
“Cualquier tiempo pasado fue peor,
somos más jóvenes ahora.”

Para terminar, repito el título de la canción, “Cualquier tiempo pasado fue peor”, un ejemplo claro y simple. Hace un año justo este blog no existía, es más, no estaba ni imaginado. Espero que dentro de un año continúe con esta experiencia tan satisfactoria. ¡Feliz año a todos!.


01 septiembre 2009

A la sombra de un León


Un regalo, esta canción es un regalo por muchos motivos. Es un regalo que Joaquín Sabina le hizo a Ana Belén, ya que inicialmente la canción la cantaba ella en solitario y apareció en su álbum con el mismo título. También es un regalo, otro más, que Joaquín le hace a la ciudad de Madrid puesto que está ambientada allí y una de las figuras principales no es otra que la diosa Cibeles. Y por último, también es un regalo para nuestros oídos, aunque esto no es ninguna novedad; ya que narra una preciosa historia de amor entre un demente y una diosa. A fin de cuentas un amor imposible pero hermoso a la vez.


Llegó
con su espada de madera
y zapatos de payaso
a comerse la ciudad.

La puesta en escena es esclarecedora, por un lado tenemos a nuestro demente, a partir de ahora lo llamaré loco para hacerlo más familiar. Este loco que llega desenfadado a una ciudad que tiene todos los visos de comérselo, pero consciente de sus posibilidades (aunque sean escasas a todas luces) llega con la firme decisión de ser él quien se coma el mundo, quien acabe siendo el exitoso.


Compró
suerte en Doña Manolita
y al pasar por la Cibeles
quiso sacarla a bailar
un vals
como dos enamorados
y dormirse acurrucados
a la sombra de un león.

Siempre que intentamos un imposible a lo primero que nos encomendamos es a la suerte, es por eso que nuestro protagonista decide comprar lotería en un lugar tan emblemático de Madrid como es la administración de lotería "Doña Manolita". Una vez hechas las peticiones a la diosa fortuna, por fin se encuentra con otra diosa, La Cibeles. Esta estatua archiconocida de Madrid bien podría representar ese sueño inalcanzable para muchos, esa mujer que de repente aparece ante tus ojos y te obliga, como mínimo a detener tus pasos. En muchas ocasiones, su belleza su perfección te abruma tanto que solo mirarla te parece una temeridad; en otras ocasiones podemos llegar a estar lo suficientemente locos como para atrevernos a invitarla a bailar. Este es el paso más difícil, cuando nos decidimos a sentarnos al lado de esa desconocida que nos ha cautivado de una manera especial. Es complicado sabiendo de antemano que existe alguna traba, da igual del tipo que sea, que bajo una valoración objetiva va a resultarnos insalvable o va a provocar que todo nuestro trabajo sea infructuoso.
Además es muy posible que ante los ojos de un extraño no se pueda demostrar que nuestras intenciones sean tan nobles como pretender dormir acurrucados a la sombra de un león. Esta es una de las joyitas de la canción, la manera en la que Joaquín es capaz de aprovechar la figura de los leones que acompañan al monumento de la Cibeles.


¿Qué tal?
Estoy sola y sin marido
gracias por haber venido
a abrigarme el corazón.

Estamos ante el momento cumbre de la historia y por extensión de la canción también. Ese instante en el que el loco que pretendía a la diosa ve colmadas todas sus aspiraciones. La diosa no solo se digna a hablar con él, si no que además le agradece todos sus enormes esfuerzos por agradarle (esos mismos que temió cayeran en saco roto). Ese pequeño detalle que tiene con él es un balón de oxígeno que le da fuerzas para seguir en su empeño, en ingeniárselas de nuevo para conseguir su proeza. Es algo así como una razón para seguir viviendo, ya que así siempre mantienes tu cabeza ocupada en pensar como la sorprenderás de nuevo la próxima vez; es la mejor forma de agudizar el ingenio.


Ayer,
a la hora de la cena
descubrieron que faltaba
el interno 16.
Tal vez,
disfrazado de enfermero
se escapó de Ciempozuelos
con su capirote de papel.

Desgraciadamente, muchas veces la cruda realidad nos escupe en la cara cuando menos lo esperamos, y cuando más nos puede fastidiar. Es asombroso descubrir como un loco, es capaz de encontrar su momento de lucidez para conseguir su objetivo más puro, la libertad. Como muchas veces he dicho, con la simplicidad se pueden conseguir grandes logros y aquí tenemos un ejemplo. Sin despojarse de su capirote de papel y trazando un plan tan simple como disfrazarse de enfermero en una clínica es capaz de salir de allí. De esta forma tan desenfadada es capaz de plantarse en Madrid y llevarse a la mujer más deseada de toda la ciudad. Desafortunadamente, pocas veces es así, pero es tan bonito pensar que la naturalidad por pobre que sea puede vencer a la artificialidad más elaborada.


A su estatua preferida,
un anillo de pedida
le mangó en El Corte Inglés.

Aquí podemos empezar a vislumbrar el final de nuestro amigo. Con el objetivo de inmortalizar su obra se decide a realizar lo que haría el común de los mortales, comprarle un anillo de pedida a su amada. Sin embargo, el común de los mortales lo compraría pero en nuestro caso contamos con una escasez apabullante de recursos...así que nuevamente tenemos que tirar de ingenio y robarlo.Esta es una situación en la que podemos afirmar con rotundidad que el fin justifica los medios. Movidos por nuestro bello objetivo somos capaces de culminar con éxito nuestra hazaña para nuevamente sorprender a la diosa.


Con él,
en el dedo al día siguiente
vi a la novia del agente
que lo vino a detener.

Para desgracia nuestra, después de mucho nadar morimos en la orilla. Cuando todo parece perfecto, siempre aparece la figura de un agente, la cuál puede ser adoptada por infinidad de personas (que siempre tendrán en común el deseo de que esa historia fracasase, o la potestad para impedir a la diosa ser feliz con su loco pretendiente). Este fracaso y esta injusticia siempre tiene una parte cruel, aparte de acabar con una historia feliz; el agente lucirá orgulloso como propio un trofeo que arrebató a un pobre loco infeliz. Pero hay algo que nunca le podrá arrebatar, el ingenio, la astucia, la bondad, la facilidad que tiene para sorprender a su estatua preferida.


Cayó
como un pájaro del árbol
cuando sus labios de mármol
le obligaron a soltar.

La caída suele ser estrepitosa en estos casos, sobre todo por la altura que se llega a alcanzar. Has llegado tan lejos, mucho más de lo que hubieras imaginado la primera vez que viste a tu diosa, que verte caer, o mejor dicho, ver como te tiran en ese punto es cruelmente doloroso. Las heridas que te quedan en la caída suelen acabar en cicatrices que recuerdas para siempre, pero quizás gracias a ellas seas capaz de trepar la próxima vez con más seguridad.


Quedó
un taxista que pasaba
mudo al ver como empezaba
la Cibeles a llorar.
Y chocó contra el Banco Central.

Lo mejor de todo esto, es no resultar indiferente para la gente. A pesar de haber fracasado aparentemente, has conseguido tener el éxito de dejar huella con todo lo que has hecho. Probablemente ese sea tu único consuelo, ya que aparecerá algún Dios del Olimpo con todo lo artificialmente necesario para llevarse a tu diosa. Pero habrás conseguido que esa diosa haya derramado sus lágrimas por tí, y seguramente que no se olvide de ti jamás.


03 abril 2009

Sabina versionado I

Como suele ocurrir con los grandes maestros, sus obras son perpetuadas por otros artistas. En el caso de Joaquín Sabina, son muchas las canciones que han salido de su puño y letra, para ser cantadas por otras voces. "Peces de Ciudad" es un ejemplo, una bellísima canción que Joaquín escribió para Ana Belén y que posteriormente interpretó él mismo en su disco "Dímelo en la Calle".
Es evidente la diferencia entre las dos versiones, la de Ana Belén es mucho más envolvente debido a su gran voz, mientras que la de Sabina es más terrenal y desgarradora.



La versión que os dejo de Sabina se corresponde a un concierto que dio en Terrassa, el acompañamiento del piano la hace más bella aún.