29 octubre 2023

De Purísima y Oro...Luis Miguel

@jsabinablog De Purísima y Oro, verso a verso. Hoy analizamos a "Luis Miguel" #sabina #joaquinSabina #JoaquínSabina #DePurisimaYoro #miguelBose #luisMiguel #jsabina #sabinabysaavedra ♬ sonido original - jsabinablog

27 septiembre 2023

La historia de un verso

 

@jsabinablog 🌃 Una noche a las diez de la mañana 🌃 Este verso encierra una curiosa historia que os quiero contar hoy. Ya sabéis que por un verso Joaquín es capaz de discutir y pelear sin descanso. Cuando sacó el disco Alivio de Luto este vino acompañado de una entrevista en la que comentaba que le costaba encontrar buenos versos para arrancar sus canciones. Esto era en el año 2005, ese verso estuvo guardado a buen recaudo hasta el año 2009. ¿Sabéis en qué canción acabó? #sabina #joaquinsabina #joaquínsabina #parati #foryou #sabinabysaavedra  #praga #cristalesdebohemia #versos #alivioDeLuto ♬ sonido original - jsabinablog

25 mayo 2023

Contra todo Pronóstico

Cuando era más joven me gustaba rebuscar entre las cintas de casette que había por casa, y entre ellas di con varias de un tal Sabina. Era tan joven que ni siquiera había hecho la Primera Comunión. Todavía no entendía ni la mitad de esas canciones, y sin saber muy bien el motivo me abracé a la palabra de aquel señor. Una de las canciones que más me gustaban era precisamente "Cuando era más joven", en especial la versión en directo del concierto con Viceversa del Teatro Salamanca. Casi tres décadas después estaba en pie escuchándolo por (pen) última vez arrancar un concierto justo con esa canción. Se cerraba el círculo, ya no soy tan joven, ya no soy creyente, pero me sobran los motivos para seguir comulgando con la Fe Sabinera. 

Dicen que la vida no se mide en minutos sino en momentos, a mi me gusta medirla en conciertos de Sabina. Hace unos días estuve repasando los 5 conciertos a los que asistí, y me ha gustado situar el contexto histórico de cada uno de ellos. Un concierto es una combinación de lo que hace Sabina sobre las tablas y de tus circunstancias, eso hace que en cada uno de ellos cantes una canción con más motivación que otra. Fue mi sexto concierto y mi primero al mismo tiempo. Este fue el concierto en el que por fin pude cantar Contigo de la mano de la chica con quien quiero hacer ese estribillo realidad.

Fue mi sexto, y fue su primero, y yo me sentía como si estuviera presentándole a un ser muy querido de mi familia. Sabiendo que las primeras impresiones son las que más pesan, estuve cruzando los dedos para que Joaquín cuajara una gran actuación. No me dejó en mal lugar, hizo el mejor repaso posible a su inmensa carrera y no faltó la canción preferida de ella, "Por el boulevard de los sueños rotos". Si quieren conocer su nombre busquen en la letra de esa canción. 

Cuando era más joven me gustaba también bastante la canción "Todos menos tú", me imaginaba cómo sería reunir a gente tan variopinta como la que aparece en esa letra. Años después comprobé que era la mejor definición del público que asiste a sus conciertos, especialmente el de Madrid. Pocos artistas hay tan transversales como el flaco, nadie consigue mayorías tan absolutas.

Ese público que se deja la voz celebrando la supervivencia de Sabina en "Lágrimas de Mármol", que sabe que hola y adiós es la respuesta correcta en "19 días y 500 noches", que sabe quién es la dueña de un corazón 5 estrellas, que conoce todos los trucos para vivir 100 años y que sabe que al lugar donde se ha sido feliz no se debe volver...salvo que sea a un concierto de Joaquín, allí hay que volver siempre. Aunque ya no sea creyente, contra todo pronóstico creo firmemente en la eternidad; Sabina es y será eterno. 


09 febrero 2022

Calle Melancolía


La melancolía, nadie podría dar una descripción certera de ese sentimiento tan personal, pero todos sabemos donde habita; en el número 7 de la calle en la que Sabina comenzó a silbar sus melodías. Siempre ha sido su fiel compañera, desde que la cantó por primera vez en las profundidades de La Mandrágora, hasta que desde el escenario más alto, la familia Sabinera le replicaba el estribillo al completo; como si de una oración pagana se tratase.  

"Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,

por la ciudad camino, no preguntéis a donde, 

busco acaso un encuentro que me ilumine el día,

y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden". 

La canción arranca con un trotar errante, sin un destino fijo, esperando que el azar, el destino o la providencia le pongan por delante a alguien que le haga sonreír. Una persona que de repente le haga variar el rumbo, o que le ofrezca un destino hacia el que dirigir sus pasos. Sin embargo, se le agolpan las puertas cerradas, ni siquiera le muestran otras posibles realidades. 

"Las chimeneas vierten su vómito de humo,

a un cielo cada vez más lejano y más alto. 

Por las paredes ocres se desparrama el zumo,

de una fruta de sangre crecida en el asfalto". 


"Ya el campo estará verde, debe ser primavera. 

Cruza por mi mirada un tren interminable.

El barrio donde habito no es ninguna pradera,

desolado paisaje de antenas y de cables". 

La relación de amor/odio con la gran ciudad ya se empieza a atisbar en esta canción, que llegó en la misma época que Pongamos que hablo de Madrid. Una ciudad que se puede presentar abrumadora, donde el cielo es un enjambre de cables y nubes negras, en el que las estrellas no terminan de brillar. Un lugar en el que la primavera tarda un poco más en llegar, porque las flores están peleando eternamente por abrirse paso entre el asfalto y las prisas. Una ciudad que no cuenta con la Calle Melancolía en su callejero, porque podrían ser muchas. Cada uno tiene una calle que le provoca estos sentimientos cuando deambula por ellas, y según el momento de tu vida esa calle puede cambiar de barrio. 

"Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido

que viene de la noche y va a ninguna parte.

Así mis pies descienden la cuesta del olvido,

fatigados de tanto andar sin encontrarte". 

En la segunda parte de este viaje melancólico, la yegua sombría da paso a un barco enloquecido. Ambas podrían ser metáforas de nuestro paso por la vida, a veces a ritmo lento y a veces enervado. En ambas no hay un destino fijo, porque en la vida muchas más veces somos pasajeros que conductores. A veces nos dejamos llevar y a veces nos lleva a sitios que nunca jamás sospechamos. Que el olvido aparezca como una cuesta es otra metáfora brillante, al principio se hace duro y hay que apretar los dientes para recorrerla, pero una vez coronada el descenso se hace a un ritmo vertiginoso.

"Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,

ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama.

Me enfado con las sombras que pueblan los pasillos,

y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama."

De repente abandonamos la calle y la única puerta que no niega el paso es la del hogar. Ahí es donde se agolpan los recuerdos, porque el mismo hogar puede ser tan acogedor como desolador. La cama es testigo de los mejores encuentros y de los más amargos desencuentros. El mismo lado del lecho puede haber estado ocupado por la melancolía y por la alegría. Los pasillos pueden ser eternos cuando no hay nadie al final de ellos.

"Trepo por tu recuerdo como una enredadera,

que no encuentra ventana donde agarrarse, soy

esa absurda epidemia que sufren las aceras.

Si quieres encontrarme ya sabes donde estoy..."

Curioso caso el de la enredadera, por mucha vitalidad y por mucha voluntad que tenga, siempre necesita que algo le de soporte. Cuando eso falta, no hay nada a lo que agarrarse, todo se desploma. Y, por último, la humanidad descrita como una epidemia sufrida por las aceras. Aceras que soportan su caminar, a veces pesado, a veces sin rumbo. Aceras que siempre nos acaban dejando en algún lugar, aunque a veces sea fuera de lugar. 

"Vivo en el número siete, calle Melancolía.

Quiero mudarme hace años al barrio de la Alegría.

Pero siempre que lo intento, ha salido ya el tranvía. 

En la escalera me siento a silbar mi melodía."

Sabina siempre será el capitán de su calle Melancolía, pero todos hemos alquilado una estancia en ese lugar en algún momento de nuestras vidas. Las estancias son variopintas: de larga duracion, efímeras, reincidentes, necesarias... Si el taoísmo tiene el Yin y el Yang, el sabinismo tiene la Calle Melancolía y el Barrio de la Alegría.