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06 noviembre 2023

De Purísima y Oro - La Zambra

 

@jsabinablog 💃 De Purísima y Oro, verso a verso. Hoy analizamos a "La Zambra y Los Gabrieles" # #sabina #joaquinSabina #JoaquínSabina #DePurisimaYoro #flamenco #lolaFlores #jsabina #sabinabysaavedra #madrid #zambra #antonioFlores ♬ sonido original - jsabinablog

05 septiembre 2021

Por el Boulevard de los Sueños Rotos

 


"Joaquín, yo vivo en el Boulevard de los Sueños Rotos". Esa fue la frase que Chavela Vargas le dijo al inquilino del número 7 de la Calle Melancolía. Esa frase fue la semilla de la gran amistad entre la Vargas y Sabina. Con esa frase, el flaco se inspiró para escribir una canción que consiguiera burlar todos los miedos. Una canción que homenajease a Chavela y a la historia de su país adoptivo, apuntalando los puentes que unen las tascas de Chamberí con las cantinas de Ciudad de México. Si alguna vez has silbado por Calle Melancolía o has escuchado las sirenas de los petroleros de Desolation Row, tu ruta tarde o temprano te llevará por el Boulevard. 


"En el Boulevard de los Sueños Rotos,

vive una dama de poncho rojo,

pelo de plata y carne morena.

Mestiza ardiente de lengua libre,

gata valiente, con piel de tigre,

con voz de rayo de luna llena"


Para contar la vida de Chavela Vargas seguramente se necesitarían miles de páginas y varios ríos de tinta. Para hacer una descripción perfecta de ella, a Sabina le bastaron seis versos. Con tres colores basta para dibujarla, el rojo de su eterno poncho, el plateado de las canas que ningún escenario se atrevió a teñirle y el moreno de una piel curtida tras varios reveses de la vida. Con tres conceptos se puede repasar su carácter, la valentía con la que vivió siempre, la libertad con la que rompió esquemas y su irrepetible voz de rayo, que la mecía entre el llanto y el canto. Nunca nadie ha cantado "La Llorona" como ella. Cuando consigues asociar tu nombre propio al de una canción popular, estás afianzando tu paso a la posteridad. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

pasan de largo los terremotos,

y hay un tequila por cada duda. 

Cuando Agustín se sienta al piano,

Diego Rivera, lapiz en mano,

dibuja a Frida Kahlo desnuda" 

Recorrer la biografía de Chavela es como recorrer un museo histórico del México del siglo XX. Estaría repleto de cuadros de Diego Rivera y de Frida Kahlo, y el hilo musical correría a cargo de José Alfredo Jiménez y de Agustín Lara. Si has ido a alguno de los restaurantes mexicanos de "La mordida" en Madrid, habrás comprobado que en sus murales se encuentran dibujados varios personajes memorables del país azteca. Casi todos ellos estuvieron presentes en su vida, y Sabina no dudó un segundo en buscarles acomodo dentro del boulevard. Es aquí donde la canción aumentó sus dimensiones, y no se limitó a ser un homenaje a Chavela Vargas, sino a todo el país. Otro pasito más para que ésta también alcance el status de canción popular en algún momento, si es que no lo ha hecho ya. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

desconsolados van los devotos,

de San Antonio pidiendo besos.

Ponme la mano aquí Macorina,

rezan tus fieles por las cantinas,

paloma negra de los excesos"


Pedro Almodóvar dijo una vez que desde Jesucristo nadie había abierto los brazos igual que Chavela. Si ya la habíamos dibujado antes con tres colores clave, al lienzo basta con añadirle un par de trazos que dibujen sus brazos en esa posición de divinidad absoluta. Si el chavelismo hubiera sido una religión, su lugar de oración no sería otro que una cantina; en la que siempre hubiera una botella de tequila para disipar cualquier duda por profunda que fuera. Entre sus oraciones estarían Macorina y Paloma Negra, dos canciones claves en el repertorio de la Vargas. La primera, una canción de amor a una mujer cubana, mestiza, mitad negra, mitad china. La segunda, una canción de desamor, de las consecuencias de una infidelidad. El canto y el llanto, siempre presentes, siempre en un lugar preferente de la vida de Isabel Vargas Lizano. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

moja una lágrima antiguas fotos,

y una canción se burla del miedo.

Las amarguras no son amargas,

cuando las canta Chavela Vargas,

y las escribe un tal José Alfredo." 


Ese llanto que se escapa cuando de repente se aparece ante ti una vieja foto de un pasado, que aunque se haya superado nunca se olvida; y ese canto que suena con fuerza y sirve para espantar a esos fantasmas del pasado. Un canto que pone de pie a los que siguen brindando por un futuro más brillante. José Alfredo Jiménez firmó letras de infinidad de canciones que seguramente conoces y nunca te has parado a pensar en su autoría (si no te lo crees, te reto a que lo compruebes, no menos de 3 las has cantado más de una vez). Chavela Vargas le ha puesto voz a varias de ellas, y en muchos casos ha dejado el listón tan alto, que nadie ha sido capaz de superar su marca hasta la fecha. 


"Se escapó de una cárcel de amor,

de un delirio de alcohol,

de mil noches en vela. 

Se dejó el corazón en Madrid,

quién supiera reir,

como llora Chavela."


Durante muchos años Chavela escandalizó a la gente de la época, cuando en las salas de fiesta aparecía con vestimenta de hombre. En aquellos años no podía proclamar a viva voz su homosexualidad, pero ella consiguió escapar de esa cárcel de amor. El alcohol fue su siguiente gran infierno, hasta el punto de provocar su retirada prematura de los escenarios a finales de los 70. Pero fue otra batalla que consiguió ganar a principios de los 90, y justo ahí fue cuando Joaquín Sabina apareció en su vida y se colocó la primera piedra de este boulevard. Si Sabina tardó 500 noches en aprender a olvidar a una mujer, Chavela se pasó 1000 de esas largas noches en vela.  


11 mayo 2021

Oiga, Doctor


2020 nos provocó a todos un profundo sentimiento de preocupación por nuestras personas más queridas y más vulnerables. Afortunadamente 2021 nos está cambiando ese pesar, y ahora tenemos un sentimiento de pequeña victoria y euforia contenida, cada vez que una de esas personas van recibiendo su dosis. Tenía que ser en el mes de Abril, el más apreciado por Joaquín, cuando él recibiera su primer empujón de vuelta a la vida moderna.


Recordar más las noches que los días, que nos dieran la una, las dos y las tres, que nos calasen hasta los huesos los besos sin dar, que se nos echara encima la hora maldita en la que los bares cerraban... Durante mucho tiempo pensamos que eso ocurría exclusivamente en la vida canalla de Joaquín. Y sin embargo, la realidad nos ha demostrado que esas costumbres eran muy nuestras también. Montado en su caballo de cartón, Sabina ya advirtió que era más tolerable que nos robasen los días que las noches. Ha sido mucho tiempo sin poder levantarle la falda a la Luna.

Esa es la vida que poco a poco queremos recuperar, queremos volver al puesto del rastro, queremos volver al Café de Nicanor, queremos volver a brindar con zumo de neón, necesitamos recuperar el ruido, jugarnos la boca, reclamamos que el diablo se ponga de nuestra parte, deseamos lucir nuestros tatuajes de este pasado bucanero y, pasados los años, intentaremos negar que estuvimos paseando demasiado tiempo por Calle Melancolía. 

11 marzo 2021

¡Eh, Sabina!

En muchas canciones de Sabina se puede percibir que ciertas andanzas están basadas en hechos reales, en sus hechos reales para ser más concretos. Hay otras canciones en las que él se ha encargado de despejar cualquier género de dudas; aunque en su último disco decidiera darle un giro al guión y nos lo negase todo. Lo niego todo es una canción retrospectiva de su carrera, y ha sido el contrapunto perfecto a otra canción que resultó ser una profecía de su personaje. Se trata de ¡Eh Sabina!. Cuando su carrera empezaba a despegar, Sabina decidió poner las cartas sobre la mesa, dejando claro que sus pasiones (mal llamadas vicios) iban a estar muy presentes. 

"Como fumo demasiado

 mi voz se empieza a quebrar,

sueno tan desafinado,

si, do, re, mi, fa, sol, la...

Vivo del cáncer a un paso

sin hacerles caso a..."

Por aquel entonces apenas se percibía que su voz hubiera empezado a quebrarse, pero quizá el ya era consciente de que el aguardiente se iba a quedar a vivir para siempre en las arrugas de su voz. Si tuviéramos que elegir un objeto que representara a Sabina, seguramente habría consenso con el bombín. Pero no olvidemos que hasta que el siglo XX no llegó a su fin, ese complemento no tuvo un papel tan protagonista. Ampliando el horizonte temporal, el cigarrillo ha sido el único que le ha acompañado desde el principio, y ni siquiera una nube negra consiguió arrebatárselo de las manos. 

"Como bebo demasiado

y no me sé controlar,

del trabajo me han echado

por falta de seriedad.

Que me pongan otro vaso,

no pienso hacer caso a..."

Sabina siempre le mostró sus respetos al Whisky, rápidamente nos dejó claro que él no era de mancillarlo a base de sodas. Como un buen bebedor profesional, era más de dejarlo on the rocks, aunque eso implique que esos pequeños placeres vitales sean tan intensos como efímeros. El tequila también ha ocupado un lugar privilegiado en el Sabina Bar, aunque Chavela Vargas le confirmó que el mejor tequila ya se lo bebieron entre ella y José Alfredo. Sin embargo, la historia nos acabó mostrando como los tequilas acabaron perdiendo la batalla por 6 a 1, frente a su otra pasión, las mujeres. 

"Como salgo demasiado,

con chicas a vacilar.

Del trabajo me han echado,

por falta de seriedad. 

Gozando las noches paso,

sin hacerles caso a..."

Pese a que sus aves de paso todavía no habían roto el cascarón, Sabina ya nos iba avisando de cuál iba a ser su mayor vicio, pasión, inspiración y perdición. Como sus princesas acabarían siendo superstars y su Magdalena acabaría llenando el vacío dejado por su Soledad. Como las medias negras, bufandas a cuadros y minifaldas azules acabarían vistiendo a frentes altas y lenguas largas. Y, finalmente, contra todo pronóstico como una Rosa de Lima acabaría proporcionándole la felicidad doméstica a la que tantas veces burló. 

"Los que me dicen...

Eh, Sabina, ten cuidado con la nicotina. 

Eh, Sabina, ten cuidado con el Paternina. 

Eh, Sabina, ten cuidado con la Josefina.

Naranjas de la China, no,

dame sexo y rock and roll."

02 febrero 2021

Por el túnel

 


¿Te imaginas que hubiera una canción que combinase las historias de Princesa y la Magdalena? ¿Y si te digo que esa canción ya existe? ¿Y que esa canción la escribió Sabina un poquito antes que la historia de la muñeca de sucia camisa, y muchos años antes que la de la más señora de todas las putas? Pues acompáñame a transitar este túnel donde solamente las flores más oscuras consiguen florecer mientras el resto se marchitan. 

"Por el túnel" le dio el pistoletazo de salida a esas historias de Sabina y las mujeres que acaban desfilando por el filo de la navaja, toreando a la vida con su bolso y librando batallas que en numerosas ocasiones las gana el olvido. Con su maestría habitual (aunque por el año 1984 era incipiente todavía) en los dos primeros versos ya nos consigue situar perfectamente en el plano de esta canción. Un viaje nostálgico hacia un tiempo mejor, y hacia un lugar en el que fue muy feliz. No tan grandilocuente como Comala, en esta ocasión es simplemente la casa con jardín de una vieja amiga. Si en su niñez la referencia cinematográfica por excelencia de Sabina eran las películas de romanos, en esta ocasión, más a medio camino entre la juventud y la madurez, nos traslada al lejano oeste. El porta su sombrero de llanero solitario y ella su cancán de bailarina. Y cuando todavía no nos hemos terminado de bajar del caballo ya sabemos del paradero de esta mujer; un bar de luces azules, rojas y amarillas. 


Regreso al tiempo en que te conocí

Cuando el mundo acababa en tu jardín

Yo era el cowboy más duro de la Unión

Y tú la bailarina del saloon

Todas te aventajaban en virtud

Pero ninguna daba lo que tú

Luego volaste, alguien me contó

Que has hecho del amor tu profesión


Y sin tiempo apenas para digerir esta secuencia de acontecimientos, aparece el estribillo para asestar un golpe certero; un cóctel explosivo que mezcla nostalgia, remordimientos y enlaza los momentos claves de esta travesía por el túnel. Con una referencia temporal, en este caso el invierno (probablemente seguido de un robo primaveral). Con una referencia social, ese amigo que decidió apearse de su vida, no sabemos pero intuímos que con secuelas importantes en la vida de ella. Y, finalmente, con una referencia personal en la que se empezó a torcer el renglón de un cuento de hadas; un abandono y varios resbalones que le acaban poniendo en una casilla del tablero en la que nunca pensó que acabaría. Es ahí donde la encuentra de nuevo el tipo más duro de La Unión. 


Desde que aquel invierno terminó,

desde que aquel amigo se esfumó,

desde que decidiste abandonar,

desde que comenzaste a resbalar 

Por el túnel que lleva

donde crece la más oscura flor 

de la ciudad.


El tramo final de la canción le ofrece un pequeño consuelo a la, en teoría, desdichada protagonista de la historia. El cowboy ya no presume de la dureza de antaño, probablemente las muescas que antes lucía en el cinturón ahora le duelen en el corazón. Con un breve repaso de como los avatares de la vida han ido afectando a todos los de aquel grupo de antaño, descubre que nadie tiene un brillo particularmente fuerte. Que si al final de este túnel se ve una luz, no es porque a ellos les haya ido especialmente bien. Con un verso pone sobre la mesa como esa felicidad doméstica de hijos y domingos de fútbol está más cerca del tedio que de la pasión. Intentando recuperar esta última, acaban concertando una cita por los viejos tiempos. Y como si de una confesión se tratase, le acaba concediendo la absolución. 


Yo sigo igual, ya ves, aquí en Madrid,

las cosas no dan mucho más de sí.

Un día te llamo y vamos a cenar,

espero me hagas un precio especial.

El resto de la banda se perdió,

el maldito reloj los engulló, hacen quinielas, hijos,

van al bar, tu oficio no es peor que los demás.


Esta canción también fue la primera vez en la que pudimos disfrutar de la estrecha amistad entre Joaquín Sabina y Los Secretos. Los hermanos Urquijo grabaron su propia versión de este tema, con un areglo musical diferente. Son los dos únicos registros musicales que tenemos de este tema. Lástima que Sabina nunca haya decidido rescatarla. Por el túnel conseguimos llegar a las islas de la moda de Princesa y aparcamos junto a las caderas de María de Magdala. 





10 noviembre 2020

Doña Pura

Es complicado hablar de canciones inéditas de Sabina a estas alturas, cuando su discografía oficial y la no oficial ha sido escrutada hasta el extremo. Aún así hay una canción que llama la atención por haber pasado muy de puntillas, y que contiene un verso que podría considerarse de profético "Aquella historia 

que nunca ocurrió". 

Se trata de la canción "Doña Pura". Una canción que Sabina firmó junto a Noel Neto y apareció en la I Antología de cantautores andaluces. Pese a haberle perdido el rastro durante muchos años, el único registro audiovisual con el que contamos incluye una pequeña presentación por parte del propio Joaquín. La cantó durante el primer gran disco en directo junto a los Viceversa, y la introdujo de la siguiente forma:

"Esta canción que viene ahora es otro estreno. Yo he querido contar en ella, esas historias que oíamos los niños de posguerra alrededor de la mesa camilla. Siempre hablaban de una tía, o de una señora que había en el pueblo, o de una tía nuestra vestida de negro a la que le había pasado algo horrible. Siempre lo oíamos con medias palabras, nunca sabíamos muy bien que había pasado. Ese tipo de atmósfera siniestra he querido ponerla en esta canción. Se llama Doña Pura". 

"En esa postura,

tal como hoy la veis, 

lleva Doña Pura 

desde el 36.

Enterrada en vida,

carne de alcanfor,

oxidada como el tic tac

de su reloj". 

En esta canción Joaquín vuelve a demostrar su enorme maestría a la hora de dibujarnos a un personaje con cuatro versos. Al poco de arrancar esta canción ya tenemos un boceto bastante preciso del aspecto de Doña Pura. Una mujer que no cuenta en las cifras oficiales de bajas de una guerra fratricida, pero cuyas heridas jamás suturan. 

"Noche interrumpida,

por enaguas malheridas,

brazo en alto y vino peleón. 

Soldados que 

la llaman por su nombre,

sudor de hombre,

en su habitación". 

En la siguiente estrofa de la canción pasa a relatarnos los sucesos que provocaron la caída en desgracia de Doña Pura. Con brevedad y contundencia nos relata el quién, el cómo y el dónde. Todo menos el por qué, y es que para esa pregunta, casi un siglo después seguimos sin encontrar una respuesta que no sea la sinrazón. Las retaguardias de las guerras muchas veces eran lugares más cruentos que el frente de batalla. En esos lugares las luchas estaban totalmente desequilibradas, las botas militares aplastaban sin piedad los cuellos civiles más indefensos. 

"Cuerpo diminuto,

cera sin arder,

riguroso luto, 

desde aquella vez,

en que la tijera,

de la humillación,

se clavó un amanecer,

en su corazón". 

Las represalias eran tremendamente crueles, a veces ocultas entre cuatro paredes y otras veces con escarnio público para dejarlas señaladas de por vida. Las tijeras arrancando a jirones el cabello de las mujeres, era uno de los métodos más comunes y vergonzantes que se aplicaron en aquellos años. Este es el episodio que le ocurrió a Doña Pura, y que Joaquín nos relata a pesar de que durante muchos años le dijeron que no hablase del tema. Esa cera sin arder, es esa vida truncada en los primeros compases, cuando todo deberían ser sueños realizables y no pesadillas consumadas.  

"Cada vez que un coche,

reproduce aquella noche,

derrapando bajo su balcón. 

Como un flashback 

regresa a su memoria,

como una obsesión,

aquella historia,

que nunca ocurrió"

La frase que cierra la canción es la más demoledora de todo el relato. El golpe definitivo era la ley del silencio que obligaba a todo el mundo a no hablar de aquellos sucesos. Un silencio que servía de amnistía a los culpables y de condena perpetua a la víctima. El peligro de no conocer la historia de un pueblo, es que abre la puerta a una posible repetición de sus episodios más negros. Pero igual de peligroso es intentar taparla deliberadamente o reescribirla a beneficio propio cuando las generaciones pasadas ya no están presentes para dar fe de ella. Sabina puso su granito de arena con esta canción dedicada a tantas Doñas Puras que vivieron en blanco y negro toda su vida, y que en los 80 todavía estaban vivas para escuchar este homenaje. 

20 octubre 2020

Partido a partido


Motivos de un sentimiento fue el título del himno centenario que Joaquín Sabina compuso para el Atlético de Madrid, y en aquella letra enlazaba el antiguo Estadio Metropolitano con el contemporáneo Vicente Calderón. El paso de los años han revertido el orden de aquellos versos, ya no queda rastro del mítico estadio de la ribera del Manzanares (donde curiosamente han regresado los patos que tan extraños nos resultaban) y el nuevo templo vuelve a llamarse Metropolitano. Pero los sentimientos no han cambiado, esos siguen muy presentes con algunas muescas nuevas que el joven pero intenso siglo XXI ha dejado a su paso. 

"Aunque apenas queda un socavón,

 junto al Manzanares,

y atascos en los bulevares

 de mi corazón "

El arranque de la canción se centra mucho en una imagen que ha ido socavando el corazón de los colchoneros al mismo ritmo que la demolición del estadio iba ocurriendo. No fue una detonación rápida, esas duran unos segundos, y te proporcionan un vídeo impactante, pero duran menos tiempo en el recuerdo. El estadio ha ido desapareciendo lentamente durante muchos meses, y quien circulase por la mítica M-30 de Madrid ha sido testigo de ese fundido a negro. Hubo incluso un pequeño lapso de tiempo en el que un desvío permitió que los coches circulasen por lo que durante mucho tiempo fueron las bandas en las que galoparon ilustres jugadores atléticos. 

"Los profetas de anteayer,

 son gaviotas de alas rotas muertas de sed,

gatos sin botas"

Todos conocemos el cuento del gato con botas y de como ese astuto felino consiguió hacer que un campesino se convirtiera en marqués rápidamente. No es esta la historia del Atlético, por eso Sabina descalza a este gato del sur de la capital. El camino ha sido muy tortuoso, pagando caros peajes en la autopista que les llevó al infierno. Pero las botas tienen un recambio de lujo, los Zapatones de Luis Aragonés, cuyo espíritu está muy vivo en esta canción. Es un club que nunca ha dejado de soñar, por muchas pesadillas que les hayan dejado desvelados en noches perdidas y frías. La referencia gatuna también está presente en la ciudad de Madrid, es una forma de validar la autenticidad de tu carnet de madrileño; contando hacia atrás el número de antepasados que nacieron allí. En este caso, se podría validar por el número de feudos atléticos en los que tu familia ha llorado. 

"Al balcón de la soledad trepan los náufragos,

malheridos de tanto remar contra el huracán. 

En el trono de Neptuno donde no cabe ninguno

que no sepa soñar. 

Partido a partido..." 


Esta canción la escribe Sabina en el 2020, con lo que este año ha significado para toda la humanidad; y en especial a los Sabineros, que se nos empezó a torcer un poco antes que al resto con el accidente que Joaquín sufrió en Febrero. Esta es la primera letra que publica Joaquín tras haber tenido que remar por enésima vez contra la adversidad. Ha conseguido mezclar los sentimientos de un club luchador, con los de todas las personas que han pasado por momentos difíciles en estos meses. El videoclip de la canción gira en torno a esa idea, poniéndole cara a las asépticas estadísticas que se han convertido en rutina. Las palabras resistir, luchar y aguantar han sido repetidas hasta la extenuación en los picos de la pandemia, quizá le resultasen poco familiares a mucha gente; pero no a los colchoneros, para ellos es su credo particular. 

"No me habléis de resistir,

es mi Atleti de Madrid. 

No me vengan con lamentos,

hablo de sobrevivir" 

Pero para que esas palabras calen en el equipo y se conviertan en la bandera que la afición ondea cada semana, hace falta una arenga contundente. De eso también van sobrados en el otrora Atlético de Aviación, y la canción no se olvida de ese momento crucial previo a saltar al campo. Muchos han tenido que tirar regates muy complicados en estos meses. Algunos han perdido el balón en un punto de no retorno, otros han salido trastabillados con lesiones de larga duración, pero también hay quién ha culminado la jugada consiguiendo colocar el balón en la escuadra. Se conocen de memoria el boulevard de los sueños rotos, lo han recorrido en numerosas ocasiones, y a pesar de ello nunca dejan de abrazar a Morfeo. 

"Y seguir coronando montañas,

y seguir conquistando escaleras.

En el tiempo de descuento,

regateando al porvenir"

En el mundo del fútbol siempre se está buscando al sucesor del que ocupa el trono en cada momento. La imagen cuando se produce una sustitución en el campo cala muy hondo, y todos incoscientemente siempre estamos pensando en quién será el futuro 10 del equipo. En esta canción esto ocurre por partida doble. El arranque lo realiza Sabina y tras los primeros compases se le une Leiva, que se ha criado en la cantera de la Calle Melancolía. Y los versos finales sirven para enlazar las dos figuras más relevantes de la historia rojiblanca, la frase célebre de Luis Aragonés da paso al leit motiv del Cholo Simeone. Algo parecido ocurre entre padres e hijos, cuando la pasión por unos colores (y por unos artistas) se comparte y se acaba convirtiendo en legado.  

"Y ganar y ganar y ganar,

y ganar y volver a ganar. 

Partido a partido,

partido a partido"

25 mayo 2020

El Caso de la Rubia Platino

Se han hecho infinidad de películas con menos guión que esta canción. Si tuviera que resumir la canción en una frase sin duda sería esa. Dentro de las diversas historias que Sabina nos ha cantado a lo largo de los años, tenemos algunas que hablan de lugares, de personajes y de vivencias más o menos autobiográficas. "El Caso de la Rubia Platino" es una novela negra perfectamente adaptable al mismo género cinematográfico. Tiene todos los ingredientes necesarios, una trama, dos personajes protagonistas y carismáticos, planos cortos, planos largos, ambientación, giros de guión y todo ello contado con el nervio que requiere condensarlo todo en un metraje de 5 minutos. 

"Me adelantó un talón de setecientas,
más gastos, sin contar otras quinientas
en fichas del casino. 
Mi último tren llegaba con retraso,
así que decidí aceptar el caso
de la rubia platino"

En la primera estrofa ya conocemos a todos los personajes de la historia así como el escenario en el que se va a desarrollar la historia. Alguien recibe un encargo bien pagado por un caso que involucra a una rubia platino. En el pago van incluidas una buena cantidad de fichas del casino, y además se nos habla de un último tren que no terminaba de llegar. Si sumamos a la ecuación un casino y una rubia platino, nos pueda venir a la mente rápidamente la película de Scorsese protagonizada por Sharon Stone. Pero estas son las primeras pinceladas simplemente, en breves tendremos un par de secuencias que terminen de perfilar ambos caracteres. 

"Yo era un huele braguetas sin licencia,
quemado en la secreta por tenencia,
extorsión y líos de faldas. 
Estaba, como buen ex-policía,
a sueldo de un pez gordo que sabía
cubrirse las espaldas" 

No esperéis nombres propios en esta canción, es parte de la magia, cada uno puede hacer su retrato robot en base a la descripción que Sabina hace de ellos. Empezamos con el "huele-braguetas", un policía que ha sido expulsado del cuerpo por diversos delitos. Alguien acostumbrado a moverse por los lugares más turbios y por las noches más negras, y que en esta ocasión acepta un encargo de un capo. Creo que más de uno ya le está colocando una gabardina, un sombrero y una densa humareda a modo de aureola (de maldito bendito). 

"Ninguna zorra vale ese dinero,
pensé, mientras dejaba mi sombrero
nuevo en el guardarropa. 
Cantaba regular, pero movía
el culo con un swing que derretía
el hielo de las copas" 

En la tercera estrofa entra con fuerza la rubia que da título a la historia. Curiosamente en su descripción ya nos encontramos de bruces con las contradicciones y luchas internas a las que se enfrentará el quemado policía. Empieza desdeñando su supuesto valor cuando todavía no se ha producido el primer encuentro. Pero rápidamente su valor empieza a fluctuar y su movimiento de caderas consigue alterar el estado del hielo de su copa y de su ritmo cardíaco. 

"Cuando salió por fin del reservado,
sentí que las campanas del pasado,
repicaban a duelo. 
La última vez que oí esa melodía,
me recetaron tres años y un día,
más IVA, en la Modelo"

Antes de entrar de lleno en la trama, la narración nos hace un flashback para confirmar que todos los asuntos turbios de este huele braguetas le habían llevado directamente a prisión. Concretamente, tres años en la cárcel Modelo.

"Los besos que dan las chicas malas
salen más caros cuando los regalan
y huelen a fracaso.
Pero el croupier me echaba cartas buenas
y la rubia platino era morena
y el caso era un gran caso" 

Una vez que tenemos claros los perfiles, podemos entrar de lleno en la trama que une a esta pareja, tan extraña y tan común en el imaginario colectivo. El ex policía empieza a ganarse la confianza de la rubia y ambos ruedan al mismo ritmo que las ruletas del casino. Curiosamente empieza a ver como la fortuna del juego y la amorosa se van poniendo de cara. No se dice explícitamente el tiempo que transcurre en esta conquista, se deja abierto a la imaginación. En estos asuntos cada uno tiene sus técnicas, sus tiempos, sus gestos, sus detalles y sus sutilezas en el interlineado de los mensajes. Algunos son expertos en explosivas carreras de velocidad, otros se manejan mejor en carreras de fondo. En ambos casos, lo importante es alcanzar la meta el primero; la medalla de oro de un velocista tiene los mismos kilates que la de un fondista.

 A partir de aquí comienzan diversas revelaciones importantes, la rubia se torna en morena, y comenzamos a olvidar el mandato original era acabar con su vida. Incluso podemos cuantificar esta transformación de forma muy objetiva, al principio consideraba que su precio estaba sobrevalorado, ahora le acaba confirmando que se había quedado muy corto en aquella estimación. 

"En un bistró del puerto de Marsella
nos fuimos demorando entre botella
y botella de Oporto. 
Los que pusieron precio a su cabeza,
le dije exagerando su belleza,
se habían quedado cortos"

En una historia donde nos encontramos combinaciones tan explosivas como la belleza de la rubia y la peligrosidad del ex agente de la ley, no es casualidad que la acción discurra en Marsella. Una ciudad que también cuenta entre sus adjetivos más calificativos los de bella y peligrosa. En una historia donde las situaciones límite son frecuentes, tampoco es casualidad que se haga referencia al Oporto. Una bebida que se encuentra en el límite de ser considerado como un vino o como un licor, y que cuenta con un porcentaje de alcohol que puede ser traicionero. 

"Puede que me estuviera enamorando
porque antes del café cambié de bando,
de hotel y de sombrero. 
Mi viejo puso un cuarto con dos camas,
fingiendo que la dama era una dama
y su hijo un caballero"

Llegados a este punto el giro del guión inicial ya se ha consumado. Los sentimientos se le han cruzado y han puesto patas arriba el negocio que se traía entre manos al principio. Redirige sus pasos y en vez de dirigirse a un hotel, le abre la puerta de su dormitorio y jugando con la ambigüedad de la caballerosidad asistimos a la consumación de la intensa relación. 

"Ni siquiera, señores del jurado,
padezco, como alega mi abogado,
locura transitoria. 
Disparé al corazón que yo quería
con premeditación, alevosía
y más pena que gloria"

Pero esta historia había empezado en blanco y negro, con una presencia mucho más notable de los tonos oscuros que los claros, y parecía que estaba empezando a teñirse de color de rosa. Nada más lejos de la realidad. Tras una elipsis brutal, el guión vuelve a dar otro giro, completando los 360 grados y volviendo a la posición de partida. El ex policía vuelve a dejar de escuchar el compás que su corazón le había ido marcando hasta ahora, y acaba disparando a la dama, completando el encargo para el que había sido contratado. De repente nos encontramos con él testificando, como un pez de ciudad más, ante un jurado al que le confirma que ya no le quedan agallas para eludir la justicia. 

"Para jugar al BlackJack y ser un duro
andar de escaso de efectivo
es igual que pretender envidar
con un farol al futuro. 
No por casualidad 
me temen en los casinos. 
Diez de los grandes por seguirle los pasos
a la rubia platino"

"Para no ser un cadáver en el tranvía
aparte de tener gramática parda,
hay que saber que las faldas son una lotería. 
Con luz de gas, brilló mi lámpara de Aladino. 
Me daban diez de los grandes
por el caso de La Rubia Platino" 

Ya sabíamos que este personaje había pasado más de una noche en la posada del fracaso y que se encontraba plenamente cómodo en el universo del perdedor al que tanto ha cantado Joaquín. El cierre final de la canción nos lo sitúa barruntando que esos diez de los grandes que le habían prometido, más el escarmiento de no haber ganado nunca el premio de la lotería que esconden las faldas; eran suficiente justificación para la decisión que había tomado. Ahora ya solamente nos queda dar paso al plano final, un fundido a negro, una cámara que se aleja del patio de la prisión donde este villano volverá a cumplir condena, y finalmente, un brindis en memoria de la rubia platino con esa copa cuyos hielos sublimó a golpe de cadera. 



 

28 abril 2020

Cuando a todos nos robaron el mes de Abril

Hasta hace poco si alguien clamaba haber sido víctima de un robo, y ese robo resultaba ser el preciado mes de Abril; a todos nos vendría al a cabeza, un hombre de traje gris, una chica de BUP o una madre derrotada en un sillón. Esos tres personajes le bastaron a Sabina para describir a la perfección esa sensación de derrota, tristeza y desamparo. Uno de ellos tuvo el premio de titular a ese disco de 1988, y los tres juntos consiguieron la inmortalidad que le da que el gran público coree ese estribillo en todos los conciertos. Porque todos hemos coreado "¿Quién me ha robado el mes de abril?" desde la distancia prudencial que te da el observar una historia sin llegar a protagonizarla. Pero todo eso cambió en 2020.

En 2020 apareció una pandemia, que nos pilló sin vacunas ni letanías. Su llegada fue escalonada, pero justamente fue el mes de Abril  el que desapareció de todos los calendarios del mundo. De repente todos, en mayor o menor medida, nos vemos llevando un traje gris, suspendiendo asignaturas pendientes y anclados en un sofá. Estamos protagonizando la canción y preguntándonos ¿cómo pudo sucederme a mi?. A ese estribillo se le podían intercalar millones de historias equiparables a las de esos tres personajes que todos conocemos. A Joaquín ya se le había dado el título de compositor de las bandas sonoras de nuestras vidas. Ahora también se le está otorgando el título de verdadero profeta (aunque estemos en tiempos oscuros), ahora que nada es urgente, que todo es presente, que no arrancan los coches y las ciudades se llenan de largas noches y calles frías.

Ya sabíamos que el mes de Abril se guardaba en el mismo cajón que el corazón. Ahora también sabemos las consecuencias que tiene esa pérdida. A algunos les ha dejado agujeros que permanecerán para siempre como cicatrices cuando este mes nos sea devuelto en años venideros. Pero sin prisas, que cuando salgamos de esta ya sabemos con qué fuerza tendremos que cantar nuestra supervivencia, "¡maldita sea!". Para ir recargando esas fuerzas, y que sean proporcionales a estos lamentos por la primavera perdida, recomiendo buscar esos más de cien motivos y esas cien pupilas donde vernos vivos que también Joaquín relató hace mucho tiempo.

22 marzo 2020

Siete Crisantemos

El número siete fue el primero que nos indicó Sabina cuando empezó a cantarnos historias sobre la melancolía, y a ese número regresó unos cuantos años después para darle otra vuelta de tuerca a ese concepto tan conocido y extraño a la vez. El siete, conocido como número de la suerte, se convierte en el conductor principal de la canción que recorre varios de los caminos más tortuosos de la vida. Siete Crisantemos es una de las canciones crípticas de Joaquín en la que se van intercalando muchas de sus frases más célebres, y probablemente sentase las bases del acuario de los Peces de Ciudad. 


Al igual que en las obras maestras del cine, el arranque de la canción ya te agarra fuerte de las solapas y te suelta un par de sentencias que te dejan claro, que vas a asistir a una clase magistral de lecciones de vida. Quién más, quien menos ha oído hablar del Karma y sus consecuencias, de cómo es el responsable de balancear las acciones de héroes y de canallas. 


"Si alguna vez me han dado más de lo que tengo,
he dado algunas veces más de lo que doy."


Podemos situar a Calle Melancolía y a Peces de Ciudad como precuelas y secuelas de Siete Crisantemos. Cuando Sabina paseaba por su calle, nos pedía que no preguntásemos hacia donde dirgía sus pasos. En Peces de Ciudad nos recomendaba que al lugar dónde habíamos sido felices no tratásemos de regresar. Aquí se encuentra justamente en ese cruce de caminos, quiere olvidar ese desolado paisaje de antenas y de cables, y duda de la existencia de ese lugar (Comala) al que quiere dirigir sus pasos. 


"Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo,
y puede que no exista el sitio a dónde voy."

Alguien que alargó su juventud hasta sus cuarenta y diez, que usó los bares de oficina y cuyas noches se midieron usando la escala 19:500 no podía abrazar jamás el calor del hogar. Aquí nos está mostrando el estilo de vida que llevó hasta el límite. Respecto a las noches pasadas en el infierno, esto le suele ocurrir a los valientes y a los desdichados. Y de entre ellos, solamente los más dotados son capaces de regresar y no muchos se atreven a reconocerlo. Joaquín si lo hace, y es a partir de aquí donde nos abre otra puerta para avanzar a una fase mucho más compleja. 

"A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado,
del calor de la lumbre del hogar me aburrí. 
También en el infierno llueve sobre mojado,
lo sé porque he pasado más de una noche allí."

Comienza un viaje en busca de respuestas a preguntas que nunca se hicieron o que no se quisieron contestar. Hay secretos que acaban en la tumba, hay nostalgias de cosas que no sucedieron jamás, hay caminos que nunca se atrevieron a recorrer. Los crisantemos y el cementerio son las dos imágenes más extremas, son el final de la historia. 

"En busca de las siete llaves del misterio,
siete versos tristes para una canción,
siete crisantemos en el cementerio,
siete negros signos de interrogación." 

Continúamos por caminos angostos, y precisamente en estos tiempos (de cuarentenas y pandemias, hago este inciso por si estás leyendo esto cuando hayan pasado muchos años del turbio 2020) estamos comprobando lo que ocurre cuando vienen mal dadas. Los falsos profetas afloran hasta debajo de las piedras y la humanidad es capaz de demostrar los extremos que puede alcanzar; tanto de bondad como de ruindad. El siguiente verso nos confirma que esta canción es una intervención sin anestesia y que opera directamente en el alma (cada uno que la sitúe en la parte del cuerpo dónde crea tenerla). La angustia de ver al cielo alejarse y la crudeza de saber que en un debate sobre el amor no siempre ganen los buenos. 

"En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas,
y muchas golondrinas huyen de la ciudad.
El asesino sabe más de amor que el poeta,
y el cielo cada vez está mas lejos del mar." 

Todo esto sirve de preámbulo para una de los versos más compartidos de toda la obra de Joaquín. Una clase magistral de la vida y el amor, de sus consecuencias, de las explicaciones irrefutables a reacciones que no atienden a la lógica. El paso de los años tiene un poder curativo para casi todos los reveses de la vida, aunque a veces dejen notables cicatrices a modo de recuerdo para ti y de aviso a navegantes. Al mismo tiempo las interacciones humanas, las reacciones, los besos, los abrazos nos pueden sacar de la carretera por la que transitamos de forma brusca; a veces para meternos en callejones sin salida y a veces para sacarnos de oscuros laberintos. 

"Lo bueno de los años es que curan heridas,
lo malo de los besos es que crean adicción. 
Ayer quiso matarme la mujer de mi vida,
apretaba el gatillo cuando se despertó."

El colofón de esta canción viene con otra frase lapidaria, y es que esta canción podría ser el testamento emocional de Joaquín Sabina (el vital ya nos lo dejó con A Mis Cuarenta y Diez). Es un epitafio musical y extendido, de la especial relación que Sabina ha tenido con el amor, la melancolía, la noche y la poesía. "Me enamoro de todo, me conformo con nada" es la explicación más concisa y más certera de la montaña rusa que se recorre cuando una persona te ilusiona y te hace subir hasta el punto más alto y luego te hace precipitarte. Quizá el secreto esté en disfrutar la subida, que suele ser más lenta que la caída; y en ser conscientes de que la montaña rusa es un circuito cerrado que también te lleva de lo más bajo a lo más alto. Paradójicamente después de haberle dado la vuelta completa, siempre nos quedan las ganas de pedir otra vuelta más. 

"Me enamoro de todo, me conformo con nada. 
Un aroma, un abrazo, un pedazo de pan. 
Y lo que buenamente me den por la balada,
de la vida privada de fulano de tal."

Resulta complicado dar una explicación concreta a la inmumerable sucesión de elementos abstractos y complejos que se agolpan en esta canción. Pero al mismo tiempo pone sobre la mesa situaciones y reacciones tan cotidianas y tan humanas que no resulta complicado verse reflejado en ellas. Creo ques una de esas canciones de Joaquín que han bebido de otras y han servido de alimento para otras tantas. No se puede llegar a los siete crisantemos sin haber silbado la melodía de Calle Melancolía, y al mismo tiempo este es un peaje obligatorio para escuchar las sirenas de los petroleros en Desolation Row. 

"Siete crisantemos en el cementerio,
siete versos tristes delante de mi. 
Siete crisantemos en el cementerio,
siete veces no, siete veces si." 


13 enero 2020

Negra Noche

Luis Eduardo Aute nos señaló que el perdedor era el universo de Sabina. Echemos un vistazo a la definición de universo, es la totalidad del espacio y del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan. Ahora desgranemos un poco esos términos que forman parte de la definición.

La ecuación del espacio/tiempo Sabinero se puede despejar con bastante facilidad. El tiempo comienza cuando el Sol se mete en la cuna del mar, y se para cuando insolentemente vuelve a entrar por la ventana. El espacio se circunscribe a la barra del próximo bar que puede servir tanto de oficina como de notaría para firmar un pacto caballeroso. En cuanto a las leyes que gobiernan, se puede afirmar que la única que impera es la del deseo. Y si hablamos de un universo Sabinero, a las constantes físicas siempre habrá que sumarle las químicas.

En resumen, que la noche ocupa el centro del universo, y de ésto ya veníamos advertidos desde hace mucho tiempo. Negra Noche se encuentra en el disco Ruleta Rusa, y resultó ser la profecía del vicio que acabó por cumplirse (o no). Los cuatro primeros versos se podrían haber esculpido en piedra porque han resultado ser las tablas de la ley para Joaquín.

"La noche que yo amo es turbia como tus ojos,
larga como el silencio, amarga como el mar.
La noche que yo amo crece entre los despojos,
que al puerto del fracaso arroja la ciudad."

Es una canción que sabe a aguardiente, que huele a humo y te dibuja un escenario en el que podrían actuar varios de los personajes del cancionero de Sabina. En ese puerto del fracaso tienen su amarre el macarra de ceñido pantalón, el explorador, el capitán de su calle, el ciudadano cero, el menor de los tres chicos y hasta el hijo de un Dios. Si los primeros versos se debían esculpir, el octavo se debería tatuar para que perdurase como un recuerdo de su pasado bucanero. "La noche que yo amo, no amanece jamás".

"La noche que yo amo tiene dos mil esquinas,
con mujeres que dicen: "¿Me das fuego, chaval?".
y padres de familia que abren sus gabardinas
la noche que yo amo no amanece jamás."

La paternidad de esta canción está compartida entre Joaquín Sabina e Hilario Camacho, de hecho existe una versión del propio Hilario con cambios sutiles en la letra y sustanciales en la música. Creo que esta es una de las canciones que han quedado olvidadas en la carrera de Sabina, no tenemos ninguna versión en directo de la misma y se ha escapado de los diversos tributos realizados al maestro. Tratándose de una declaración fundamental de los derechos Sabinianos, creo que se merecería volver al estudio de grabación y que la voz rota de Joaquín diera fe de las veces que le dejaron entrar en esos sótanos oscuros.

"La noche que yo amo es un sótano oscuro,
donde van los marinos que quieren naufragar.
Hay siempre algún borracho sujetando algún muro,
llamas de madrugada y te dejan entrar."

En estos primeros años de los 80, era cuando Joaquín podía permitirse sentarse en el rincón de un bar y ponerse a escribir canciones. Igual que tenemos en mente la imagen de un pintor sentado enfrente de un lago, plasmando el paisaje sobre el lienzo, Sabina capturaba ese plano secuencia en el que los locos de atar salían a bailar bajo un chaparrón de notas más o menos afinadas. Estas noches negras muchas veces deparan guiones que arrasarían con los Óscar al mejor guión original, están plagadas de actores secundarios que en cualquier momento pueden adquirir el papel protagonista.

"Los profetas urbanos salen de sus guaridas,
cuando la noche calza sus botas de metal.
Y bailan abrazados el loco y el suicida,
la noche que yo amo no amanece jamás."

Si a lo largo de la canción se nos ha ido hablando de la noche en tercera persona, en el estribillo se detiene y le habla de tú a tú, mostrándole sus respetos y reproches. Volviendo a ella sin importar las veces que haya salido de allí apaleado, obviando la cuenta de las noches que pasaron de ser negras a ser perdidas. Si de la letra se podría desprender de manera implícita un olor denso a humo, de forma explícita nos lo mezcla con el intenso olor a pachuli. A mi me gusta imaginar que en estos personajes que se adivinan en Negra Noche, se encontraba la Magdalena. Ya sabéis, esos personajes secundarios que en algún momento les llega su papel principal.

"Negra noche, no me trates así,
negra noche, espero tanto de ti.
Noche maquillada, como una maniquí,
noche perfumada, con pachuli, con pachuli." 

09 diciembre 2019

69 Punto G

Cuando se mira la discografía de Sabina con la perspectiva que nos dan sus 70 abriles matariles podemos hacer unos ejercicios de asociación y contraste muy interesantes. La canción 69 Punto G nos habla de esa emisora de radio que jamás tendría cabida en las recetas de vida ordenada que se nos dieron en Pastillas para no soñar; pero a nadie se le escapa que esos estudios radiofónicos se encuentran tras esa puerta a la que llamabas de madrugada en Negra Noche y te dejaban entrar. 

En la 69 punto G
tiene el corazón una oficina
donde Don Nadie gana al ajedrez
y los adivinos adivinan
y los aladinos aladinan
y de propina, imagínate.

El juego de palabras es constante en esta canción, donde utilizando la metáfora de esa emisora de radio con un dial tan sugerente, lanza mensajes muy directos para atrapar a esa audiencia dispersa a horas malditas que apuntan el cierre de los bares; pero esconden la apertura de otros lugares más cercanos al Templo del Morbo. Otra tirada más del dado, al filo de la madrugada, para esas noches perdidas.

Seremos tu cordón umbilical,
tu confesionario, tu pomada.
Ponte los cascos en la oscuridad
si te da la espalda la almohada,
busca la frecuencia modulada
una coartada para alunizar.

Seguro que a muchos sesudos publicistas les costaría horrores enlazar cuatro mensajes tan claros, tan directos y tan sugerentes para vender un producto de estas características. Un cordón umbilical que cree un vínculo carnal, un confesionario donde se prometan guardar los secretos y una pomada que cure las heridas más internas. La coartada perfecta para acometer finalmente el viaje hacia esa luna en cuyo hombro han recostado muchas noches su cabeza. 

Las epidemias fueron anteayer,
las arrugas son de plastilina.
En la academia del amanecer
da clases de morbo Mesalina
y, en una pecera con espinas,
flotan las ruinas de los cabarets.

Ya conocemos los servicios que ofrece este lugar tan onírico, ahora Sabina se detiene en detalles más atractivos. Mesalina, que llevó la lujuria por bandera, toma las riendas de este lugar donde todos los problemas se relativizan y el placer se abre paso. Un lugar donde no existe la represión para las fantasías. 

Ven a la 69 punto G
cuando te canses de crecer
y los sueños tarden en venir,
que un B.B. King
sentimental
toca en el dial
la sonatina de Rubén,
déjanos jugar
contigo al escondite inglés
en la 69 punto G.

El éxtasis completo llega cuando la música, el cine y la poesía se abren paso. En la 69 Punto G te aseguran que cuando lo alcances, comenzarán a sonar fantasías tan exóticas como un B.B. King tocando "La Sonatina" del poeta Rubén Darío. La Sonatina nos habla de una hermosa princesa con anhelos de amor y libertad. Quizá ella también necesite sintonizar este dial y acudir a este recóndito lugar donde se agilizan los papeleos del corazón y el morbo es una asignatura obligatoria. 

Toca en el dial
la polonesa de Chopin,
vamos a soplar
la raya del amanecer
en la
69 punto G.

Un suspenso en religión como Sabina también necesita de su paraíso particular, un lugar en el que le gustaría pasar el resto de sus días. En esta canción hace una reconstrucción mística de ese sitio, donde tienen cabida sus fantasías sexuales, musicales y poéticas. Aunque ahora niegue haber sido el profeta del vicio, todos sabemos cuál sería su dial de la frecuencia modulada.