20 octubre 2024

Un último vals

Joaquín Sabina nos sorprendió ayer con un último vals, la canción que nos prepara a todos para su última gira. Y lo ha hecho a lo grande, de la mano de sus mejores amigos de ayer, de hoy y de siempre. Con un videoclip de cine, rodado por su gran amigo Fernando León de Aranoa.

Todo transcurre en un bar, no podía ser en otro lugar. Ese bar podría ser el de Peor para el Sol, podría ser el Café de Nicanor o quizás el último bar que vimos abierto. Ese bar fue la oficina de Joaquín durante muchos años, en el que nunca renunciaba a una última copa. Estoy seguro de que ese fue el bar de sus pecados, así que no había un lugar mejor para realizar su última confesión.

Pero no iba a ser una confesión íntima con el camarero, a medida que avanza la canción vemos como aparecen sus compañeros de vida y farra. Poco a poco el bar se va llenando de íntimos, de cantantes, de poetas y de toreros.

El primero en aparecer es Leiva, el que mejor ha sabido recoger las esencias del bombín y ha dado con la tecla musical de las últimas grandes canciones de Sabina. A continuación aparece su primo el Nano, su primer gran referente y a la postre compañero de escenario. Entre Serrat y Leiva, aparecen muchos grandes músicos que fueron ayudados por Joaquín en sus comienzos como Andrés Calamaro o Jorge Drexler.

Aunque al principio me costó reconocerlo, ya sin su traje de purísima y oro, a su vera se sienta su torero, su José Tomás. Creo que en este videoclip José Tomás representa a todos los sabineros del mundo, con esas miradas de profundo respeto y admiración.

También se encuentra rodeado de las mujeres de su vida, sus hijas Carmela y Rocío y su Rosa de Lima. Jimena es posiblemente a quién van dirigidos la mayoría de los versos de este vals. Ella lo rescató de las llamas, ella puso paz y ella ha cenado más de una noche en el bar del hospital.

Y para terminar, me quito el bombín ante el precioso detalle de que en la lista de invitados se apareciera la figura de Javier Krahe. Si este último vals es el epílogo de una gran historia, es gracias a que junto a Krahe escribió sus primeros capítulos en la cueva de La Mandrágora.

@jsabinablog Joaquín Sabina nos sorprendió ayer con un último vals, la canción que nos prepara a todos para su última gira. Y lo ha hecho a lo grande, de la mano de sus mejores amigos de ayer, de hoy y de siempre. Con un videoclip de cine, rodado por su gran amigo Fernando León de Aranoa. Todo transcurre en un bar, no podía ser en otro lugar. Ese bar podría ser el de Peor para el Sol, podría ser el Café de Nicanor o quizás el último bar que vimos abierto. Ese bar fue la oficina de Joaquín durante muchos años, en el que nunca renunciaba a una última copa. Estoy seguro de que ese fue el bar de sus pecados, así que no había un lugar mejor para realizar su última confesión. Pero no iba a ser una confesión íntima con el camarero, a medida que avanza la canción vemos como aparecen sus compañeros de vida y farra. Poco a poco el bar se va llenando de íntimos, de cantantes, de poetas y de toreros. El primero en aparecer es Leiva, el que mejor ha sabido recoger las esencias del bombín y ha dado con la tecla musical de las últimas grandes canciones de Sabina. A continuación aparece su primo el Nano, su primer gran referente y a la postre compañero de escenario. Entre Serrat y Leiva, aparecen muchos grandes músicos que fueron ayudados por Joaquín en sus comienzos como Andrés Calamaro o Jorge Drexler. Aunque al principio me costó reconocerlo, ya sin su traje de purísima y oro, a su vera se sienta su torero, su José Tomás. Creo que en este videoclip José Tomás representa a todos los sabineros del mundo, con esas miradas de profundo respeto y admiración. También se encuentra rodeado de las mujeres de su vida, sus hijas Carmela y Rocío y su Rosa de Lima. Jimena es posiblemente a quién van dirigidos la mayoría de los versos de este vals. Ella lo rescató de las llamas, ella puso paz y ella ha cenado más de una noche en el bar del hospital. Y para terminar, me quito el bombín ante el precioso detalle de que en la lista de invitados se apareciera la figura de Javier Krahe. Si este último vals es el epílogo de una gran historia, es gracias a que junto a Krahe escribió sus primeros capítulos en la cueva de La Mandrágora. #sabina #joaquinSabina #historia #unUltimoVals #Leiva #Krahe #holaYadios #jsabina #letras #musica #calamaro #serrat ♬ sonido original - jsabinablog

11 octubre 2024

Voces Sabineras: Jarabe de Palo

Hoy en voces Sabineras vamos a escuchar la de Jarabe de Palo.

Joaquín Sabina cantó junto a Pau Donés la canción que lanzó al estrellato al grupo Jarabe de Palo. El flaco se subió al escenario con Pau y los dos cantaron La Flaca.

Lo que más me gusta de esta colaboración es que Sabina no se limitó a interpretar la canción tal y como era, si no que le añadió un par de versos de su propia cosecha y en el vídeo se puede comprobar como Pau Donés se sentía ruborizado y halagado al mismo tiempo.

Esa colaboración tuvo lugar en un programa de televisión española, y justo antes de la actuación hubo una pequeña entrevista a Pau Donés en la que ponía de manifiesto uno de los peores vicios que tenemos en España, el de dar por acabada a la gente antes de tiempo.

Varios años después los caminos de Sabina y Jarabe de Palo volvieron a cruzarse en el año 2011. En esta ocasión Sabina colaboró en su disco Y ahora qué hacemos, y cantó junto a Pau la canción Hice mal algunas cosas.

Para cerrar os dejo con otro de los versos que Joaquín añadió de su cosecha en la interpretación de La Flaca. Y es que se nota muchísimo la diferencia cuando una colaboración es genuina, junta a dos grandes músicos sobre un escenario para interpretar un tema tan eterno como Pau Donés.


@jsabinablog Hoy en voces Sabineras vamos a escuchar la de Jarabe de Palo. Joaquín Sabina cantó junto a Pau Donés la canción que lanzó al estrellato al grupo Jarabe de Palo. El flaco se subió al escenario con Pau y los dos cantaron La Flaca. Lo que más me gusta de esta colaboración es que Sabina no se limitó a interpretar la canción tal y como era, si no que le añadió un par de versos de su propia cosecha y en el vídeo se puede comprobar como Pau Donés se sentía ruborizado y halagado al mismo tiempo. Esa colaboración tuvo lugar en un programa de televisión española, y justo antes de la actuación hubo una pequeña entrevista a Pau Donés en la que ponía de manifiesto uno de los peores vicios que tenemos en España, el de dar por acabada a la gente antes de tiempo. Varios años después los caminos de Sabina y Jarabe de Palo volvieron a cruzarse en el año 2011. En esta ocasión Sabina colaboró en su disco Y ahora qué hacemos, y cantó junto a Pau la canción Hice mal algunas cosas. Para cerrar os dejo con otro de los versos que Joaquín añadió de su cosecha en la interpretación de La Flaca. Y es que se nota muchísimo la diferencia cuando una colaboración es genuina, junta a dos grandes músicos sobre un escenario para interpretar un tema tan eterno como Pau Donés. ‌ \#joaquinSabina #pauDones #jarabeDePalo #LaFlaca #musica #sabina #jsabina #joaquínSabina #historia #tve ♬ sonido original - jsabinablog

18 septiembre 2024

Voces Sabineras: Javier Gurruchaga

Hoy en voces sabineras vamos a escuchar la de Javier Gurruchaga.

El líder de la Orquesta Mondragón fue uno de los artistas invitados en el primer gran concierto en directo de Joaquín Sabina, así lo presentaba él mismo. Juntos cantaron la feminista y animada canción “Pisa el acelerador”.

Ese fue solamente el comienzo de una bonita y fructífera amistad sobre los escenarios. Sabina escribió varias canciones para la Orquesta Mondragón, y entre ellas destacó notablemente “Corazón de Neón”. Esta canción para mi es otra más dedicada a la ciudad de Madrid, aunque aquí de una forma menos explícita.

Gurruchaga además de liderar a su orquesta también fue un habitual en la televisión de los años 80 y 90. Entre otros programas, destacó uno llamado “El huevo de Colón” al que Sabina acudió como invitado y al que también le puso música.

Otro momento memorable fue un concierto en el que travestidos ambos cantaron Yo Quiero ser una Chica Almodóvar.

Otra canción que cantaron juntos en el concierto de Sabina y Viceversa fue la de “Adios, adios”, pero no solamente la cantaron en esa ocasión, hubo más conciertos en la que ambos la cantaron, como este de Buenos Aires.

@jsabinablog Hoy en voces sabineras vamos a escuchar la de Javier Gurruchaga. El líder de la Orquesta Mondragón fue uno de los artistas invitados en el primer gran concierto en directo de Joaquín Sabina, así lo presentaba él mismo. Juntos cantaron la feminista y animada canción “Pisa el acelerador”. Ese fue solamente el comienzo de una bonita y fructífera amistad sobre los escenarios. Sabina escribió varias canciones para la Orquesta Mondragón, y entre ellas destacó notablemente “Corazón de Neón”. Esta canción para mi es otra más dedicada a la ciudad de Madrid, aunque aquí de una forma menos explícita. Gurruchaga además de liderar a su orquesta también fue un habitual en la televisión de los años 80 y 90. Entre otros programas, destacó uno llamado “El huevo de Colón” al que Sabina acudió como invitado y al que también le puso música. Otro momento memorable fue un concierto en el que travestidos ambos cantaron Yo Quiero ser una Chica Almodóvar. Otra canción que cantaron juntos en el concierto de Sabina y Viceversa fue la de “Adios, adios”, pero no solamente la cantaron en esa ocasión, hubo más conciertos en la que ambos la cantaron, como este de Buenos Aires. \#joaquinSabina #gurruchaga #musica #sabina #jsabina #joaquínSabina #historia #OrquestaMondragon #madrid #corazonDeNeon #elHuevoDeColon #tv #españa #AdiosAdios ♬ sonido original - jsabinablog

11 septiembre 2024

Rincones Sabineros: Isla de Skorpios

Hoy en rincones Sabineros nos vamos hasta la isla de Skorpios. Esta pequeña isla situada en el mar Jónico frente a la costa de Grecia, es un lugar clave para entender la vida de una de las protagonistas con nombres y apellidos de una canción de Joaquín Sabina. Se trata de Cristina Onassis.

Muchas veces hemos oido el mantra de que el dinero no trae la felicidad, y en la mayoría de las ocasiones nos echamos unas risas y dudamos de que sea cierto. Pues bien, la historia de Cristina Onassis es quizá la que más acredita su veracidad.

Cristina fue la hija del multimillonario Aristóteles Onassis, un naviero griego que amasó tal fortuna que acabó comprándose una isla para su familia, la isla de Skorpios, que aparece mencionada en la canción Pobre Cristina.

Uno de los versos más célebres de esta canción es ese que dice “era tan pobre que no tenía más que dinero”, esas palabras no son de Joaquín, salieron de la boca de la propia Cristina.

La vida de Cristina Onassis estuvo marcada por sus continuos fracasos amorosos, en poco más de una década se casó hasta en cuatro ocasiones y se divorció otras tantas veces.

La historia de Onassis acabó con una trágica muerte, a sus 38 años de edad, se la encontraron muerta en la bañera de una mansión de Tortuguitas en Argentina. Se comenta que estaba planeando su quinta boda, pero su corazón ya estaba demasiado maltrecho por la sucesión de desencantos, desórdenes de todo tipo y un consumo excesivo de anfetaminas. No aguantó más y un edema pulmonar le provocó un ataque cardíaco.

La isla de Skorpios es donde están enterrada toda la familia Onassis, el patriarca de la familia, la propia Cristina y su hermano Alexander. La isla la heredó la única hija de Cristina Onassis, Athina, y ella decidió venderla en el año 2013. Lo último que sabemos de este rincón es que se ha convertido en un resort de ultralujo, un lugar perfecto para esas personas que solamente tienen dinero.

@jsabinablog Hoy en rincones Sabineros nos vamos hasta la isla de Skorpios. Esta pequeña isla situada en el mar Jónico frente a la costa de Grecia, es un lugar clave para entender la vida de una de las protagonistas con nombres y apellidos de una canción de Joaquín Sabina. Se trata de Cristina Onassis. Muchas veces hemos oido el mantra de que el dinero no trae la felicidad, y en la mayoría de las ocasiones nos echamos unas risas y dudamos de que sea cierto. Pues bien, la historia de Cristina Onassis es quizá la que más acredita su veracidad. Cristina fue la hija del multimillonario Aristóteles Onassis, un naviero griego que amasó tal fortuna que acabó comprándose una isla para su familia, la isla de Skorpios, que aparece mencionada en la canción Pobre Cristina. Uno de los versos más célebres de esta canción es ese que dice “era tan pobre que no tenía más que dinero”, esas palabras no son de Joaquín, salieron de la boca de la propia Cristina. La vida de Cristina Onassis estuvo marcada por sus continuos fracasos amorosos, en poco más de una década se casó hasta en cuatro ocasiones y se divorció otras tantas veces. La historia de Onassis acabó con una trágica muerte, a sus 38 años de edad, se la encontraron muerta en la bañera de una mansión de Tortuguitas en Argentina. Se comenta que estaba planeando su quinta boda, pero su corazón ya estaba demasiado maltrecho por la sucesión de desencantos, desórdenes de todo tipo y un consumo excesivo de anfetaminas. No aguantó más y un edema pulmonar le provocó un ataque cardíaco. La isla de Skorpios es donde están enterrada toda la familia Onassis, el patriarca de la familia, la propia Cristina y su hermano Alexander. La isla la heredó la única hija de Cristina Onassis, Athina, y ella decidió venderla en el año 2013. Lo último que sabemos de este rincón es que se ha convertido en un resort de ultralujo, un lugar perfecto para esas personas que solamente tienen dinero. #sabina #joaquinSabina #skorpios #onassis #pobreCristina #historia #jsabina #jsabina #cristinaOnassis #argentina #grecia ♬ sonido original - jsabinablog

04 septiembre 2024

Rincones Sabineros: Atocha

 Hoy en rincones Sabineros nos vamos hasta Atocha, uno de los rincones más visitados por Joaquín Sabina en sus canciones.

Y es que Atocha representa muchas cosas en la ciudad de Madrid, es su estación principal de trenes, es el nombre de un barrio céntrico de la ciudad. También hay una larga calle que lleva ese nombre y que desemboca en una de las mayores glorietas de la ciudad. Y además da nombre a una basílica en la que se encuentra la Virgen de Atocha.

La primera vez que supimos de Atocha fue en Rebajas de Enero, esa atípica canción que nos cuenta la historia feliz de una pareja enamorada que empieza su vida en común en un piso situado en el barrio de Atocha.

En la siguiente ocasión Sabina nos llevó hasta la glorieta de Atocha, en su canción Cuando Aprieta el frío. Ese fue el lugar en el que arrancó una historia de amor con una mujer, de las que daba un poco más de todo y nada pedía a cambio. Esa historia acabó y a Sabina solamente le quedaron un puñado de versos y una profunda nostalgia y tristeza.

Pasaron varios años y Atocha volvió al cancionero de Joaquín por la puerta grande, mirando de tú a tú a Pongamos que hablo de Madrid, Yo me bajo en Atocha fue el segundo himno escrito para esta ciudad. En esta ocasión la estación de trenes de Atocha es el destino preferido de Joaquín tras haber recorrido el mundo entero.

La última visita a Atocha la podemos encontrar en su biográfica Viudita de Cliquot, en la que Joaquín va recorriendo las diferentes décadas de su vida. En ese recorrido aparecen varias capitales y Sabina nos describe a Londres como una especie de Atocha con Mar.

@jsabinablog Hoy en rincones Sabineros nos vamos hasta Atocha, uno de los rincones más visitados por Joaquín Sabina en sus canciones. Y es que Atocha representa muchas cosas en la ciudad de Madrid, es su estación principal de trenes, es el nombre de un barrio céntrico de la ciudad. También hay una larga calle que lleva ese nombre y que desemboca en una de las mayores glorietas de la ciudad. Y además da nombre a una basílica en la que se encuentra la Virgen de Atocha. La primera vez que supimos de Atocha fue en Rebajas de Enero, esa atípica canción que nos cuenta la historia feliz de una pareja enamorada que empieza su vida en común en un piso situado en el barrio de Atocha. En la siguiente ocasión Sabina nos llevó hasta la glorieta de Atocha, en su canción Cuando Aprieta el frío. Ese fue el lugar en el que arrancó una historia de amor con una mujer, de las que daba un poco más de todo y nada pedía a cambio. Esa historia acabó y a Sabina solamente le quedaron un puñado de versos y una profunda nostalgia y tristeza. Pasaron varios años y Atocha volvió al cancionero de Joaquín por la puerta grande, mirando de tú a tú a Pongamos que hablo de Madrid, Yo me bajo en Atocha fue el segundo himno escrito para esta ciudad. En esta ocasión la estación de trenes de Atocha es el destino preferido de Joaquín tras haber recorrido el mundo entero. La última visita a Atocha la podemos encontrar en su biográfica Viudita de Cliquot, en la que Joaquín va recorriendo las diferentes décadas de su vida. En ese recorrido aparecen varias capitales y Sabina nos describe a Londres como una especie de Atocha con Mar. #sabina #joaquinSabina #atocha #madrid #rebajasDeEnero #historia #jsabina #jsabina ♬ sonido original - jsabinablog

15 mayo 2024

El Madrid Sabinero


Pongamos que hablo de Madrid fue solamente el comienzo de la historia de Joaquín Sabina con la ciudad de Madrid. Hoy, 15 de Mayo, día de San Isidro es un buen momento para arrancar una ruta Sabinera por la ciudad.

Madrid ha sido el dulce hogar de Joaquín, primero en su piso de Tabernillas y más tarde en la Plaza de Tirso de Molina. Esa plaza es el origen de varios viajes amorosos, uno lo hacía en metro recorriendo las estaciones de Sol y Gran Vía hasta llegar a Tribunal. Y el otro implicaba saltar el charco hasta llegar a Gonzalez Catán.

A los miembros de la banda del Kung Fu te los podías encontrar de camino a Lavapiés o siendo llevados a la Quinta de Carabanchel, a veces solos y a acompañados por sus colegas de Aluche o Entrevías. Esos macarras de los años 80, embutidos en un ceñido pantalón, cuya historia a veces terminaba con un ingreso en ese hospital conocido como “El Piramidón”.

En la ribera del Manzanares nos hemos sentido tan extraños como un pato y al mismo tiempo los corazones atléticos se han infartado en más de una ocasión. Hemos comprado suerte en Doña Manolita y nos hemos acurrucado a la sombra de un León, profundamente enamorados de la Señá Cibeles.

Una visita al rastro los domingos puede ser para comprar carricoches de miga de pan o para comprobar como tus viudas malvenden los derechos de amor. En la Glorieta de Atocha puedes conocer a alguien especial cuando aprieta el frío y a la mañana siguiente se puede perder en el trajín de la Gran Vía. Pero si avanzas un poco más y llegas hasta la calle Preciados puede que te encuentres tocando la guitarra a un tal Adán.

Por Vallecas todavía alguien te hablará de Barbie Superestar, en la Avenida de Alberto Alcócer se mantiene el secreto de la doble vida de Doña Inés y Don Antonio y en Concha Espina Guillermina sigue disfrutando de su ático y su Volvo.

Hemos escuchado muchas veces “de Madrid al cielo”. Los Sabineros sabemos que un piso en Atocha no queda tan cerca del cielo, pero que ese mismo cielo se puede pisar en un vuelo regular y que esta ciudad se encuentra a mitad de camino entre el infierno y el cielo.

Somos conscientes de que aquí la vida es un metro a punto de partir y la muerte suele moverse en ambulancias blancas. En Madrid hay infinitos rincones en los que dejarse la vida, no olvidéis que en Antón Martín hay más bares que en toda Noruega y que al pirulí puede subir la imaginación.

Hemos llegado al final de esta ruta y solamente me queda decir que la mejor decisión que puedes tomar es bajarte en Atocha y quedarte en Madrid.

27 septiembre 2023

La historia de un verso

 

@jsabinablog 🌃 Una noche a las diez de la mañana 🌃 Este verso encierra una curiosa historia que os quiero contar hoy. Ya sabéis que por un verso Joaquín es capaz de discutir y pelear sin descanso. Cuando sacó el disco Alivio de Luto este vino acompañado de una entrevista en la que comentaba que le costaba encontrar buenos versos para arrancar sus canciones. Esto era en el año 2005, ese verso estuvo guardado a buen recaudo hasta el año 2009. ¿Sabéis en qué canción acabó? #sabina #joaquinsabina #joaquínsabina #parati #foryou #sabinabysaavedra  #praga #cristalesdebohemia #versos #alivioDeLuto ♬ sonido original - jsabinablog

25 mayo 2023

Contra todo Pronóstico

Cuando era más joven me gustaba rebuscar entre las cintas de casette que había por casa, y entre ellas di con varias de un tal Sabina. Era tan joven que ni siquiera había hecho la Primera Comunión. Todavía no entendía ni la mitad de esas canciones, y sin saber muy bien el motivo me abracé a la palabra de aquel señor. Una de las canciones que más me gustaban era precisamente "Cuando era más joven", en especial la versión en directo del concierto con Viceversa del Teatro Salamanca. Casi tres décadas después estaba en pie escuchándolo por (pen) última vez arrancar un concierto justo con esa canción. Se cerraba el círculo, ya no soy tan joven, ya no soy creyente, pero me sobran los motivos para seguir comulgando con la Fe Sabinera. 

Dicen que la vida no se mide en minutos sino en momentos, a mi me gusta medirla en conciertos de Sabina. Hace unos días estuve repasando los 5 conciertos a los que asistí, y me ha gustado situar el contexto histórico de cada uno de ellos. Un concierto es una combinación de lo que hace Sabina sobre las tablas y de tus circunstancias, eso hace que en cada uno de ellos cantes una canción con más motivación que otra. Fue mi sexto concierto y mi primero al mismo tiempo. Este fue el concierto en el que por fin pude cantar Contigo de la mano de la chica con quien quiero hacer ese estribillo realidad.

Fue mi sexto, y fue su primero, y yo me sentía como si estuviera presentándole a un ser muy querido de mi familia. Sabiendo que las primeras impresiones son las que más pesan, estuve cruzando los dedos para que Joaquín cuajara una gran actuación. No me dejó en mal lugar, hizo el mejor repaso posible a su inmensa carrera y no faltó la canción preferida de ella, "Por el boulevard de los sueños rotos". Si quieren conocer su nombre busquen en la letra de esa canción. 

Cuando era más joven me gustaba también bastante la canción "Todos menos tú", me imaginaba cómo sería reunir a gente tan variopinta como la que aparece en esa letra. Años después comprobé que era la mejor definición del público que asiste a sus conciertos, especialmente el de Madrid. Pocos artistas hay tan transversales como el flaco, nadie consigue mayorías tan absolutas.

Ese público que se deja la voz celebrando la supervivencia de Sabina en "Lágrimas de Mármol", que sabe que hola y adiós es la respuesta correcta en "19 días y 500 noches", que sabe quién es la dueña de un corazón 5 estrellas, que conoce todos los trucos para vivir 100 años y que sabe que al lugar donde se ha sido feliz no se debe volver...salvo que sea a un concierto de Joaquín, allí hay que volver siempre. Aunque ya no sea creyente, contra todo pronóstico creo firmemente en la eternidad; Sabina es y será eterno. 


09 febrero 2022

Calle Melancolía


La melancolía, nadie podría dar una descripción certera de ese sentimiento tan personal, pero todos sabemos donde habita; en el número 7 de la calle en la que Sabina comenzó a silbar sus melodías. Siempre ha sido su fiel compañera, desde que la cantó por primera vez en las profundidades de La Mandrágora, hasta que desde el escenario más alto, la familia Sabinera le replicaba el estribillo al completo; como si de una oración pagana se tratase.  

"Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,

por la ciudad camino, no preguntéis a donde, 

busco acaso un encuentro que me ilumine el día,

y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden". 

La canción arranca con un trotar errante, sin un destino fijo, esperando que el azar, el destino o la providencia le pongan por delante a alguien que le haga sonreír. Una persona que de repente le haga variar el rumbo, o que le ofrezca un destino hacia el que dirigir sus pasos. Sin embargo, se le agolpan las puertas cerradas, ni siquiera le muestran otras posibles realidades. 

"Las chimeneas vierten su vómito de humo,

a un cielo cada vez más lejano y más alto. 

Por las paredes ocres se desparrama el zumo,

de una fruta de sangre crecida en el asfalto". 


"Ya el campo estará verde, debe ser primavera. 

Cruza por mi mirada un tren interminable.

El barrio donde habito no es ninguna pradera,

desolado paisaje de antenas y de cables". 

La relación de amor/odio con la gran ciudad ya se empieza a atisbar en esta canción, que llegó en la misma época que Pongamos que hablo de Madrid. Una ciudad que se puede presentar abrumadora, donde el cielo es un enjambre de cables y nubes negras, en el que las estrellas no terminan de brillar. Un lugar en el que la primavera tarda un poco más en llegar, porque las flores están peleando eternamente por abrirse paso entre el asfalto y las prisas. Una ciudad que no cuenta con la Calle Melancolía en su callejero, porque podrían ser muchas. Cada uno tiene una calle que le provoca estos sentimientos cuando deambula por ellas, y según el momento de tu vida esa calle puede cambiar de barrio. 

"Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido

que viene de la noche y va a ninguna parte.

Así mis pies descienden la cuesta del olvido,

fatigados de tanto andar sin encontrarte". 

En la segunda parte de este viaje melancólico, la yegua sombría da paso a un barco enloquecido. Ambas podrían ser metáforas de nuestro paso por la vida, a veces a ritmo lento y a veces enervado. En ambas no hay un destino fijo, porque en la vida muchas más veces somos pasajeros que conductores. A veces nos dejamos llevar y a veces nos lleva a sitios que nunca jamás sospechamos. Que el olvido aparezca como una cuesta es otra metáfora brillante, al principio se hace duro y hay que apretar los dientes para recorrerla, pero una vez coronada el descenso se hace a un ritmo vertiginoso.

"Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,

ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama.

Me enfado con las sombras que pueblan los pasillos,

y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama."

De repente abandonamos la calle y la única puerta que no niega el paso es la del hogar. Ahí es donde se agolpan los recuerdos, porque el mismo hogar puede ser tan acogedor como desolador. La cama es testigo de los mejores encuentros y de los más amargos desencuentros. El mismo lado del lecho puede haber estado ocupado por la melancolía y por la alegría. Los pasillos pueden ser eternos cuando no hay nadie al final de ellos.

"Trepo por tu recuerdo como una enredadera,

que no encuentra ventana donde agarrarse, soy

esa absurda epidemia que sufren las aceras.

Si quieres encontrarme ya sabes donde estoy..."

Curioso caso el de la enredadera, por mucha vitalidad y por mucha voluntad que tenga, siempre necesita que algo le de soporte. Cuando eso falta, no hay nada a lo que agarrarse, todo se desploma. Y, por último, la humanidad descrita como una epidemia sufrida por las aceras. Aceras que soportan su caminar, a veces pesado, a veces sin rumbo. Aceras que siempre nos acaban dejando en algún lugar, aunque a veces sea fuera de lugar. 

"Vivo en el número siete, calle Melancolía.

Quiero mudarme hace años al barrio de la Alegría.

Pero siempre que lo intento, ha salido ya el tranvía. 

En la escalera me siento a silbar mi melodía."

Sabina siempre será el capitán de su calle Melancolía, pero todos hemos alquilado una estancia en ese lugar en algún momento de nuestras vidas. Las estancias son variopintas: de larga duracion, efímeras, reincidentes, necesarias... Si el taoísmo tiene el Yin y el Yang, el sabinismo tiene la Calle Melancolía y el Barrio de la Alegría. 


25 noviembre 2021

Excelencia en Las Vegas


Tenía que ser en la ciudad del pecado, en la que el representado de oficio por Satanás alcanzara la excelencia. Joaquín Sabina recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical en la ciudad de Las Vegas, una de las pocas ciudades que mantienen la relación 19 a 500 entre los días y las noches. Lo hizo rodeado de su gente. 


El premio se lo entregó Jorge Drexler. Sabina fue de los primeros en comprobar que la Medicina se podía permitir el lujo de perder al Doctor Drexler, pero la música no podía dejarlo pasar.

El premio lo compartió con quien selló una enemistad íntima, Fito Páez, demostrando que en la vida no merece la pena perder el tiempo en disputas, es demasiado corta como para escatimar en cariño.

El premio estuvo ovacionado por sus dos alumnos más avanzados, Leiva y Rozalén, que le regalaron una versión preciosa del último single del Perezita (como Sabina acostumbraba a llamarle hace unos años).

En muchas ocaciones se utiliza el formulismo "Su Excelencia" con gente que no lo merece. Creo que alguien que ha tratatado al castellano con tanta delicadeza como Sabina, se merece llevar el término "Excelencia" por todos los rincones del mundo. Allá donde su música abrigó corazones, allá donde sus letras iluminaron mentes, allá donde muchos caminos se cruzaron con Sabina de testigo, juez y parte. 

05 septiembre 2021

Por el Boulevard de los Sueños Rotos

 


"Joaquín, yo vivo en el Boulevard de los Sueños Rotos". Esa fue la frase que Chavela Vargas le dijo al inquilino del número 7 de la Calle Melancolía. Esa frase fue la semilla de la gran amistad entre la Vargas y Sabina. Con esa frase, el flaco se inspiró para escribir una canción que consiguiera burlar todos los miedos. Una canción que homenajease a Chavela y a la historia de su país adoptivo, apuntalando los puentes que unen las tascas de Chamberí con las cantinas de Ciudad de México. Si alguna vez has silbado por Calle Melancolía o has escuchado las sirenas de los petroleros de Desolation Row, tu ruta tarde o temprano te llevará por el Boulevard. 


"En el Boulevard de los Sueños Rotos,

vive una dama de poncho rojo,

pelo de plata y carne morena.

Mestiza ardiente de lengua libre,

gata valiente, con piel de tigre,

con voz de rayo de luna llena"


Para contar la vida de Chavela Vargas seguramente se necesitarían miles de páginas y varios ríos de tinta. Para hacer una descripción perfecta de ella, a Sabina le bastaron seis versos. Con tres colores basta para dibujarla, el rojo de su eterno poncho, el plateado de las canas que ningún escenario se atrevió a teñirle y el moreno de una piel curtida tras varios reveses de la vida. Con tres conceptos se puede repasar su carácter, la valentía con la que vivió siempre, la libertad con la que rompió esquemas y su irrepetible voz de rayo, que la mecía entre el llanto y el canto. Nunca nadie ha cantado "La Llorona" como ella. Cuando consigues asociar tu nombre propio al de una canción popular, estás afianzando tu paso a la posteridad. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

pasan de largo los terremotos,

y hay un tequila por cada duda. 

Cuando Agustín se sienta al piano,

Diego Rivera, lapiz en mano,

dibuja a Frida Kahlo desnuda" 

Recorrer la biografía de Chavela es como recorrer un museo histórico del México del siglo XX. Estaría repleto de cuadros de Diego Rivera y de Frida Kahlo, y el hilo musical correría a cargo de José Alfredo Jiménez y de Agustín Lara. Si has ido a alguno de los restaurantes mexicanos de "La mordida" en Madrid, habrás comprobado que en sus murales se encuentran dibujados varios personajes memorables del país azteca. Casi todos ellos estuvieron presentes en su vida, y Sabina no dudó un segundo en buscarles acomodo dentro del boulevard. Es aquí donde la canción aumentó sus dimensiones, y no se limitó a ser un homenaje a Chavela Vargas, sino a todo el país. Otro pasito más para que ésta también alcance el status de canción popular en algún momento, si es que no lo ha hecho ya. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

desconsolados van los devotos,

de San Antonio pidiendo besos.

Ponme la mano aquí Macorina,

rezan tus fieles por las cantinas,

paloma negra de los excesos"


Pedro Almodóvar dijo una vez que desde Jesucristo nadie había abierto los brazos igual que Chavela. Si ya la habíamos dibujado antes con tres colores clave, al lienzo basta con añadirle un par de trazos que dibujen sus brazos en esa posición de divinidad absoluta. Si el chavelismo hubiera sido una religión, su lugar de oración no sería otro que una cantina; en la que siempre hubiera una botella de tequila para disipar cualquier duda por profunda que fuera. Entre sus oraciones estarían Macorina y Paloma Negra, dos canciones claves en el repertorio de la Vargas. La primera, una canción de amor a una mujer cubana, mestiza, mitad negra, mitad china. La segunda, una canción de desamor, de las consecuencias de una infidelidad. El canto y el llanto, siempre presentes, siempre en un lugar preferente de la vida de Isabel Vargas Lizano. 


"Por el Boulevard de los Sueños Rotos,

moja una lágrima antiguas fotos,

y una canción se burla del miedo.

Las amarguras no son amargas,

cuando las canta Chavela Vargas,

y las escribe un tal José Alfredo." 


Ese llanto que se escapa cuando de repente se aparece ante ti una vieja foto de un pasado, que aunque se haya superado nunca se olvida; y ese canto que suena con fuerza y sirve para espantar a esos fantasmas del pasado. Un canto que pone de pie a los que siguen brindando por un futuro más brillante. José Alfredo Jiménez firmó letras de infinidad de canciones que seguramente conoces y nunca te has parado a pensar en su autoría (si no te lo crees, te reto a que lo compruebes, no menos de 3 las has cantado más de una vez). Chavela Vargas le ha puesto voz a varias de ellas, y en muchos casos ha dejado el listón tan alto, que nadie ha sido capaz de superar su marca hasta la fecha. 


"Se escapó de una cárcel de amor,

de un delirio de alcohol,

de mil noches en vela. 

Se dejó el corazón en Madrid,

quién supiera reir,

como llora Chavela."


Durante muchos años Chavela escandalizó a la gente de la época, cuando en las salas de fiesta aparecía con vestimenta de hombre. En aquellos años no podía proclamar a viva voz su homosexualidad, pero ella consiguió escapar de esa cárcel de amor. El alcohol fue su siguiente gran infierno, hasta el punto de provocar su retirada prematura de los escenarios a finales de los 70. Pero fue otra batalla que consiguió ganar a principios de los 90, y justo ahí fue cuando Joaquín Sabina apareció en su vida y se colocó la primera piedra de este boulevard. Si Sabina tardó 500 noches en aprender a olvidar a una mujer, Chavela se pasó 1000 de esas largas noches en vela.