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21 enero 2019

Noches de boda


Poner el broche de oro a una obra maestra es la tarea más complicada de todas. Numerosas películas o series con un prometedor inicio y un brillante nudo, pero que patinaron con el desenlace vieron como su sobresaliente nota se quedó en un notable. Sin embargo, ponerle la guinda al pastel hace que se disfrute del primer corte al último y se acabe lamiendo el cuchillo. "19 días y 500 noches" es el pastel más delicioso de Joaquín, "Noches de Boda" es la guinda que corona sus trece cortes; y para cortar el pastel, la hoja del cuchillo viene afilada por Chavela Vargas. 

Joaquín siempre ha situado entre sus referentes a la propia Chavela, a José Alfredo Jiménez y a Bob Dylan. En esta canción podemos encontrar a los tres, una de forma explícita y los otros de forma implícita. La voz de rayo de luna llena de Chavela aparece al principio, relatando la forma en que conoció a Sabina. José Alfredo aparece en el momento en que empiezan a sonar las notas de la canción, que tiene un pie en el vals y otro en la ranchera. Finalmente a Bob Dylan, lo podemos encontrar entre líneas, entre versos para ser más exactos, y es que la letra de Noches de Boda tiene el mismo aroma que su "Forever Young". Es una letra que podría ser la carta a los Reyes Magos de un adulto, en el que cada verso pide un regalo y esperar recibirlo implica una mezcla de magia e ilusión. 

"Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas"

Los primeros versos son la mejor prueba de que esta canción es tan atemporal como El Quijote. Justo ahora se ha hecho viral un reto de mostrar los cambios que 10 años han hecho en nuestro aspecto físico, se aplica ese maquillaje (real o virtual) para intentar huir de un calendario que nos parece apresurado, cuando realmente lo que ha cambiado en ese tiempo es el equipaje que llevamos encima. Un equipaje con peso variable que en momentos facilita alzar el vuelo y en otros obliga a tomar tierra. 

"Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo"

Las contiendas más comunes que se libran a diario, son aquellas que enfrentan a dos bandos irreconciliables, los del quiero y los del puedo. La magnitud de las mismas varía, tenemos guerrillas, escaramuzas, batallas, guerras civiles y guerras mundiales. Los del puedo suelen ganar accionando un botón rojo, los del quiero tienen que meterse en la trinchera y pelear más la victoria. Cuando gana el puedo, suele haber un silencio sepulcral; cuando lo hace el quiero suele celebrarse con desfile triunfal. 

"Que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo"

Si tuviéramos un diccionario Sabinero, una de las posibles acepciones del término "Karma" podría ser este verso en el que se implora que los que matan se mueran de miedo. Además podríamos situarlo como un caso resuelto por justicia poética sin posibilidad de apelación. 

"Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni como ni cuando,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana"

A pesar de que el latín murió hace varios siglos, es una lengua a la que se suele recurrir con cierta asiduidad. "Carpe Diem" es uno de sus términos más utilizados, si buscáramos una explicación a ese término dentro del cancionero del ubetense la más certera sería "que el fin del mundo te pille bailando" apostillada por "que te aproveche mirar lo que miras". No merece la pena cumplir cien años, si para ello se tienen que comprar pastillas para no soñar. 

"Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira
que no te den la razón los espejos
que te aproveche mirar lo que miras"

De pequeños nos enseñaron que si mentías te crecía la nariz, pero de mayores comprobamos como muchos mentirosos compulsivos tienen las narices muy chatas. Pero como no estamos hechos de madera como Pinocho, sería mucho más útil que las mentiras tuvieran un olor característico solamente perceptible por el receptor. Respecto a los espejos, son tan fácilmente trucables que no habría que aceptar sus verdades como absolutas. 

"Que no se ocupe de ti el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena"

Puestos a corregir injusticias, la canción pide que se penalice la cobardía y se premie la valentía mucho más de lo que se hace. Que aquellos que se atreven a luchar contra gigantes subidos a lomos de un rocín flaco no acaben con sus huesos enganchados en las aspas de un molino de viento. 

"Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina"

Esta epístola también contiene un par de advertencias vitales, hay que huir de los que pretenden pescar peces de ciudad manteniendo el trasero seco. Si la rosa no pincha y si la rosa es muy barata, probablemente sea de plástico. Del maestro aprendimos que no hay horas más malditas que aquellas en que los bares a punto están de cerrar, salvo que sea la barra la del último bar de un pueblo con mar, y las horas venideras sean las diez, las once, las doce, la una, la dos y las tres. Así que cuando se enfila la parte final de la canción desea que siempre tengas abierto el bar de la esquina; porque aquí, a diferencia de los yankees, nuestras grandes historias surgen en las tascas, no en los garajes de las casas con jardín. 

"Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel."

Que Sabina es un poeta a estas alturas no lo duda nadie, solamente él tiene licencia para negarlo todo. Y las armas de un poeta son la cabeza y el corazón, Joaquín cierra la canción haciendo bandera del segundo, no quiere que se pase de moda; y se resiste a que todas las decisiones se muevan a golpes de córtex prefrontal, en vez de al compás de sístoles y diástoles. Otro de los innegociables de un poeta es la llegada de la Primavera, pero en esta ocasión Joaquín pide que el menguante sol otoñal también pueda teñir la piel. Supongo que si pudiéramos conseguir que el calendario tuviera dos meses de Abril, habría menos preocupación por si alguien nos robase uno. Seguro que en eso se pondrían de acuerdo Chavela, José Alfredo y Bob. 

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11 marzo 2018

Una canción se burla del miedo


“Yo vivo en el boulevard de los sueños rotos” esa fue la frase que Chavela le dijo a Joaquín el día que se conocieron en Madrid. Ella no lo sabía, pero acababa de plantar en la cabeza de Sabina la semilla de una canción que sería un himno para México. No hay concierto de Sabina en el que no rinda tributo a su cuatacha la Vargas.

Si Diego Rivera retrataba a Frida Kahlo, Sabina hace lo propio con Chavela. Con pluma en lugar de pincel, los primeros trazos son para el tono de piel morena coronada por piel de plata. Los siguientes son más abstractos, pero consiguen que veamos a la gata valiente de piel de tigre. Y el último retazo le dibuja su inseparable poncho rojo. Si ese cuadro hablase, lo haría con voz de rayo de luna llena.

Joaquín comentaba que nunca se había tomado copas con sus ídolos Dylan, Cohen o Brassens; pero la Vargas fue la excepción, no sin antes advertirle que ya no quedaban tequilas buenos, porque ya se lo habían bebido José Alfredo Jiménez y ella. Probablemente en esas noches sería difícil distinguir las risas de los llantos.

Con esta canción Sabina además de un homenaje a Chavela, se lo hace al México que más ama; un amor muy correspondido además. Ninguno de los dos artistas nació en el país azteca, pero ambos darían la vida por él.  

Según palabras de Sabina: “Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender”. Creo que en eso ya estaban hermanados desde hace mucho tiempo, y el ubetense fue alumno aventajado de la tica en esa materia.

Cuando podría pensarse que el boulevard era la canción definitiva para plasmar la relación entre Chavela y Joaquín; éste se sacó del bombín, cuando el siglo XX estaba en el tiempo añadido, otra obra maestra titulada “Noches de boda”. En la introducción que hace ella, se encuentra una anécdota que ocurrió el día que se conocieron.

La historia contada por Joaquín:

“Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo del que nunca nos libramos...”

La historia contada por Chavela:

“Desde el primer día que nos vimos en los Madriles. Me caíste re bien. Me gustaste por sincero. Me dijiste que me fuera al carajo...Todas las noches de luna serán para Joaquín y para mí pues.”

El artífice de ese encuentro fue el cineasta manchego Pedro Almodóvar, quien afirmaba sobre la Vargas lo siguiente:

Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella


17 abril 2009

Noches de boda


En la larga lista de canciones de Sabina hay algunas a las que yo llamo "revitalizantes", ya que intentan cambiar el universo para que tu vida sea más feliz, más sencilla, más mejor...

En noches de boda se experimenta esa sensación, cada verso es una petición o una recomendación para que los astros se alineen a tu favor, para que todo bicho viviente se confabule en hacer una vida mejor. Es una canción utópica en muchos momentos pero con un trasfondo muy vitalista, muy Carpe Diem...

"Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario te tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuando,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel."

Esta es la típica canción que te gusta escuchar cuando estás melancólico, cuando necesitas que alguien te diga que la vida puede ser maravillosa (y que ese alguien no sea Andrés Montes claro está), o que alguien te haga creer que esta noche las estrellas salieron para verte.

"Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina."

Escuchar esta canción es como recibir un abrazo en cada uno de sus versos, en cada una de sus frases mágicas, de sus consejos medidos y pensados para hacerte sonreír, para ayudarte a tocarle el culo a la vida cuando esta te da la espalda. Noches de boda quiere representar el triunfo del bien, de la felicidad más sencilla y más humilde; un cúmulo de buenas ideas que desearías para esa persona a la que verdaderamente quieres.

"Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena."