Hace algunos días comentaba en una entrada de este blog la versión que Ana Belén había hecho de la canción "Y sin embargo" para su nuevo álbum "Los hombres a los que amé". Poco tiempo después, regreso al mismo punto, pero en esta ocasión para hablar de la interpretación al alimón que los dos hicieron del tema. Con motivo del especial de Nochebuena que Ana Belén grabó para TVE, el flaco no quiso perder la oportunidad de acompañarla en la interpretación de tan exitosa canción.
Ya os comenté que en la versión de Ana Belén se habían hecho pequeñas modificaciones en la letra, para adaptarla desde el punto de vista femenino. En esta ocasión han hecho un híbrido de la versión original y la nueva, para que tuvieran cabida los dos en la historia. Con esto añadimos un nuevo registro más a la sociedad que esporádicamente forman Ana y Joaquín. Viendo la química existente entre los dos, creo que no soy el único que sigue esperando una versión conjunta de otra de las grandes canciones de Sabina, "Peces de Ciudad".
Muy acertada también la introducción que ambos hicieron, recitando los primeros versos de la canción. Una forma muy gráfica y directa de lanzarse los mensajes (o reproches) que esta canción lleva grabados a fuego. Mensajes que alcanzan otra dimensión cuando salen de los labios del flaco y de Ana Belén, estoy seguro de que prácticamente la totalidad de la comunidad Sabinera hubieran elegido a ellos dos si de ponerle rostro a esta canción se tratase.
Me voy a permitir la licencia de ponerle un pero, y los responsables en este caso son los coros que han metido de fondo en la canción; los cuales veo tanto innecesarios como un tanto fuera de lugar. Al igual que cuando hablan, cuando Ana y Sabina cantan, el resto deberían ver, oír, callar y aplaudir a rabiar.
Aprovecho que está acabando el año 2011 para desearos a todos los amigos Sabineros de este blog un feliz año nuevo, que se cumplan todos vuestros deseos; no digo propósitos porque esos ya sabemos que nunca se cumplen.
Las Navidades son inminentes, y en el caso de la gente afortunada es la época en la que más nos prodigamos con los regalos. Un regalo doble es el que nos han hecho nuestros dos pájaros preferidos, Sabina y su primo El Nano. Se trata de un adelanto del próximo disco que los dos maestros van a sacar a principios del año que viene.
Aprovechando la época Navideña, han decidido lanzar un villancico un tanto especial bajo el título de "Canción de Navidad". Un villancico en el que sacan a relucir todas las cosas que en estos días se tapan entre perfumes caros y ruidos de matasuegras de fin de año. No está de más recordar eso, y este villancico hace que entre polvorón y polvorón recordemos que no sólo hace 2000 años nacían niños en pesebres.
Por mi parte, me gusta mucho esta época quizá tenga algo que ver que tal día como hoy, hace 23 años, mi señora madre estaba dando a luz a un Sabinero (no salí con bombín, pero casi). Por eso os dejo un vídeo que he hecho en el otro blog que tengo, "El Bazar de Saavedra", para felicitaros a todos la Navidad. Un abrazo fuerte a todos los que pasáis por aquí de vez en cuando.
Recientemente Ana Belén ha publicado su último álbum bajo el título de "Los hombres a los que amé", en el que versiona canciones de sus más apreciados compañeros de profesión. Entre sus amados artistas, como no podía ser de otra manera, se encuentra Joaquín Sabina. La amistad que mantienen tanto Víctor Manuel como ella con Joaquín, viene de muy atrás y se ha visto reflejada en más de una colaboración musical.
La preciosa canción "A la sombra de un León" la han interpretado en directo en varias ocasiones, y la que yo considero una de las joyas más recientes del repertorio de Joaquín; "Peces de Ciudad" fue en voz de Ana Belén de la forma en que primero la conocimos. Ana también participó en el recopilatorio "Entre todas las mujeres", donde varias voces femeninas cantaban algunos temas del flaco de Úbeda.
En esta ocasión ha escogido una de las canciones bandera de Joaquín, esa que podían estar eternamente coreando en sus conciertos, y en la que se expresa de forma impecable ese "si pero no" que muchas veces toma el mando en las relaciones de pareja. Con ligeras variaciones en la letra, Ana Belén renace a este tema que se encuentra en lo más alto del top ten de todos los sabineros.
Hace escasos días Joaquín Sabina culminó su periplo por el continente americano dando una serie de conciertos en México. El país azteca ocupa un lugar muy importante en el corazón del ubetense, así como dos de sus mayores exponentes musicales, Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez (ambos presentes en Por el Boulevard de los Sueños Rotos).
De éste último comentó en una ocasión que llegó a su vida de forma brutal, valorando sus canciones como las más populares y las más callejeras que jamás había escuchado. He recogido algunas de las declaraciones de Joaquín acerca del mexicano, para dar fe de la enorme estima que le tiene.
"Yo lo amaba sin haberme dado cuenta de que además tenía unos versos impresionantes, no sabía si la música era suya. No creo que haya otro caso en el mundo que encarne más, por encima de las diferencias de clase ni de generaciones, el alma de un país. Sin José Alfredo, México, al menos el que yo amo, sería menos México. Y luego está la parte de su tremenda intuición; versos como `Cuántas luces dejaste encendidas, yo no sé cómo voy a apagarlas`. Ese verso le echa un pulso a Mallarmé o a quien quieras"
"Hemos hecho una gira con Chavela Vargas en el aniversario de José Alfredo, y cuando lo nombré todo mundo me preguntaba quién era. Y yo les dije lo mismo que me pasó a mí, que lo sabían sin saber que lo sabían. Desde niño había oído diez canciones de José Alfredo porque las cantaban los borrachos de mi pueblo, igual que los borrachos de aquí. Las cantábamos, pero nadie sabía cómo se llamaba. Cuando la gente pregunta quién es José Alfredo, les digo: `Es el autor de 20 canciones que tú te sabes de memoria`. Cuando llegué a México me di cuenta de que seguía vivísimo, y no sólo eso, no podías librarte de él a donde fueras"
Por esa razón no es extraño verle interpretar algunos temas del mexicano en sus conciertos, uno de ellos es éste, titulado "Llegó borracho el borracho".
Hace un par de meses, y gracias a un comentario que PPK me dejó en la entrada de "A la sombra de un león", descubrí que había una canción de Serrat, "De cartón piedra" que compartía muchas cosas con la de Sabina. Ahora que están los dos elaborando un disco a cuatro manos, resulta sorprendente comprobar que desde hace mucho tiempo ya existían lazos invisibles que unían a estos dos pájaros.
El mensaje de las dos canciones es muy similar, la historia de un loco que se enamora de una mujer inalcanzable a ojos del resto de la gente "normal". El loco de Sabina se enamora de la Diosa Cibeles, mientras que el de Serrat lo hace de un maniquí de un escaparate. Podría verse también la de Sabina una continuación de la historia que arranca en la canción de Serrat, ya que su personaje acaba dando con sus huesos en un psiquiátrico y el de Sabina comienza su andadura escapándose del mismo.
En las dos historias se pone de manifiesto el tremendo afecto que el loco siente por su dama, y las locuras que es capaz de hacer con tal de conseguirla. Por escasos momentos alcanza su objetivo y se hace notoria su felicidad más absoluta; pero poco después esta historia acaba lejos de ser redonda, devolviéndonos de un plumazo a la cruda e injusta realidad.
El ritmo de la canción de Serrat es mucho más endiablado, mientras que el de Sabina es más sosegado. Seguramente la Diosa Cibeles exigía una melodía mucho más clásica, con un acompañamiento de piano exquisito, además de una colaboración femenina para darle mayor realismo a la historia. De esto último se encargó Ana Belén, haciendo del directo de esta canción una pequeña obra teatral en mitad de un concierto. Son diferentes formas de transmitir el mismo mensaje, distintos recursos musicales y literarios para leernos un cuento con el mismo final.
A continuación os dejo los vídeos de sendas canciones para que juzguéis vosotros mismos.
Hace escasos días nos dejó una de las grandes figuras del toreo de este país, Antonio Chenel "Antoñete". De sobra es sabida la enorme afición que tiene Sabina por la tauromaquia. En muchas de sus canciones y sonetos hace alusión a términos taurinos, o directamente son el leit motiv del tema como ocurre en "De purísima y oro". El maestro Antoñete tuvo el privilegio de ser de los primeros, si no el primero, en aparecer en una canción de Joaquín. Uno de los versos de "El joven aprendiz de pintor" era tal que así:
El torpe maletilla que hasta ayer afirmaba,
Que con las banderillas nadie me aventajaba,
Ahora que corto orejas y aplauden los del siete
Ya no dice que cinto tan bien como Antoñete.
Después vendrían otros grandes toreros como Manolete o José Tomás, sin olvidar el memorable estribillo de "Así estoy yo sin tí".
"Más triste que un torero,
al otro lado del telón de acero"
Antoñete fue despedido en el coso taurino por excelencia: "Las Ventas", curiosamente otro de los lugares sagrados para Joaquín Sabina. Cada uno a su modo, han salido por la puerta grande en más de una ocasión, y su nombre ha sido coreado por todo el tendido. Sabina también le dedicó un soneto al matador, que fue utilizado como homenaje en un vídeo realizado por Noticias Cuatro. Bajo el título de "Al maestro Antoñete"...
Esta tarde la sombra esta
que arde,
esta tarde comulga el mas
ateo,
esta tarde Antoñete(dios lo
guarde)
desempolva la momia del
toreo.
Esta tade se plancha la
muleta,
esta tarde se guarda la
distancia,
esta tarde el mechon y la
coleta
importan porque tiene
importancia.
Esta tarde clarines
rompehielos,
esta tarde hacen puentes las
tormentas,
esta tarde se atrasan los
mundiales.
Esta tarde se mojan los
pañuelos,
esta tarde, en su patio de
Las Ventas,
descumple años Chenel por
naturales.
El vídeo de Cuatro lo podéis ver en el siguiente enlace http://www.cuatro.com/Noticias_Cuatro/Fin_de_Semana/Fin_de_semana-Antonete-Sabina-toro_3_1491480859.html
Metáforas, juegos de palabras, ironías…todo eso está muy presente en la mayoría de los temas de Sabina, y en este caso desde el propio título: “Besos de Judas”. Pocas veces el título de una canción puede dar tanto de sí como en este caso. Puede ser vista desde diferentes prismas, pero acabando siempre en un mismo mensaje unas “malas compañías”, “amistades peligrosas” o “relaciones autodestructivas”. Algunos lo tiran por el lado de la droga y otros por el puramente amoroso. No hay tanta diferencia, y lo vamos a ver a continuación. Teniendo en cuenta que la mayoría de las drogas tienen género femenino, no va a resultar muy complicado emparejarlo.
“No soporta el dolor, le divierte inventar que vive lejos, en un raro país, cuando viaja en sueños lo hace sin mí, cada vez que se aburre de andar da un salto mortal.”
Con los primeros versos ya tenemos un primer esbozo de con quien vamos a tratar. No se trata de alguien sencillo, todo lo contrario. Encierra dentro de ella algo diferente al resto que consigue llamarte la atención, a pesar de que muchas veces su comportamiento invite a hacer exactamente lo contrario. Es alguien totalmente impredecible, que te desconcierta por momentos y nunca consigues explicarte el por qué de muchas cosas. Se autodefine como rara e incomprendida, aunque luego rechazará tu mano cuando intentes acercarte. Los saltos mortales no son muy aconsejables, especialmente si pretendes estar siempre justo debajo para recogerla; además de ingratos, sabiendo que no va a contar contigo como compañero de viaje en sus sueños.
“Cuando el sol fatigado se dedica a manchar de rosa las macetas de mi balcón juega conmigo al gato y al ratón, si le pido “quédate un poco más” se viste y se va.”
Como se puede comprobar, ya tenemos un desequilibrio considerable en la relación. Esto se acentúa con el desquiciante juego del gato y el ratón al que muchas veces nos vemos obligados a jugar de manera inconsciente. Un portazo definitivo puede resultar muy doloroso, pero a la postre se agradece mucho más a que siempre te dejen la puerta entornada, para después pillarte los dedos una y otra vez. Por la ley de la compensación sería lógico pensar que si antes tú le has dado mucho ella debería devolverte por lo menos algo. Nada más lejos de la realidad, en este caso ella es la delincuente perfecta y tú el perfecto pardillo.
“Nunca me dice ven, siempre se hace esperar, de noche como un sueño tarda en venir, dibuja nubes con saliva y carmín, cobra caro cada abrazo que da, no acostumbra a fiar.”
Sabedora de su ventajosa posición, no se molesta en llamarte, sabe que con su sola existencia ya está actuando como reclamo perfecto. Evidentemente, algo tiene que ofrecer para mantener el interés. Pero con muy poco esfuerzo consigue pingües beneficios. Sabe en cada momento que tecla pulsar para poner en marcha toda la maquinaria. No se prodiga mucho con las muestras de afecto, no vayamos a confundirnos ni a mal acostumbrarnos. Juega con ventaja y lo sabe, juega con la necesidad y lo sabe mejor todavía.
“Cuando gritos de alarma suenan por la ciudad, cuando los sabios dicen “no hay solución” ella pretende que hagamos el amor en una cama de cristal a orillas del mar.”
Esas luces de alarma de vez en cuando se encienden, avisando de que hay una ligera posibilidad de que la abandonemos. Es entonces cuando ella pone su maquinaria en funcionamiento, saca las garras y hace uso de sus mejores trucos para sofocar el conato de incendio. Aunque ausente, no te pierde la pista y sabe cuando dar la de cal. Es entonces cuando te llena la cabeza con falsas promesas que, torpe de ti, acabas creyendo a pies juntillas por enésima vez (iba a decir ingenuo de ti, pero creo que ese adjetivo se queda corto).
“Yo que siempre traté de aprender a barajar los naipes al estilo del triunfador, ahora me veo jugando de farol mientras su manga esconde un as, no sabe ganar.”
Por último, consigue que acabes renunciando a tus principios y hagas cosas que perjuraste nunca realizar. Tú que tenías alas para volar muy alto, las has sacrificado por arrastrarte a ras del suelo a merced de una caprichosa. Comenzábamos con el juego del gato y el ratón, y acabamos con el juego del póker. Una partida en la que te ves abocado a lanzar faroles cada vez mayores, intentando un imposible; ganarle a alguien que siempre lleva un as guardado en la manga.
“Cuanto más le doy ella menos me da Por eso a veces tengo dudas, ¿no será un tal Judas el que le enseñó a besar?”
“Cuanto más le doy ella menos se da, por eso necesito ayuda, aunque sea de Judas…
bésame un poco más.”
El estribillo de la canción resume a la perfección el mensaje que encierra en su totalidad. Por un lado, la vergonzante descompensación que existe en la relación, por otro el desconcierto que como es lógico acaba por aparecer y por último la ciega y necia necesidad de un poquito más…cueste lo que cueste. Como habéis visto “la protagonista” puede tener infinidad de nombres propios (y no necesariamente tienen que acabar en ina), seguro que cada uno podría ponerle al menos uno.
En esta ocasión la entrada de "Sabina versionado" es un tanto especial, ya que más bien podría llamarse "Sabina imitado". El responsable de todo esto, es el irrepetible Santiago Segura, que se arrancó a cantar "19 días y 500 noches" caracterizado como el flaco de Úbeda. El motivo es un nuevo programa de Antena 3 llamado "Tu cara me suena".
La relación de Santiago y Joaquín se remonta a la segunda entrega de la saga "Torrente" que tanto éxito le ha dado a Segura. No obstante, y en contra de lo que muchos piensan, la carrera de Santiago Segura no se limita a la interpretación del policía más peculiar del panorama nacional. A poco que se investigue en su carrera cinematográfica, se pueden observar grandes películas y no menos grandes interpretaciones.
Santiago ha sabido dar con la tecla que muchos buscan y pocos encuentran, y ha hecho de "Torrente" el salvavidas de la taquilla española en varias ocasiones. Pero hay que diferenciar a la persona del personaje, y es ahí donde Santiago demuestra su valía.
Las apariciones de Sabina en el séptimo arte se deben en gran medida a Segura, ya que a la canción realizada para "Torrente 2" llamada "Semos diferentes" tenemos que sumar a nuestra "Rubia de la cuarta fila" de la película "Isi Disi" en la que Sabina tenía un papelito.
Demostrando lo gran actor que es, Santiago Segura se mete por momentos bajo el bombín de Sabina y nos canta una versión reducida de "19 días y 500 noches".
Las canciones suelen traer consigo dos historias, por un lado la
historia de cómo se escribió y por el otro la historia que nos cuenta su
letra. En el caso de esta canción ambas historias son dignas de
mención. Cuenta la historia (en boca del propio Sabina) que Joaquín se
encontraba en un bar o "boliche" de Argentina sentado en un rincón,
cuando alguien se acercó y le dijo: "No me jodas, Sabina, ¿estás
escribiendo una canción?. Ese alguien era Andrés Calamaro, esa canción
era "Todavía una canción de amor" y a esa letra de Sabina le puso música
Calamaro. Con el paso del tiempo, el tema lo han interpretado tanto en
conjunto como por separado. Esta es la primera historia, pero la segunda
no le desmerece para nada. Esta canción nacida en un bar contiene
algunos de los versos más célebres de Joaquín, y unos de los mensajes
más directos a la par que ambiguos.
"No te fíes si te juro que es imposible no dudes de mi duda y mi quizás el amor es igual que un imperdible perdido en la solapa del azar"
Sólo
con ver el título de la canción, no es excesivamente complicado
adivinar cuál va a ser el tema principal de la canción. Desde su primer
verso ya se pone sobre la mesa la ambigüedad tan presente en las letras
de Sabina, la lucha de contrastes, la atracción de los polos opuestos.
Si hay algo que nos encontramos con demasiada frecuencia en las
relaciones son los "si pero no". Esos si pero no están en el comienzo
del tema. La palabra imposible la soltamos que suma facilidad sin caer
en la cuenta que seguramente se convierta en probable, e incluso acabe siendo muy
posible. Supongo que la culpa la tienen los momentos, momentos en los
que sin saber muy bien por qué rechazamos cosas, debido a razones que escapan de la lógica. A veces podemos retroceder sobre nuestros pasos, pero otras veces no se nos da esa segunda oportunidad.
"La luna toma el sol de madrugada
nunca jamás quiere decir tal vez
la muerte es un amante despechada
que juega sucio y no sabe perder"
El juego de opuestos y ambigüedades del que hablaba al principio tarda poco en entrar en escena. Un imperdible perdido en la solapa del azar, quizá sea una de las mejores definiciones posibles a algo tan indescifrable como el amor. Algo que por mucho que reniegues de él siempre lo vas a tener bien cerquita, pero que a la vez se revuelve y no atiende a normas establecidas ni a leyes (excluyendo a las puramente azarosas). Es por eso que las dudas y los quizás se mueven aquí como pez en el agua, consiguiendo desesperar a muchos y confundir a otros tantos.
"No corras si te llamo de repente
no te vayas si te grito piérdete
a menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después."
A veces nos gusta demasiado dárnoslas de interesantes, hacernos de rogar, simular que controlamos a la perfección nuestras emociones. Por eso nos cuesta ser los primeros en llamar, en dar el primer paso arriesgándonos a que sea en falso. Creemos que prolongando nuestras ausencias o mostrando cierta indiferencia, conseguimos que se nos eche más de menos (y esto para nada es matemático, es más muy probablemente logremos que ese "tal vez" se quede en un "nunca jamás"). Aquí tenemos los versos más célebres de esta canción: "A menudo los labios más urgentes, no tienen prisa dos besos después". Cada vez más, se vive con prisa, se piensa en pasado mañana sin tener claro lo que vas a hacer hoy. Tampoco sabemos disfrutar de lo que ya tenemos y actuamos caprichosamente; lo que antaño ansiábamos conseguir, nos sabe a poco cuando apenas lo hemos probado.
"Se aferra el corazón a lo perdido
los ojos que no ven miran mejor
cantar es disparar contra el olvido
vivir sin ti es dormir en la estación."
Ya dijo Aute que el perdedor era el universo de Sabina, por eso no podía faltar una referencia a ello en esta clase magistral sobre el oficio de Cupido y sus derivados. Por mucho que crezcamos y muy adultos que nos creamos o nos lleguen a considerar, en el fondo actuamos de manera muy similar a los niños. Basta que te digan a algo que no, para que tozudamente te guste mil veces más. Por eso nos empeñamos en no querer ver la realidad y en su lugar usamos unas gafas muy personales que la transforman a nuestro gusto. Eso tiene sus inconvenientes, ya que hay muros inexpugnables que crees no ver hasta que te estampas contra ellos. Cada uno dispara contra el olvido de la mejor manera que sabe o puede, Sabina para fortuna de muchos lo hace cantando.
"Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque se
que corro el riesgo de encontrarte
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor."
En el estribillo de la canción se resume magistralmente el mensaje que a muchos nos gustaría lanzar cuando estamos cara a cara y se nos baja por completo la persiana. Decir todo lo que nos ronda por la cabeza y no sabemos como expresar. Explicar de una manera clara y concisa el por que de muchos de nuestros actos, poner sobre la mesa nuestros temores y no limitarnos a decir que todo va bien cuando no es verdad. Siempre tratamos de decir cosas, pero pocas veces somos capaces de hacerlo. Por muy grande que sea la desesperación de estar esperando algo, mayor todavía es el miedo a encontrarnos de frente con algo que no querías. Si le seguimos debiendo a alguien una canción de amor, esta sería una buena opción, ya que no se va por las ramas y ataca directamente al sístole y al diástole.
El protagonista de este "Sabina versionado" es alguien muy especial, bueno más que especial diría esencial para Joaquín Sabina. Se trata de Antonio García de Diego, junto con Pancho Varona los "andamios" de Sabina. Antonio está ligado a Sabina desde principios de los noventa, y desde entonces no se ha limitado a ser "uno de sus músicos". A este manchego, paisano mío, le debemos mucho todos los Sabineros.
Además de haber sido parte importante de un gran porcentaje de las canciones del flaco y ser un fijo en la alineación titular de todos y cada uno de sus conciertos, también ha intervenido en otros espectáculos.
Uno de los que más me gustan a mi es el "Karaoke y Top Colcha", en los que junto al resto de los músicos habituales de Joaquín tocaban los temas más célebres de Joaquín permitiendo a la gente del público subirse a cantarlos con ellos.
Aunque su especialidad son los instrumentos, tampoco le tiembla el pulso a la hora de cantar algún que otro tema en los conciertos de Sabina. Últimamente, la canción de "Amor se llama el juego" ha pasado a ser propiedad suya en las giras. Cosa que le aplaudo enormemente a Joaquín, ya que el mejor regalo que le puede hacer a los que trabajan con él diariamente, codo con codo; es cederles el micrófono para que hagan lo que más le gusta. Es inevitable que ocurra, siempre la gente que trabaja a la sombra queda eclipsada por la estrella a la que acompañan. Pero con gestos como éstos, Sabina les concede una parte de todo el reconocimiento que se merecen.
Hay un par de situaciones en las que la mano de Antonio se aprecia de manera notoria. Una de ellas ocurre en la canción "De purísima y oro", en la que su guitarra es una de las señas de identidad del tema. La otra tiene lugar en todas las canciones donde el piano cobra un papel protagonista, instrumento por el cual siento una debilidad especial . Un buen ejemplo es la versión en directo de Peces de Ciudad, haciendo una introducción de casi un minuto que es una delicia. Otro ejemplo es la citada "Amor se llama el juego", de la que os dejo un vídeo con una de sus interpretaciones en directo.