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25 marzo 2019

Balada de Tolito

Existen grandes canciones que nos dibujan a personajes entrañables que nos gustaría que hubieran existido, y existen grandes personas cuya vida se merece una buena canción. Tolito fue aquella persona y la "Balada de Tolito" es esa canción. Tolito fue un mago en aquella España de los años grises, cuando esa profesión estaba muy alejada del brillo que hoy en día suele acompañarla. Ahora diríamos que era un mago bohemio, pero eso puede confundirnos fácilmente, porque ahora alguien bohemio es el que vive en un barrio hipster de una gran ciudad, viste ropa vintage y se pasea en bicicleta. Tolito era un mago trashumante, de ahí que siempre estuviera subiendo al primer tren que lo llevara de feria en feria, de pueblo en pueblo. 

"Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma"

Realizar un preciso retrato robot de Tolito, le lleva a Sabina exactamente cuatro versos. Con ellos conocemos sus herramientas de trabajo, sus achaques, sus vicios, su uniforme y su rutina diaria. Aquí es la primera vez que se nos habla de los caminos, que le llenan de polvo su ligero equipaje y que a diferencia de los demás no los utiliza para llegar a Roma. Su destino siempre es la próxima plaza del pueblo en la que arrancar una sonrisa a los más pequeños, que suelen ser los que más disfrutan de la magia. Quizá porque todavía la vida no les ha engañado, y en un truco de magia, disfrutan de la magia y no se obsesionan con descubrir el truco. 

"Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela."

Tolito dignificó la profesión de titiritero, con sus limitados medios y su ilimitado corazón. Nadie definiría un oficio como sencillo, pero el de Tolito quizá era el más complicado de todos. Conseguir que por unos momentos su público consiguiera olvidar sus penas, y se asomara a la ventana de fantasía que el mago bilbaíno les abría. Era un mago que venía a buscarte a ti, en la plaza del pueblo, en el andén de la estación o incluso en el vagón del tren. No era un mago al que tú fueras a ver previo pago de la entrada, es un pequeño matiz que hace que la experiencia sea mucho más satisfactoria. La magia es mucho más poderosa cuando no te la esperas, así evitas que tu mente se ponga en funcionamiento para descubrir el truco y se limite a ser fascinada. 


"A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía". 

Esta canción surgió como un encargo que RTVE le hizo a Sabina para el programa "Vivir cada día" en el año 1984. También resultó ser la primera canción a la que puso música su inseparable Pancho Varona. Ambos se unieron al equipo de grabación y acompañaron a Tolito en una de sus "giras" por tierras manchegas durante una semana. El propio Pancho afirmó que aquella gente les resultó tan humilde y encantadora que Joaquín desechó una letra que había escrito antes de conocer a Tolito. Ese es el poder de la gente a la que el corazón se le sale de la camisa. 


"Si quieres verlo ven, busca en el andén,
Tolito siempre está bajando de algún tren.
Si quieres verlo ven, busca en el andén,
Tolito siempre está subiendo al primer tren."

Result parajódico saber que en esos mismos años en los que Tolito hacía el truco del huevo y la bolsa de tela, ante la gente que compraba billetes de segunda en el tren; David Copperfield hacía desaparecer la Estatua de la Libertad frente a un grupo exclusivo de personas. Los caminos de los dos no podían ser más dispares, pero de haberse cruzado seguramente Tolito no hubiera tenido reparos en compartir con él sus trucos. Tolito iba acompañado de un muchacho que acabó tomando su testigo como mago, bajo el nombre de Kofrán. 


"Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá."

Para alguien que toda su vida fue ambulante, siempre en camino en busca de un techo bajo el cual pasar la noche, la muerte no podía significar otra cos que "dejar de caminar". Tolito dignificó el noble trabajo del mago, con su melena a lo Rafael Alberti y su voz aguardentosa. No tuvo una vida fácil, pero la dedicó a alegrar la de aquellos que acudían a su circo que cabía en un vagón o en una ajada cartera de piel. La Estatua de la Libertad sigue ahí, y esta preciosa Balada de Tolito, también. 

12 julio 2009

Balada de Tolito


En las canciones de Sabina nos podemos encontrar todo tipo de personajes, ya que su principal arte es el de contar historias que pueden ser autobiográficas o, como es el caso que nos concierne, vivencias de otras personas. Este tema nos transporta a la vida de aquellos mendigos que se ganan la vida en el inhóspito hogar de la calle. El mendigo en cuestión se llamaba Tolito, y era uno de esos personajes entrañables que te puedes encontrar en cualquier sitio, pero no puedes olvidar fácilmente.

Cuando Joaquín compuso esta canción lo hizo como un encargo para un programa de TVE, "Vivir cada día", que había hecho un seguimiento de Tolito. En un principio Sabina, realizó una letra bastante corriente, pero después de conocer al personaje no dudó un instante en tirarla a la basura para realizar esta pequeña joya. No se trata de una canción comercial, ni propicia para meterla en el repertorio de una super gira, pero encierra una gran historia para reflexionar y disfrutar con ella.

En la actualidad estamos muy saturados de ver a los mendigos en la tele (véase Callejeros) pero como sólo nos muestran la parte más miserable de ellos, sin profundizar en la mayoría de los casos en la persona, para quedarse solamente con el personaje los metemos a todos en el mismo saco estereotipado y lleno de prejuicios.

Tolito era un vallecano y se trataba de un bohemio auténtico, de los que desafortunadamente cada vez quedan menos. En vez de resignarse a su (mala) suerte, lo que hacía era ganarse la vida haciendo trucos de magia por los trenes de cercanía. Comencemos a desgranar la descripción que Sabina hace de él.

"Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma.

Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela."

Un mago corriente no se puede concebir sin una paloma que sacarse de la chistera, o una baraja de cartas con la que hacer las delicias de su público. Un mendigo tampoco se concibe sin su cartoncito de vino y su ropa llena de polvo. Y nosotros tenemos las dos cosas juntas, un mago mendigo. Uno de los versos que más me gustan es cuando dice lo de caminos que jamás llevaban a Roma. Una de las cosas que suelen hacer los mendigos es andar, andar y andar para no llegar a ningún sitio, simplemente para esperar que pasen las horas de otro día más, otro día igual, aquí no hay ni domingos ni festivos...botas de andar sin prisa ya que no tienen un jefe que les esté esperando, ni una cita ineludible, quizá ni siquiera lleven ni necesiten reloj...

"A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena

y abrir una ventana
a la fantasía."

Quizá esto sea lo más bonito que le dedica a Tolito, ya que lo único que lo diferencia de el resto de los mortales es por un lado su apariencia física, algo que todo el mundo puede ver, su melena, y por otro lado su interior, su alma, algo que no todo el mundo puede ver o ni siquiera se dignan en mirar. Todos tenemos un oficio, o al menos un objetivo en la vida, algo que tenemos que hacer diariamente para vivir ¿El oficio de un mendigo? retorcerle el cuello a la pena y abrir una ventana a la fantasía conseguir olvidarse de su desoladora situación, y no sólo eso, en el caso de Tolito además buscar una manera de conseguir darle a la gente algo que no tienen, su fantasía y su felicidad. Es paradójico que alguien que no tiene nada es capaz de darle algo a esa gente que lo tiene (casi) todo.

"Empieza la función, pongan atención,
el circo cabe en un asiento del vagón.

Empieza la función, pongan atención,

billete de segunda, próxima estación."


Lo mejor de este mago es que no necesita de ningún montaje espectacular, ni de ninguna promoción mundial, ni te pide entradas para irlo a ver, no es David Copperfield. Es más, sus actuaciones tienen un horario adaptable a cualquiera, en tu trayecto a la oficina lo puedes tener en el mismo vagón del tren. Es más, no se preocupan de la competencia, no tienen unos mínimos de audiencia para que no les cancelen el show, es por eso que no tienen ningún problema en ayudarse entre ellos, compartir trucos, historias, sueños, miserias, para después brindar con sus botellas de vino al caer la noche. Quizá el mago profesional y triunfador, mientras estos dos brindan en compañía, él simplemente observa el mismo caer de la noche desde su solitaria habitación de hotel.

"Cada vez que se encuentran dos caminantes,
se cuentan sus andanzas y sus querellas,

le cuelgan a la noche un interrogante

y llegan hasta el fondo de las botellas.


Luego, entre cuatro muros y dos escuetos

colchones, rescatados de la miseria,
se intercambian los trucos y los secretos

del arte de ir rodando de feria en feria."


Para despedir la canción y a Tolito, Sabina vuelve a utilizar el elemento del camino, como ya hiciera para comenzarla. Si el leit motiv de la vida del mendigo errante, son sus continuos paseos, que mejor forma de representar su muerte como el dejar de dejar de caminar. Tampoco es algo que les asuste, no tienen asuntos pendiente que arreglar al día siguiente, no les supone un desacarreo importante ni para ellos ni para los que les rodean. Simplemente se encargan de disfrutar su día a día, brindando a tu salud que mañana Dios dirá.

“Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá.”