Si hubiera que escribir una tesis sobre los besos, un capítulo podría dedicarse en exclusiva a analizar estos en las letras de Sabina. Los primeros de los que tuvimos constancia fueron los "Besos de Judas" en los que jugaba con la ambigüedad de la emisora de los mismos. Al llevarnos a una cama de cristal no sabemos si se refería a una mujer anónima, o a una cuyo nombre acababa en "ína".
Seguidamente nos encontramos con esos amores eternos, cuya duración se extiende a un corto invierno; y que a cambio de noches, pan, angustia y risa nos corresponden con besos y prisa. Quizás esos besos y esas prisas provengan de aquellos labios urgentes, que con dos besos desaparecen del mapa. Dos también fueron los besos, uno por mejilla, que precedieron a esa secuencia de 19 días y 500 noches. Besos que saben a despedida, a vinagre en las heridas y a pañuelo de estación.
También los hubo más tímidos, unos besos en la frente, que sirvieron para darle protagonismo a los menos agraciados. Justo en una época en la que no se podía sacar un amplio abanico de filtros de Instagram del bolsillo, Joaquín se abrazaba su verdad desnuda.
No siempre ha sido tan escueto en la cantidad de besos, de hecho Peor para el Sol cuenta con el récord de los besos que pueden caber en una canción. Tampoco lo ha sido con la calidad de los mismos, un toque de sal les bastó para titular otra canción de Joaquín. Y si además de la sal del mar andaluz, los acompañas de porros, ya tenemos la merienda porteña.
También nos advertía de sus peligros ya que si los años curan, los besos crean adicción. Y sin embargo, como no podía ser de otra manera, en la canción que es el mayor exponente de las contradicciones, el premio final es para aquellos besos que nunca se dieron. Justamente son esos los que más se recuerdan, o se lamentan si es que acaban donde habita el olvido, por no haber sabido decir "te necesito".
En los próximos días verá la luz un nuevo disco homenaje a Joaquín Sabina, titulado "De purísima y oro". En esta ocasión los protagonistas son un nutrido grupo de artistas flamencos. Desde hace unas semanas, hemos tenido acceso al primer single del citado álbum. Se trata de una versión de la celebérrima "Y sin embargo" a cargo de Antonio Carmona.
No se trata de la primera vez que vemos juntos a Sabina y a Carmona, de hecho a través de una de sus grandes pasiones, el Atlético de Madrid, ya los pudimos disfrutar en la grabación del himno elaborado con motivo del centenario colchonero. En esta ocasión el que fuera voz de Ketama, se lanza a versionar uno de los temas más coreados por los sabineros en sus conciertos. Sin embargo, y nunca mejor dicho, Antonio le incorpora un ritmo totalmente diferente a la canción; llevándosela a su terreno, el flamenco.
Debo reconocer que el resultado ha sido más que satisfactorio, el traje flamenco le sienta bastante bien a muchos temas de Joaquín. Espero que ocurra lo mismo con el resto de artistas que intervienen en el álbum, donde podemos encontrar a José Mercé, Pitingo, Niña Pastori... Probablemente habrá detractores y puristas a los que no les guste nada ver como sus temas clásicos se transforman. Personalmente, como ya he comentado en más de una ocasión, me suelen gustar bastante las versiones (aunque también hay excepciones, no todo vale ni puede valer). Para ello, recomiendo no escucharlas con los oídos estrechos.
Hace algunos días comentaba en una entrada de este blog la versión que Ana Belén había hecho de la canción "Y sin embargo" para su nuevo álbum "Los hombres a los que amé". Poco tiempo después, regreso al mismo punto, pero en esta ocasión para hablar de la interpretación al alimón que los dos hicieron del tema. Con motivo del especial de Nochebuena que Ana Belén grabó para TVE, el flaco no quiso perder la oportunidad de acompañarla en la interpretación de tan exitosa canción.
Ya os comenté que en la versión de Ana Belén se habían hecho pequeñas modificaciones en la letra, para adaptarla desde el punto de vista femenino. En esta ocasión han hecho un híbrido de la versión original y la nueva, para que tuvieran cabida los dos en la historia. Con esto añadimos un nuevo registro más a la sociedad que esporádicamente forman Ana y Joaquín. Viendo la química existente entre los dos, creo que no soy el único que sigue esperando una versión conjunta de otra de las grandes canciones de Sabina, "Peces de Ciudad".
Muy acertada también la introducción que ambos hicieron, recitando los primeros versos de la canción. Una forma muy gráfica y directa de lanzarse los mensajes (o reproches) que esta canción lleva grabados a fuego. Mensajes que alcanzan otra dimensión cuando salen de los labios del flaco y de Ana Belén, estoy seguro de que prácticamente la totalidad de la comunidad Sabinera hubieran elegido a ellos dos si de ponerle rostro a esta canción se tratase.
Me voy a permitir la licencia de ponerle un pero, y los responsables en este caso son los coros que han metido de fondo en la canción; los cuales veo tanto innecesarios como un tanto fuera de lugar. Al igual que cuando hablan, cuando Ana y Sabina cantan, el resto deberían ver, oír, callar y aplaudir a rabiar.
Aprovecho que está acabando el año 2011 para desearos a todos los amigos Sabineros de este blog un feliz año nuevo, que se cumplan todos vuestros deseos; no digo propósitos porque esos ya sabemos que nunca se cumplen.
Recientemente Ana Belén ha publicado su último álbum bajo el título de "Los hombres a los que amé", en el que versiona canciones de sus más apreciados compañeros de profesión. Entre sus amados artistas, como no podía ser de otra manera, se encuentra Joaquín Sabina. La amistad que mantienen tanto Víctor Manuel como ella con Joaquín, viene de muy atrás y se ha visto reflejada en más de una colaboración musical.
La preciosa canción "A la sombra de un León" la han interpretado en directo en varias ocasiones, y la que yo considero una de las joyas más recientes del repertorio de Joaquín; "Peces de Ciudad" fue en voz de Ana Belén de la forma en que primero la conocimos. Ana también participó en el recopilatorio "Entre todas las mujeres", donde varias voces femeninas cantaban algunos temas del flaco de Úbeda.
En esta ocasión ha escogido una de las canciones bandera de Joaquín, esa que podían estar eternamente coreando en sus conciertos, y en la que se expresa de forma impecable ese "si pero no" que muchas veces toma el mando en las relaciones de pareja. Con ligeras variaciones en la letra, Ana Belén renace a este tema que se encuentra en lo más alto del top ten de todos los sabineros.
En el mundo de la música el tema por excelencia de multitud de temas es el amor, es el denominador común de la infinidad de estilos musicales que podemos encontrar. Resulta curioso comprobar como estilos tan diferentes, y a todas luces incompatibles tanto en términos de público al que van dirigidos como en pautas musicales; se ven inevitablemente relacionados por esa fuerza tan abstracta llamada amor. Esto provoca el sentir generalizado de decir, ya está todo escrito sobre el amor, no hay nada por descubrir. Lo cierto es que no le falta razón a esa argumentación, pero siempre resulta enormemente gratificante saber que todavía hay gente capaz de reinventarlo. Como no podía ser de otra forma, uno de esos elegidos se llama Joaquín y se apellida Sabina.
Aunque me resulte un tópico decirlo, esta canción se encuentra entre todas las selecciones de oro de cualquier sabinero. De hecho, al poco tiempo de descubrir a otra persona que comparte tu afinidad por el flaco, sale a relucir esta canción. A pesar de mi reticencia a marcar una canción como mi favorita, siempre nombro esta cuando se me realiza esa pregunta. Es uno de los puntos en común que tienen todos sus fans, a partir de esta canción ya se pueden tener otras afinidades, y es que su discografía es tan amplia y diversa que se pueden diferenciar varias“familias” dentro de sus seguidores.
Si tuviéramos un manual de canciones de amor, podríamos distinguir las canciones que se escriben para intentar conquistar a alguien, las del lamento por la ruptura de una relación, las del despecho por todo el daño pasado, las del intento de reconciliación tras haber cometido errores… . Y sin embargo, no se puede clasificar en ninguno de esos grupos, porque es única en su especie. Consigue explicar unas sensaciones muy comunes en las personas pero tremendamente difíciles de explicar y de comunicar. A pesar de esta rompedora novedad, mucha gente se ve reflejada en ella, ya sea en una situación o en otra de las que plantea.
“De sobra sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.”
Las grandes películas que son recordadas a lo largo de los años como obras maestras, se caracterizan por tener un arranque demoledor, de tal forma que consiguen maravillar al público desde el inicio, y de esta forma mantienen su atención durante todo el metraje de la misma. Encontrándonos ante una obra maestra, esta característica se ve cumplida con creces. Los primeros versos de la canción dicen lo que nunca nadie ha dicho antes, reinventa el concepto del amor dentro de las canciones tal y como he comentado. Es una sensación tremendamente extraña pero bastante común en las relaciones. Tener delante a una persona a la que de verdad quieres, y por la que serías capaz de cualquier cosa, pero ser incapaz de demostrárselo puntualmente con pequeños detalles es algo inexplicable pero cierto. Muchas veces no tenemos consciencia del daño que provocamos con los pequeños desprecios cubiertos de indiferencia que hacemos. Lo peor de todo, es que la otra persona si es consciente, y como consecuencia de ello sufre.
“Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.”
En este punto se pone sobre la mesa algo tan común como el arrepentimiento por lo no hecho, y el lamento en vano por lo que pudo haber sido. Por alguna extraña razón, el ser humano tiende a complicarse la vida y a tomar el camino más sinuoso en lugar de optar por lo más fácil y lo más gratificante para una relación. Lo peor de todo es que uno de los dos se encuentra esperando un gesto de amor, mientras el otro opta por torturarle haciendo lo que a todas luces se considera como incorrecto, y en muchos casos cruel. Lo peor de todo, es que todo esto se le volverá en su contra cuando se de cuenta de lo mal que actuó y se de cuenta de lo tremendamente complicado que resulta remendarlo. Yo lo considero como el efecto mariposa aplicado a la no-ciencia del amor, un pequeño gesto puede provocar unas consecuencias de dimensiones gigantescas en el futuro, tanto positivas como negativas.
“Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.”
Se suele decir que no se valora lo que se tiene hasta que se pierde, y no puede ser más acertada la afirmación. En general, estamos demasiado bien acostumbrados a tener personas alrededor que realizan tareas valiosísimas para nosotros, pero que por cotidianas tendemos a infravalorarlas. Yo creo que estas cositas son las principales responsables de las depresiones amorosas. En cuanto faltan unos cuantos engranajes, por pequeños que sean, en la maquinaria de nuestra vida todo el sistema se viene abajo. Y lo peor de todo, es que por ser tan pequeños a la vista humana, nos resulta tremendamente difícil encontrarlos y repararlos.
“Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.”
En la actualidad todo está automatizado, todo está regido por una serie de patrones muy estrictos y todos estamos gobernados por una serie de normas que debemos cumplir. Sin embargo, hasta la persona más cuadriculada, fría y calculadora se puede ver desbordada en cualquier momento por el veneno de los besos que Joaquín refleja en este fragmento. Esa fuerza todavía no ha podido ser descompuesta en ningún diagrama de ningún físico, de hecho no es perceptible para dicha ciencia. Sin embargo, resulta curioso comprobar como la fuerza más poderosa de todas está fuera de cualquier tipo de control o estudio. Además de no ser parametrizable, es imprevisible e irracional. Estos adjetivos quedan perfectamente reflejados en la canción cuando Sabina afirma que cuando duermo sin ti contigo sueño y con todas si duermes a mi lado.
“No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.”
Muchas veces nos sentimos más atraídos por una persona cuando nos lo pone difícil, cuando nos coloca muchas trabas en el camino. Esto es extensible a otros ámbitos, una victoria sufrida siempre se disfruta y es recordada mucho más que un paseo triunfal. La necesidad agudiza el ingenio, y el estar constantemente en tensión, sabiendo que debes sacar tus mejores armas para conseguir tu objetivo, el no poder bajar la guardia, es algo motivante. También se corre el riesgo de romper la cuerda por haberla tensado demasiado. Por eso mismo, veo esta canción como un intento de atar de nuevo esa cuerda, de agachar la cabeza con la dignidad y entereza suficiente como para reconocer todos tus tropiezos; pero confesando que eres así, ni bueno ni malo, ni arrepentido ni encantado de tus hazañas.
“Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.”
Normalmente los reencuentros en este tipo de relaciones son ambiguos, antagónicos. Por un lado tenemos la tremenda alegría por estar con alguien muy especial para ti, por sentirte a gusto, por estar feliz. Pero en este cóctel explosivo siempre aparecen los reproches, las riñas, las disputas por todos los sinsentidos que se producen en la relación.
Podríamos resumir el objetivo de la canción brevemente de la siguiente manera: así soy yo, estos son mis defectos y mis virtudes; tengo la entereza suficiente para reconocer los fallos y disculparme por ellos, y además el valor de no hacer la falsa promesa de que nunca jamás te volveré a fallar.
Esta es sin duda alguna una de las canciones que mejor retratan el estilo de Joaquín Sabina, así como una de las más complicadas de explicar. Normalmente en las relaciones lo que se pide es sinceridad. Pues bien, esta canción es peligrosamente sincera.